Una herramienta para el autoconocimiento. La ventana de Johari

Añadir nuevo comentario

En el post del mes pasado hablaba de la necesidad de contar con un Plan Estratégico para buscar trabajo y señalaba que el primer paso de ese plan era el autoconocimiento. 

Muchas personas se saltan este punto debido a no considerarlo importante por lo que esa actitud suele generar una serie de consecuencias negativas que quedan patentes a lo largo de todas las fases del proceso de búsqueda, desde la redacción del propio curriculum carente de información valiosa hasta las respuestas “desacertadas” en las entrevistas de selección.

Encontrar trabajo es, en definitiva, el resultado de un acertado proceso de comunicación cuyo objetivo será posicionar un producto (nosotros) en el mercado laboral de manera que cubra las necesidades que demanda ese mercado. Para ello será necesario que ese “producto” se convierta en opción preferente para las empresas. En consecuencia y como en cualquier proceso de marketing, el primer paso que debemos dar será el de conocer en profundidad el producto que queremos introducir, es decir, conocernos a nosotros mismos.

Existen múltiples herramientas psicométricas que son perfectas para conocernos pero no siempre podemos acceder a ellas. Por ello se puede recurrir a otras estrategias más accesibles como pueden ser las personas de nuestro entorno familiar, social, laboral… a las que solicitaremos su colaboración para que nos ayuden a definir o completar la idea que tenemos acerca de “cómo somos”. Utilizaremos de esta forma la información que los demás han extraído e interpretado a partir de nuestro comportamiento en las interacciones con ellos. Obtendremos así datos que se distribuyen en cuatro bloques, si bien la información contenida en el cuarto no podrá ser obtenida a través de la información del grupo.

I -  La experiencia, los comportamientos y las actitudes que conocemos y que también conocen los demás y que son el resultado de nuestro comportamiento en público. Este bloque de datos aumenta a medida que crece la confianza entre nosotros y el grupo ya que se comparten más experiencias de índole personal.

II - Aspectos que sobre nosotros conocen los demás pero que nosotros desconocemos y que son debidos al hecho de que “es imposible no comunicar”. En cualquier interacción podemos establecer una comunicación a dos niveles, el nivel consciente en el que comunicamos aquello que realmente queremos y el nivel inconsciente en el que emitimos continuamente información sobre nosotros sin que haya una voluntad de hacerlo, por ejemplo mediante la comunicación no verbal. En muchas ocasiones esta área es la que nos causa mayores problemas en nuestras relaciones con los demás.

III - Datos propios que no han sido expuestos a los demás y por consiguiente son desconocidos por ellos. Contiene los comportamientos, ideas, sentimientos, miedos… que no manifestamos ante los demás por temor a que el grupo no nos comprenda, nos juzgue negativamente y nos rechace.

IV - La última área está formada por aquellos rasgos positivos y negativos que son totalmente desconocidos tanto por nosotros como por los demás. Se incluirían en este bloque nuestras motivaciones inconscientes, capacidades y habilidades por descubrir así como acontecimientos que no permanecen conscientes, experiencias de la infancia, miedos, etc.

Con estas cuatro áreas los psicólogos cognitivos Joseph Luft y Harry Ingham diseñaron en 1955 una herramienta de autoconocimiento basada en el proceso de “dar y recibir feedback” acerca de nosotros mismos, LA VENTANA DE JOHARI. Se trata de un modelo de análisis del proceso de comunicación y de la dinámica de relaciones interpersonales que se utiliza generalmente en grupos de autoayuda y en ejercicios de dinámica de grupo. Pero en el tema que nos ocupa podemos considerarla como una herramienta útil para averiguar si aquello que piensan los demás sobre nuestros comportamientos y actitudes coincide con la visión que tenemos de nosotros mismos

Este sería el esquema de las cuatro áreas que contempla la Ventana de Johari:

Para utilizarla como herramienta de autoconocimiento debemos comenzar por elaborar o descargarnos de Internet un listado de adjetivos, tanto positivos como negativos, que definan comportamientos y características que ponemos de manifiesto en los diversos ámbitos de relación, como por ejemplo: tímido, valiente, audaz, cariñoso, cobarde, distante, optimista, pesimista, pasivo, insensible, empático, mandón, desconfiado, etc.

Una vez confeccionado este listado llevaremos a cabo los siguientes pasos:Para utilizarla como herramienta de autoconocimiento debemos comenzar por elaborar o descargarnos de Internet un listado de adjetivos, tanto positivos como negativos, que definan comportamientos y características que ponemos de manifiesto en los diversos ámbitos de relación, como por ejemplo: tímido, valiente, audaz, cariñoso, cobarde, distante, optimista, pesimista, pasivo, insensible, empático, mandón, desconfiado, etc.

  1. Elige 6 adjetivos (positivos y/o negativos)  que te definan.
  2. Pasa el listado a diferentes personas de tu entorno y pídeles a cada uno que elijan las 6 características que según ellos te definen, recordándoles que deben ser tan objetivos que sea posible.

Una vez hayas obtenido la suficiente información vuélcala en tu propia Ventana de Johari teniendo en cuenta lo siguiente:

El resultado de este ejercicio nos dará un listado tanto de características positivas como de características negativas que se convertirán en posibles áreas de promoción y áreas de mejora respectivamente.

Es interesante que nos fijemos en nuestro perfil ciego ya que allí nos vamos a encontrar con la imagen que vamos dejando en los demás y de la que nosotros no somos conscientes. Disponer de esta información sobre nosotros será el primer paso que nos permitirá gestionar nuestra reputación como profesionales y por consiguiente nuestra “marca personal” que deberá ser definida, cuidada y trabajada con sumo cuidado para que posibilite la promoción de nuestras habilidades con el fin de facilitar un posicionamiento profesional.

Por otra parte esta herramienta puede ser de enorme utilidad para hacernos conscientes de nuestros comportamientos y poder tomar decisiones relacionadas con las dificultades que podamos tener en nuestras relaciones interpersonales de manera que podamos elaborar estrategias para mejorarlas, pero eso… es otro tema.

 

Foto:pixabay.com

Sobre Felipe J. García Pérez

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter