¿Por qué no creo en las empresas y sí en las personas?

Comentarios

Para dejarnos tu comentario rellena los siguientes campos. Tu mail no será publicado
Hola, Claudia. Me ha gustado mucho tu post, y además yo pienso como tú, de hecho mi post de hoy también habla de la apuesta por las personas. Un abrazo, Ana

Añadir nuevo comentario

Inicié mi andadura como psicóloga organizacional en el año 1992 haciendo las prácticas de último año de licenciatura en una gran empresa por espacio de seis meses, donde al final permanecí casi dos años.  

Allí intenté poner en práctica lo que había aprendido en la universidad especialmente, de los libros de Idalberto Chiavenato gran referente de los RRHH y de la administración por aquella época. Mi permanencia allí corta pero sustanciosa, me permitió darme cuenta que era complicado por no decir imposible, eso de poner en práctica la teoría.  Estando trabajando en esta empresa también aprendí los duros efectos de una crisis; era la famosa crisis del año 1993 y claro, tocó a esta empresa, e hizo que despidieran a más de 150 trabajadores o algo así, no recuerdo bien.  El caso es que fui parte de eso, pues me asignaron la labor de ejecutar pruebas psicotécnicas y entrevistas a algunos empleados para determinar si eran “aptos” para cargos a donde podían ser trasladados antes que despedirlos. No imagináis lo mal que la pasé, pues mi consigna como psicóloga era aportar la felicidad de la gente en la empresa y no entendía como ahora hacía un trabajo que los hacia infelices, porque algunos quedarían sin empleo.

Con la primera experiencia laboral, entré en una crisis ética y profesional; cuestionándome, me preguntaba, ¿cómo así que en lugar de aportar felicidad, estaba aportando infelicidad a algunas personas? era demasiado contradictorio para mí tal situación.  Finalmente concluí que era algo fortuito y que esto pasaría.  No obstante, para cuidarme del sufrimiento que me ocasionaba, busqué trabajo con la intención de enfocarme más hacia la selección, me parecía de más aporte desde esta perspectiva. Pasé trabajando en esa área mucho tiempo con otras organizaciones y así sucesivamente pasando por otras áreas como formación y desarrollo, bienestar laboral, etc. terminando por enfrentarme a lo que no me gustaba, situaciones de despido… así que buscaba poner freno, de lo contrario iba a seguir pasándola mal.  Y tuvo que llegar el que yo estuviera del otro lado del escritorio para darme cuenta de que las organizaciones tienen un denominador común independiente de su sector, color y sabor, estén donde estén; ellas se consolidan como entes que buscan, quieren y necesitan sobrevivir en la mayoría de los casos.  Otras, generalmente grandes, muy consolidadas, buscan vivir y se estructuran como un sistema que genera un estilo de vida que les caracteriza dentro de su mercado, dentro de su sector, dentro de sus empleados. Si tú no estás alinead@ por algún motivo, serás alguien que les paraliza y ellas no pueden permitir eso porque tienen que perpetuarse.

En algún sitio hace cierto tiempo, leí que las organizaciones adquieren la personalidad de sus dueños, o de sus máximos directivos y desde mi punto de vista no me queda duda que esto es así, por tanto, las organizaciones son entidades que toman vida abstracta porque no es biológica; adoptan  por decirlo así una personalidad, con comportamientos, maneras de ser y hacer que les caracteriza y que siendo así nos produce a quienes entramos en contacto con ellas sentimientos, emociones, pensamientos como respuesta a esa manera de comportarse, porque nosotros sí somos seres biológicos, tenemos emociones y sentimientos, de ahí que a unas amamos y a otras no tanto. Las organizaciones como entes, son abióticas, es decir, no son seres vivos, son inertes; aunque tienen una cultura y características de seres vivos no lo son, así que no poseen sentimientos o emociones que les permitan empatizar o sentir cualquier sentimiento por las personas, ellas hacen lo que tienen que hacer para mantenerse vivas dentro de su entorno social y económico es su finalidad en la práctica.

Las organizaciones como entes abstractos dependen de la relación que mantienen con el entorno, de éste obtienen lo necesario para sobrevivir o vivir. El entorno es cambiante, por tanto, son entidades también cambiantes, aunque mantienen un status quo determinado por los valores, principios, visión, misión; requieren hacer cambios con alta frecuencia en la mayor parte de los subsistemas para poder adaptarse con mucha eficacia al entorno, de lo contrario muere, así que nunca se sabe lo que puede pasar con ellas. Sus comportamientos no son muy predecibles y al no tener sentimientos no sabemos que tanto pueden ser leales a nosotros, sencillamente, no sabemos cómo van actuar cuando estén frente a situaciones que ponen en riesgo su permanencia.  Lo que sí sabemos es que harán lo necesario para perpetuarse con o sin nosotros y este es el motivo por el cual no creo en ellas, jamás serán leales o fieles a nosotros y no juzgo que esto sea negativo, sólo que particularmente a mí no me genera confianza y aunque preste mis servicios a una de ellas, aprendí que allí sólo cumplo un ciclo y que hoy cada vez más es muy corto, así que prefiero también, crear mis estrategias para asegurar mi vida laboral y profesional.

He creado estrategias para mí, una de las cuales,  es creer en las personas, y apostar por ellas  Estas tienen sentimientos, emociones, valores, principios, maneras de ser, hacer y comportamientos aunque no del todo predecibles, más fiables eso sí, de hecho en eso consiste un proceso de selección y puedo asegurar que un proceso bien ejecutado puede tener hasta un 80 y 95% de fiabilidad. No olvidemos que las personas hacen las organizaciones.  Si trabajamos y nos enfocamos en ellas, la probabilidad de que las organizaciones puedan crear culturas y entornos mucho más sanos, más fiables en relación con la felicidad de sus colaboradores, será mucho más alta. Suena un poco idealista ya lo sé, pero yo particularmente prefiero serlo.

Creo profundamente, que si trabajamos en transformaciones, mejoras y cambios en quienes hacen las organizaciones, trabajamos por y para la gente, estas entidades terminarán por adquirir comportamientos cada vez más congruentes con lo que profesan en eso de valores, misión, visión y se crearán más y mejores condiciones para quienes hacen parte de ellas. No quiere decir esto que las personas van a mantener ciclos más largos o duraderos dentro de las organizaciones, no, en este siglo está claro que eso no va a suceder, pero sí,  y lo más importante, es que durante su estancia sea un lugar con unas condiciones que estimulen a las personas a tener una excelente calidad de vida y cuando digo eso, me refiero a que tengan la oportunidad de vivir dignamente y eso es física, mental, social y espiritualmente conforme a lo que esperan vivir. Creo que esto es más ético y por supuesto más humano.

¿En quién crees más, en las organizaciones o en las personas?  

 

Foto:pixabay.com

 

Sobre Claudia Sogamoso

Después de más de 15 años de experiencia trabajando por y para la gente, he constatado la necesidad que tienen los profesionales y las organizaciones de impulsar más y de mejor manera su desarrollo, por eso, pongo al servicio mi conocimiento, experiencia y especialmente mi pasión para que lo logr

Comentarios

Para dejarnos tu comentario rellena los siguientes campos. Tu mail no será publicado
Hola, Claudia. Me ha gustado mucho tu post, y además yo pienso como tú, de hecho mi post de hoy también habla de la apuesta por las personas. Un abrazo, Ana

Add comment