La culpa fue del “chachachá”

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Pues sí, en el ámbito laboral, y más en los tiempos que corren, el responsable de muchos resultados es el “chachachá”. Os explico.

Hace varios días que ciertas conversaciones con personas que me encuentro en este discurrir de la vida, me hacen pensar y me facilitan el que piense en qué aspectos de mi forma de ser me han ayudado para llegar a dónde he llegado, en lo personal y en lo profesional, que es el caso.

Puedo admitir, sin miedo a equivocarme, que ha sido el “chachachá” el que me ha ayudado en toda mi breve e intensa trayectoria. Y uso el término “chachachá” como regla nemotécnica para que os quede bien guardado en ese paquete cognitivo que poseéis y que sé que si os causa gracia o extrañeza, nunca vais a olvidar.

¿Qué es eso de “chachachá”?

Es un término asociado al baile que yo he rescatado para hacer alusión a tres aspectos básicos en el desarrollo profesional de muchas personas:

  • “C” de CONOCIMIENTOS
  • “H” de HABILIDADES
  • “A” de ACTITUD

Me he permitido parodiar a Víctor Küppers para poder transmitir la idea que comparto de que en todo ámbito de la vida y, siendo el profesional el que nos ocupa, hay básicamente tres aspectos de ti mismo/a que deberías tener en cuenta a la hora de iniciar cualquier proyecto, nuevas decisiones, afrontar una entrevista, decidirte por un cambio de rumbo, emprender o simplemente decidir dejar de buscar y frenar por un momento:

  1. Qué conocimientos posees para iniciar este camino
  2. Qué habilidades has desarrollado en relación a lo que deseas alcanzar
  3. Con qué actitud te presentas a la hazaña

 

Víctor Küppers, en su obra, “El efecto actitud” (2006), introduce una fórmula que combina estos tres aspectos para dar como resultado el VALOR. A saber:

VALOR= (Conocimientos+Habilidades) x Actitud

Se trata de una sencilla manera de poder cada uno de nosotros autoanalizar y concluir en qué grado estamos respondiendo a los ingredientes de esta fórmula que van a aportarnos valor en el mercado.

Si os vale a modo de anécdota, enseñanza o simple ejemplo, me gustaría compartir con vosotros una de las tantas vivencias de mi trabajo de este año en el centro de día de Alzheimer que dirijo. Se trata de gestionar las plazas reservadas para los transportes (furgonetas) que posee la organización para la que trabajo. Os explico en detalle.

Desde que entré a formar parte del equipo de trabajo del Centro de día de Alzheimer de Ribeira, que gestiona AGADEA (Asociación Gallega de Ayuda a los Enfermos de Alzheimer) detecté que existía un grave problema de gestión provocado por un cúmulo de factores: en Ribeira no respetaban las plazas de aparcamiento reservadas al centro. Esta situación provocaba que, en los primeros meses de mi llegada, las auxiliares que conducían las furgonetas, me llamasen constantemente (y yo tenía que romperme los cuernos para dar soluciones) para decirme que no sabían dónde dejar las furgonetas, que no podían acercar a los mayores al centro porque había que pararse en el mismo carril de la carretera, que no podían subir al centro porque no había donde dejarlas, con todas las consecuencias que a nivel de organización de tareas esto nos provocaba: retrasos, estrés en las trabajadoras, iniciar el día con mal humor, peligrosidad en la llegada de los usuarios…Al ver que esta incidencia se repetía constantemente, mandé a través del registro general del ayuntamiento solicitudes varias para que repintasen las plazas y se señalizasen mejor (en noviembre de 2014, en febrero de 2015, en junio de 2015 y, recientemente, en septiembre de 2015). Además, desde noviembre de 2014 me dediqué a llamar por teléfono a la Policía Local, al menos, en 5 ocasiones cada día para informarles de la ocupación de las plazas por vehículos no autorizados. Y, como punto final, me dediqué a sensibilizar a cada persona que estacionaba (aunque fuese solamente un minutito) de que esa plaza tal vez la necesitaría su madre, su padre, sus abuelos, él mismo o conocidos para acceder al centro o poder tener un sitio disponible para una ambulancia en caso de necesidad (que no ocurre pocas veces).

Estamos en septiembre de 2015, han pasado 10 meses y he conseguido, poco a poco, que la gente no aparque tanto, porque saben que llamo a la grúa; que no vayan camiones de carga y descarga, porque la Policía Local les multa; que la gente sepa que existe un Centro de Día de Alzheimer, porque me molesto en ir y explicarles que necesitamos que la población colabore para facilitarnos nuestro trabajo y las tareas que llevamos a cabo para atender a las personas del centro.

Pero la verdadera anécdota que quiero compartir y que ejemplifica que, en la vida y en la trayectoria profesional hay que tener CONOCIMIENTOS y HABILIDADES por grandes dosis de ACTITUD, es el hecho de que he conseguido que se hagan efectivas mis solicitudes a un ayuntamiento gracias a mi ACTITUD. Y esa actitud la he demostrado en mi constancia, insistencia, humor y desparpajo. En las anteriores solicitudes les solicitaba que me pintasen, señalizasen con corrección y seriedad absolutas. En esta última solicitud (la efectiva) solicité lo mismo pero expresé una posible alternativa con actitud (desparpajo):

“O respondían a mis solicitudes pasadas o yo misma ME BUSCABA LA VIDA PARA PINTAR y SEÑALIZAR”

Y efectivamente, al día siguiente, vinieron a pintar y me han confirmado que se va a señalizar mejor la zona.

Este es solamente un ejemplo de una larga lista de situaciones que debo resolver como directora y que me hacen ver que mis conocimientos y habilidades son muy necesarios pero lo que más efectivo me resulta siempre es mi actitud.

Así que ya sabes, encontrarás baches, impedimentos, obstáculos y la única manera de salvarlos y conseguir lo que te propones es gracias al chachachá!

CHA: [(conocimientos + habilidades)] x actitud

Soy la primera en salir a la pista si suena un chachachá, será porque lo llevo en las venas, será porque gracias al mismo he podido alcanzar muchas metas, será por eso de que el chachachá es una herramienta muy efectiva.

LA CULPA FUE DEL CHACHACHÁ

Foto: Pixabay.com

Sobre Sandra Fernandez Prado

 

Apasionada por aprender a lo largo de la vida: tomo nota de cada vivencia, agradezco cada oportunidad, disfruto cada proyecto, regalo mi implicación y me emociono con los detalles.

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