¡Va de retro, suscripciones!

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Hoy quiero hablaros de un tema que aunque me ha pasado en innumerables ocasiones, hasta hoy no me había planteado como protagonista de un post. Pero ¿sabéis qué? Que ha llegado el momento de hablar de ello.

 

Suelo navegar por internet, moverme por las redes sociales, no en exceso la verdad, aunque esto es muy relativo según con qué o quién te compares, aunque la verdad no es esta mi finalidad ahora.

 

A menudo, me encuentro con webs interesantes, algún post que llama mi atención, etc… Ahora está a la orden del día, reclamo marketiniano, que para acceder al contenido interesante, te has de registrar en la página. Y a partir de ahí, ya está el lío armado. Has caído en la red el email marketing por los siglos de los siglos.

 

Me sucede muchas veces que los emails que recibo no concuerdan con mi realidad, me hablan de cursos que ya he hecho o dar por hecho que he recibido informaciones que no tengo. Conclusión, es el resultado lógico de un sistema totalmente despersonalizado.

 

En algunos casos, ha sido tal la avalancha de correos electrónicos que he llegado a la conclusión de que lo más oportuno era anular la suscripción. Esto aparentemente es fácil, porque en la gran mayoría de correos electrónicos puedes encontrar un enlace al final a través del cual se supone comunicas tu intención de dejar de recibir los correos de forma periódica.

 

La teoría es perfecta, eso sí, en más ocasiones de las que me gustaría, darle al botón de “unsuscribe” y seguir las instrucciones que posteriormente recibimos, no sirve absolutamente de nada. O bien sigues recibiendo los correos o te dice que has anulado la suscripción en parte y sigues recibiendo otra tanda de subsiguientes correos no deseados.

 

Al final me planteo seriamente lo lícito que pueda ser este sistema de marketing, porque si yo como usuario no puedo decidir realmente dejar estar sujeto a un servicio, creo que algunos de mis derechos no están siendo respetados.

 

Por añadidura, en mis caso, incluso me planteo ahora cuando encuentro algo realmente interesante, pasar del tema, porque cada vez que tengo que introducir mi cuenta de correo electrónico para recibir algo a cambio ya no veo mas que el anzuelo colgado ante mis ojos.

 

Y no es que me parezca mal el sistema, siempre y cuando las dos partes estén de acuerdo. Lo que me parece que no es de recibo es el hecho de que “cortar por lo sano” no sea una opción real.

 

No sé cuál sería la palabra técnica aplicable en estos casos, pero desde luego asistimos a un claro caso de promesas y expectativas incumplidas, y de, no sé hasta qué punto, falsedad en el documento que te promete que tras el “click” dejarás de recibir más notificaciones.

 

Vamos, que en el caso de las relaciones que se establecen vía marketing online, sería aplicable el slogan “Hasta el infinito y más allá”

 

Yo solo tengo una petición, y creo que no es muy exigente, para aquellos profesionales que utilizan este sistema a diario.  Por favor, tened en cuenta que detrás de los emails automatizados, hay personas recibiéndolos.  Y cuando, por el motivo que sea, decidimos que no queremos seguir recibiendo dichos emails, NO significa NO.

 

¡Feliz día!

Foto: pixabay.com

Sobre Amparo Aparisi

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