Virus emocional

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Goleman apunta que tanto las buenas emociones como las malas se contagian como el virus de un resfriado.

 

Estamos en época de frío, y eso hace que los virus nos estén rondando y a más de uno le habrá pillado la gripe este invierno. Virus. ¡Atchishh!

Pero no solo los virus de la gripe son contagiosos. Existen otro tipo de virus que afectan a lo más profundo de las personas, a nuestra forma de interaccionar con nuestro entorno y de interpretarlo a través de nuestros comportamientos, expresiones… es decir,  afectan a nuestras emociones.

Hace un tiempo leí un artículo donde se hablaba de la Epidemia de la risa, en una zona de Tanzania donde en una escuela comenzaron a reírse unas chicas y se llegó a determinar como un “brote de histeria en masa”, que mantuvo a miles de personas con episodios de risa y llanto.

¿Nunca os ha pasado que alguien comience a reírse a carcajadas, y en “menos de nada” tienes puesta como mínimo, una sonrisa en tu cara?

Quizás este sea el ejemplo más claro de que las emociones se contagian, y esto es porque no sólo sentimos las emociones sino que también las captamos y llevamos a otras de forma inconsciente y veloz.

Desde que nacemos estamos contagiándonos de emociones, porque esto nos ayuda a crecer, a madurar y a aprender de nuestro entorno para poder sobrevivir. Pero no sólo se contagian las emociones más intensas, sino otras que quizás parezcan insignificantes. Cualquier persona es portadora de sus emociones y al mismo tiempo transmisor de las mismas y receptor de las de los demás, pero… ¿estamos preparados para afrontar los contagios emocionales?

En nuestro día a día nos relacionamos con todo tipo de personas, y ocurre normalmente que los que son más expresivos o quizá tengan un rol de líder más definido, son los que contagian a los demás de forma más visible o rápida. Tenemos la suerte de que la emoción más contagiada es la de la alegría, a través de la risa, aunque debemos de cuidar los excesos y los lugares de contagio (recordemos la epidemia de la risa!) Pero también debemos ser precavidos y autoconocernos emocionalmente para gestionar bien los contagios de emociones “menos positivas”, que nos pueden llegar a bloquear.

Es importante ser consciente de que en nuestro entorno nos encontraremos con personas que harán que empequeñezcamos (quizás de forma inconsciente), pero que nos provoquen la sensación de miedo, temor, vergüenza… es lo que llamamos personas tóxicas. Personas que necesitan alimentar su ego, se ponen el traje de víctimas demandando una atención constante. Personas que de uno u otro modo, roban la energía a los demás y contagian emociones que te hacen sentir infelicidad, tristeza, desmotivación…

Por tanto, ante tanto virus, no nos queda otra que vacunarnos y estar precavidos, y para ello es aconsejable trabajar la autoeducación emocional:

  • Autoconócete emocionalmente
  • Potencia tu lado positivo y optimista
  • Aparca lo tóxico y limitante
  • No contamines nuestro entorno y… ¡comparte lo positivo!

 

Foto:pixabay.com 

 

Sobre Mayte García

 

A lo largo de mi vida, he ido adquiriendo conocimientos y desarrollando trabajos que han favorecido que cada día me gusta más trabajar con personas.

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