¿Qué pasa si no tengo un objetivo profesional? Multipotenciales, millennials y otras formas de vivir

Comentarios

Para dejarnos tu comentario rellena los siguientes campos. Tu mail no será publicado
Me ha encantado, me veo muy identificado en lo relatado.

Para dejarnos tu comentario rellena los siguientes campos. Tu mail no será publicado
Hola Samuel: Muchas gracias por comentar el post y por el correo. Me alegro de que te haya gustado y deseo que pueda ayudarte en tu camino profesional, con la tranquilidad de poder aspirar a lo que deseas. Un saludo

Añadir nuevo comentario

Ser lo que somos y convertirnos en lo que somos capaces es la única finalidad de la vida”. Robert Louis Stevenson.

Hace unos días leía una carta de un lector a un periódico nacional con un título muy llamativo: “¿Quién me mandaría a mi estudiar?”. En la misiva, su autor relataba las dificultades que estaba teniendo para encontrar un puesto de trabajo "con un sueldo decente" y que lo único que esperaba de éste era un sueldo que le permitiese realizar sus proyectos.

Por desgracia, es algo que escucho prácticamente a diario. Una de las cosas que me llamó la atención era que se trataba de una persona “con estudios”. Si bien es cierto que esta forma de buscar trabajo no es nueva entre personas que no tienen unos estudios concretos, más acostumbradas a buscar “de lo que sea”, cada vez resulta más común, incluso de entre aquellos que se han preparado para un puesto específico, escuchar este tipo de declaraciones.

Las razones son múltiples. Por un lado, un mercado de trabajo que no es capaz de dar respuesta a multitud de profesionales que se ven abocados a, en el mejor de los casos (aunque esto también habría que debatirlo), tener que desempeñar su puesto de trabajo en otro país. Y, en el peor, a cambiar de profesión, teniendo que aceptar otro tipo de trabajos, en muchas ocasiones, menos cualificados. Escasez de puestos de trabajo, precariedad salarial y laboral, son algunas de las razones que llevan a tener que aceptar puestos de trabajo involuntarios para poder salir al paso, mientras siguen buscando la oportunidad de desempeñar su innata vocación.

        También, para alguien que trata de conseguir un sueldo para cubrir sus más básicas necesidades, puede resultar insolente hablarle de aspirar al “trabajo de sus sueños”. Ahora bien, el sentido de tratar de definir, en estos casos, un punto en la distancia relacionado con sus intereses, es básicamente, conseguir la motivación y actitud suficientes para que estos objetivos secundarios simplemente sean una estación de paso y no un punto y final. Sólo una fuerte motivación puede hacer que no cedamos ante nuestra zona de confort y sigamos avanzando hacia nuestro objetivo. Verdaderamente, no se sobrelleva igual trabajar en algo que no es lo que quieres cuando sabes que sólo es un medio para lograr algo mejor, que cuando crees que nunca podrás alcanzar tu auténtica pasión y ese va a ser tu destino. La gestión del día a día va a ser radicalmente distinto.

        Sin embargo, también es cada vez más común encontrar a personas que, como en el caso de nuestro lector, buscan en el trabajo una fuente de financiación para lograr otros proyectos, ya sean éstos personales, laborales o familiares.

Las personas que nos dedicamos a la orientación laboral nos empeñamos febrilmente en definir el objetivo profesional. Junto con el diagnóstico, definir el objetivo es el primer paso para diseñar el itinerario de inserción. Por ello, ponemos el grito en el cielo cada vez que alguien nos dice que busca trabajo “de lo que sea”. No obstante, esto no siempre es posible ni mucho menos fácil. Salvando aquellas personas que tienen clara una vocación y están en condiciones de abordarla inmediatamente, no encontramos con personas que, teniendo un objetivo, no cuentan a su favor con las circunstancias adecuadas, por lo que tienen que postergarlo y buscar un objetivo a corto plazo más asequible, a la espera de que vengan tiempos mejores. Se trata, por ejemplo, de personas que deciden compatibilizar un trabajo a media jornada con estudios o cursos de formación. Es, por ello, bastante normal en estos casos que, cuando preguntas ¿de qué estás buscando trabajo? La respuesta sea: “de lo que me salga”.

        Dicho esto, ¿qué pasa con aquellas personas que, realmente, no tienen clara una única vocación y que encuentran en el hecho de indagar en múltiples campos su felicidad? Damos por verdadero, demasiado a menudo, que todo el mundo nace con una vocación clara y única. Que todas hemos venido a este mundo con un propósito de vida al que dedicarnos y que debemos invertir un tiempo a encontrarlo para poder caminar hacia él. Sin embargo, muchas otras, entre las que me incluyo, nos vemos atraídas hacia múltiples intereses. Algunas autores nos llaman, multipotenciales. Yo misma, en mi solicitud a la universidad, apunté carreras tan distintas como veterinaria y pedagogía. Y no se trata de que no nos comprometamos ni lleguemos a ser expertos. Simplemente, tenemos múltiples pasiones que no podemos negar y, muchas de ellas, no se circunscriben al ámbito laboral. Algunos de mis compañeros y compañeras, además de desempeñar una excelente labor profesional, son escritores, couches, blogueros o conferenciantes.

Las nuevas generaciones llevan hasta las últimas consecuencias el dicho "no vivas para trabajar, trabaja para vivir" en una sociedad donde cada vez es más importante tener tiempo para llevar a cabo otros proyectos. Abraham Maslow defendía la idea de que todas las personas aspiran, de manera innata a la autorrealización, una vez se han cubierto otras necesidades más básicas. La cuestión es que, ahora, esa autorrealización no siempre se consigue en el trabajo sino en otros proyectos. En muchas ocasiones, no se trata de comprometer nuestra vida para tener un gran sueldo, sino de tener tiempo libre que nos permita viajar, aprender un nuevo idioma, cuidarnos o dedicarnos a nuestra familia.

Y esto no hace que seamos menos comprometidos con nuestro trabajo. Al contrario, al sentirte realizado por diferentes fuentes, afrontas el trabajo con más alegría y motivación. Además, tenemos otras virtudes que aportar: capacidad de aprender, facilidad para empezar de nuevo, capacidad de adaptación, habilidad para crear y conectar diferentes destrezas y habilidades aprendidas de otros sectores… Simplemente reclamamos el derecho a disfrutar de todas nuestras pasiones. Ahora sólo falta que el mercado nos acepte y no nos penalice por querer probar cosas nuevas. Así que, si eres un multipotencial y no tienes clara tu vocación, no te preocupes, disfruta de ello.

 

Foto de Andrew Neel

 

Sobre Lourdes C. Inglés

 

Técnico de Orientación Laboral. Acompaño en la búsqueda activa de empleo, busco y comparto conocimiento. Haz lo que te haga feliz.

Profesión: Técnico de Orientación Laboral

Comentarios

Para dejarnos tu comentario rellena los siguientes campos. Tu mail no será publicado
Me ha encantado, me veo muy identificado en lo relatado.

Para dejarnos tu comentario rellena los siguientes campos. Tu mail no será publicado
Hola Samuel: Muchas gracias por comentar el post y por el correo. Me alegro de que te haya gustado y deseo que pueda ayudarte en tu camino profesional, con la tranquilidad de poder aspirar a lo que deseas. Un saludo

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter