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El reto del desempleo de larga duración: más que búsqueda de empleo

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Me propongo en las próximas dos colaboraciones presentar lo que considero principales problemas del mercado laboral español, 

A saber, el desempleo de larga duración y el abandono escolar temprano. Ambos problemas guardan estrecha relación entre si, y exigen una modulación de las políticas activas de empleo que existen en la actualidad, porque las mismas han dado muestras más que suficientes, de que su implementación directa, poco ayuda a resolver estos dos problemas. En esta colaboración prestaré atención al paro de larga duración y en la próxima al abandono escolar temprano.

El paro de larga duración es un problema grave desde el inicio de la crisis, porque deteriora las cualificaciones de las personas que carecen de un empleo lo que hace más complicado su retorno al mercado laboral. La pérdida del potencial de empleo que significa que la gente en condiciones de acceder a las ofertas de puestos formuladas por las empresas no pueda hacerlo, supone una menor productividad y la aparición de segmentos de población en los que la exclusión social se convierte en una amenaza permanente. Además, los niveles de empleabilidad de una economía se reducen de forma drástica con el paro de larga duración, produciendo un círculo vicioso que invalida la aplicación de las distintas políticas activas de empleo.

Los datos

El paro de larga duración ha aparecido como una consecuencia directa de la crisis. Su incidencia antes de 2007 era más bien escasa. Los datos así lo revelan.

El contraste directo arroja una clara impresión de las dimensiones cuantitativas y cualitativas del problema. El número de personas que llevan en situación de desempleo 2 años o más alcanzó en el tercer trimestre de 2015 un total de 2.158.600 personas. En el mismo trimestre de 2007, la cifra alcanzaba solamente a 205.300 desempleados. En estos ocho años el colectivo se ha multiplicado por 10,5.

La gravedad del problema se agranda, si se añade a estas personas que llevan 2 o más años en situación de desempleo, los que se encuentran en desempleo de 1 año a 2, y que han pasado en el mismo período de 191.700 a 783.700, multiplicándose por 4,1 veces.

Si se suman estos dos colectivos de paro de larga duración, el resultado es alarmante. En el tercer trimestre de 2015 casi tres millones de personas, en concreto, 2.942.300 se encontraban más de 1 año en situación de desempleo, equivalente al 61% del total. Además, el 91% de estas personas había trabajado anteriormente. Una prioridad a atender por las políticas activas de empleo y además, que se debe atender cuanto antes.

Cuadro 1.- Distribución del desempleo según tiempo de búsqueda (% sobre total)

La información del Cuadro 1 permite constatar los intensos cambios producidos en la estructura del desempleo según tiempo de búsqueda. Los parados de larga duración en sentido estricto alcanzan casi la mitad, un 44,5% del total e incrementan su participación en el total en 33,1 puntos. Si se tienen en cuenta los desempleados que llevan entre 1 y 2 años en esa situación, el porcentaje aumenta del 10,6% al 16,2%, equivalente a otros 5,5 puntos.

Ambos segmentos de paro de larga duración incrementan su porcentaje del 22% al 60,7% del total en el curso de los 8 años transcurridos. Por el contrario, las cifras de desempleados que llevan menos de seis meses en paro registran porcentajes menores en 2015 con relación a 2007.

Estos cambios están produciendo una controvertida dualidad en el mercado laboral, con la aparición de dos segmentos distintos que obligan a las políticas activas de empleo a transformar sus procedimientos e instrumentos dirigidos hasta ahora dirigidos a todos por igual.

El primer segmento se encuentra integrado por personas que llevan más de 1 año en situación de desempleo, que presentan dificultades crecientes para acceder al mercado laboral y que observan cómo se retrasa una y otra vez su acceso a los empleos ofertados por las empresas que salen de la crisis. Este segmento, que ha observado como se complican adicionalmente sus posibilidades de inserción laboral, se ha visto caracterizado por un aumento absoluto y relativo de la población y es actualmente un reto formidable para las políticas activas de empleo.

Por el contrario, aparece otro segmento de personas que se encuentran menos tiempo en situación de desempleo, que entran y salen de puestos de trabajo de una duración igualmente reducida. Para ellos, igualmente, los diseños de políticas activas de empleo deben adaptarse a las nuevas exigencias.

Atendiendo a la distribución por sexos, el desempleo de larga duración recae con mayor intensidad entre los hombres que las mujeres. Prácticamente se ha invertido la situación existente en 2007, cuando las mujeres en un 63% formaban el colectivo más importante del paro de larga duración. En 2015, los hombres son los que han alcanzado un 52% del total, y con 1.109.900 aventajan a las mujeres en 61.200 efectivos. La distinta distribución por sexos del paro de larga duración es otra cuestión a tener en cuenta a la hora del diseño de las políticas activas de empleo adaptadas a las necesidades del colectivo a atender.

En cuanto al nivel de formación alcanzado, se observa en 2015 que un total de 1.188.000 desempleados de larga duración poseen un bajo nivel de cualificación (analfabetos, primaria incompleta, primaria o 1ª etapa de la ESO) representando este colectivo el 60% del total. Los que poseen titulación universitaria, 380.400, alcanzan un 20% del total.

Para avanzar un poco más en el análisis de este problema, el Cuadro 2 ofrece información adicional. Distribuye el paro de larga duración en sentido estricto, los que llevan más de dos años en desempleo, por tramos de edades. Se produce una notable incidencia en el intervalo de edades comprendido entre 35 y 39 años, que pasa de representar un 9% en 2007 al 12,3% del total en 2015.

En términos absolutos, alrededor del 65% de los desempleados que llevan en 2015 más de dos años en esa situación se encuentran comprendidos entre 35 y 59 años. En 2007 eran solo un 62%. El paro de larga duración se mantiene en torno a porcentajes similares en los menores de 35 años, alrededor del 290% del total, y se contrae entre los mayores de 60 en 2015.

Cuadro 2.- Distribución por edad de desempleo de larga duración

La política

La nueva ayuda del Programa Extraordinario de Activación para el Empleo para para desempleados de larga duración con responsabilidades familiares se vincula a las denominadas actividades BAE, que responden a Búsqueda Activa de Empleo, entre las que se integran, “trabajo por cuenta propia o ajena; el envío o presentación de curriculos en, al menos, tres empresas distintas; la realización de, al menos, una entrevista de trabajo; la inscripción en, al menos, una agencia de colocación; la inscripción como solicitante de empleo en, al menos, dos portales de empleo públicos o privados; la presentación, al menos, a una oferta de trabajo gestionada por los Servicios Públicos de Empleo, y en general, cualquier acción formativa o de información dirigida al autoempleo y emprendimiento, ofertada por los Servicios Públicos de Empleo”.

Sin menosprecio de esta carga de actividades relacionadas con la búsqueda de empleo, entendemos que el actual marco de políticas activas de empleo dispone, por medio de las pruebas de Evaluación, Reconocimiento y Acreditación ERA de la competencia, un instrumento fundamental para actuar sobre el desempleo de larga duración. Por medio de estos dispositivos, que se deberían generalizar para este colectivo, se identifican los potenciales de cualificación y, las posibles carencias, se atienden con programas a medida dirigidos a que estas personas adquieran un reconocimiento académico, en forma de título o certificado.

La efectividad de las acciones de búsqueda activa de empleo para los desempleados de larga duración, parte de una adecuada definición de sus competencias.  De ese modo, es posible diseñar de forma más acurada los planes individuales de promoción, formación o reconversión profesional que se prevén en la Estrategia de Activación.

Entendemos que existe campo en las Comunidades autónomas para desplegar esta medida, a partir de los institutos o servicios de cualificaciones profesionales. 

* AFEMCUAL es la Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y Cualificaciones Profesionales

Sobre Elías Amor Bravo

Presidente de AFEMCUAL, Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones. Especialista en cualificaciones y políticas activas de empleo. Director general de FP (1998-2005) y director de la Fundación FSVE (2005-2013).

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