Un paso adelante

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Septiembre, el mes donde prácticamente todo comienza: el curso escolar, muchos Máster y Cursos de Posgrado. Es además cuando muchas empresas rediseñan sus planes y se plantean objetivos para el nuevo ciclo.

Tras el fin de las vacaciones, da inicio una nueva temporada. Septiembre, es el momento idóneo para que te plantees metas y objetivos para un año que para muchos comienza ahora y es que tras el verano, donde los que hayáis podido descansar, desconectar de la rutina y disfrutar de un cambio de aires, volvéis con más fuerza y más motivación.

Para comenzar a reflexionar acerca de cuáles son tus metas y a donde te gustaría llegar, te voy a pedir que pienses y anotes en una libreta cuáles son aquellos objetivos que te gustaría alcanzar. Para ello piensa en las distintas parcelas que componen tu vida y qué te gustaría cambiar y qué te gustaría lograr.

Cuando hayas terminado léelas, y verás que algunas de ellas son metas antiguas, asignaturas pendientes de otros años, metas que pospones en el tiempo año tras año.

La capacidad del ser humano no conoce límites y muchas veces nos los ponemos nosotros mismos. Pensamos que no podemos, que no tendremos tiempo, que es muy difícil para nosotros muchas de las cosas que querríamos en nuestra vida y es que aquello que piensas finalmente se cumple y se hace realidad.

¿Qué puedo hacer para este año por fin “aprobar” y alcanzar esas metas?

Con motivación, esfuerzo y con confianza, siendo capaz de que reconozcas tus talentos, tus puntos fuertes, para llevar a cabo un cambio permanente en forma de un crecimiento que se mantenga en el tiempo y que te ilusione para continuar y no dejar a medias aquello que has empezado y que día a día te acerca a ese objetivo.

Para ello, tienes que creértelo tú, visualiza esa meta proyectando a futuro una imagen de éxito. Imagínate que esa situación que te bloquea, ese proyecto que tienes pendiente, esa conversación que no te atreves a tener, se desbloquea, lo inicias, llega y culmina con éxito, con el resultado que tú deseas.

Tienes que despertar tus talentos, tus habilidades que están ahí, analizar tus creencias, es decir, aquello que piensas de ti mismo y del mundo que te rodea.

Para ello tienes que trabajar la autoconfianza y dar un primer paso, y este primer paso es lo más importante de todo, porque te voy a decir algo que seguramente tú ya habrás comprobado: después de ese primero, vendrá otro paso detrás y así sucesivamente. Es fundamental que no tengas miedo a cometer errores. Mira, aquellas personas que son capaces de aceptar el error como una lección de aprendizaje vital, toman decisiones y suelen mejorar su autoestima. Por el contrario, las personas que tienen mayor tendencia a sentir emociones negativas de mucha intensidad ante la idea de poder equivocarse, llegan a manifestarse de manera insegura o bien alardean de aquello que hacen bien ante los más cercanos y en muchos casos no es sino la expresión de su propia inseguridad, esta acción es una careta de seguridad para tapar esa intolerancia al error, a sus propios fallos y hacia los fallos de los demás, haciendo una crítica excesiva de los fallos de los demás. En ambos casos, todo ello supone un freno para el avance en su desarrollo personal en la mejora de las competencias que tienen que ver con el saber hacer y con la interacción social.

A nadie nos gusta cometer un error, es cierto, pero no es menos cierto que el error en muchas culturas está sobrevalorado y hasta se castiga.

Piensa en obtener mejores resultados, en competir contigo mismo y en fomentar los valores que te hacen único tales como la cooperación, el compañerismo, la solidaridad… trabajando por ti y para ti en tu crecimiento personal que debería de tener como último objetivo tu felicidad desde la flexibilidad, esto último es clave para que puedas llegar a alcanzar tus metas y aprender a gestionar tus emociones.

Las metas son puntos de llegada que todos queremos alcanzar cuando nos las hemos propuesto. Aprende a identificar tus avances una vez que hayas dado el primer paso, pero para ello tienes que darlo, tienes que comenzar a trabajar en tus sueños, tus objetivos, empezando a hacer todo aquello que te acerque al resultado final que quieres alcanzar, y ojo, posiblemente según vayas avanzando modifiques el punto de llegada, lo alejes más porque veas que eres capaz de más, o bien lo replantees porque una vez que emprendas el camino veas que hay una meta cercana que te motiva más, por ejemplo, quieres aprender a montar en bicicleta por ciudad y cuando estás consiguiéndola te planteas sin haberlo alcanzado que tu punto de llegada es salir con la bicicleta de montaña campo a través.

Septiembre es el mes ideal, para empezar a dar primeros pasos, adelante, muévete en la dirección en la que te quieres mover, lucha por tus sueños, por tus objetivos y adelante! 

Sobre Fernando Álvarez

 

Psicólogo colegiado y Máster en Prevención de riesgos laborales en las especialidades de Ergonomía y Psicosociología aplicada, Higiene Industrial y Seguridad en el trabajo.

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