Vueltas y finales. Despedidas y agradecimientos

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Dicen que dar el paso de irse puede ser difícil, un desafío o un reto. Pero, ¿y volver? 

Trabajar o estudiar fuera puede ser una gran oportunidad, un momento emocionante e importante en nuestras vidas. Sea como sea la experiencia, el aprendizaje y crecimiento están asegurados, y además, sabemos que, nunca volveremos igual que como nos fuimos.

Hay quienes, por unas cosas u otras, acaban haciéndose un hueco en ese nuevo lugar al que acabará llamando hogar, pero otros, también por unos motivos u otros, terminarán volviendo a casa. Es decir que sigue habiendo trasiego de idas y venidas, pero no sólo en la terminal de salidas… también en la de llegadas.

Normalmente, es fácil encontrar artículos o blogs en internet donde den consejos a la hora de establecernos en otro país (incluyendo los que yo haya escrito). Existen también grupos de los ya expatriados, que siempre viene bien descubrir ya que pueden dar esos detalles o informaciones esenciales para los primeros pasos, y sentirnos así algo menos perdidos. Pero, ¿qué hacemos si queremos o tenemos que volver?

Es diferente si tienes nostalgia y deseas regresar a tu tierra, que si debes hacerlo porque se acerca la fecha final, o se acaba el contrato y no hay manera de que puedas quedarte. Seguramente las emociones y sensaciones serán distintas pero hay cosas que en cualquier caso hay que tener en cuenta:

  • En la parte práctica, hay que organizarse, previendo los tiempos adecuados para darte de baja de diferentes cosas como la cuenta del banco, la inscripción al gimnasio o a otro tipo de servicio, comprobar la caducidad del abono de transporte o de tu tarjeta SIM local. Avisar al casero, a veces, tendremos que ser nosotros los que demos de baja el contrato de luz o agua (en algunos países es así), cancelar tu inscripción de residente en la embajada, o en el ayuntamiento de esa ciudad, etc.
  • Empezar a calcular el espacio de tus maletas, por si nos toca hacer un mercadillo con lo que no podamos llevar, o para comprar una maleta extra…
  • Comprobar que nos llevamos lo imprescindible del trabajo, tiramos otros papeles del escritorio y hacemos el traspaso de tareas si corresponde a otra persona. O si tenemos que pedir algún tipo de documento, como una carta de referencia o certificado de notas, de tu jefe o de la universidad.
  • Y por último y no menos importante, las despedidas. Habrá sido un año intenso en el que hayamos podido conocer a personas interesantes y que apreciamos. Por eso está bien organizar alguna comida, cena o fiesta (o varias) con el que poner el broche a la experiencia, aunque a veces se acumulan al final y vamos con prisas de una a otra. Y porqué no, también despedirnos de los que se convirtieron en nuestros lugares o rincones favoritos.

Aquellos que todo esto ya lo hayan vivido, sabrán también que sin importar si se está feliz, triste o nervioso por el regreso, en esos momentos, te das cuenta que son esos tus últimos paseos por esas calles, tus últimas comidas, tus últimas salidas… miras a tu alrededor con otros ojos, ya no como alguien que acaba de llegar, y te invadirán sentimientos encontrados. Parece que lo mejor siempre pasa al final.

Más difícil será para esos que han estado ya en varios lugares, esa situación se repite. Y aunque sientas que eso de tener que despedirte de nuevo de otra gente ya lo tienes superado, recuerda que nunca es igual, como no lo son las personas que te has ido encontrando por el camino. Y con el tiempo, y algunos reencuentros, lo vas entendiendo.

Podrás estar cansado de la misma ceremonia, de recoger tus cosas otra vez más y de tener que abrazar a esa otra gente que te ha hecho sentir un poquito mejor en ese lugar que no conocías, que no era el tuyo. Por esa razón, nunca dejarás de sentirte agradecido y afortunado por haberles conocido, porque independientemente de si ya no vuelves, o de si das más vueltas, lo que te han aportado irá también contigo.

Doy las gracias a todas y cada una de esas personas que he conocido en tantos diferentes sitios, por haberme ayudado, acompañado y animado. No os digo adiós, os doy un abrazo, y os diré por siempre, gracias.

Sobre Davinia Capote

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