Un nuevo comienzo

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Año nuevo, vida nueva . O eso dicen. Tendemos a marcar el primer día del nuevo año como el punto de partida para darnos otra oportunidad sobre aquello que hemos ido aplazando convencidos que esta vez será la buena.

Esta vez SÍ dejaremos de fumar, SÍ iremos al gimnasio, SÍ decidiremos cambiar ese trabajo que tanto detestamos,.... Y como un estupendo globo de feria, nos iremos deshinchando hasta no acordarnos de ninguno de estos propósitos a mitad de año. Somos así,como una coca cola mal enroscada que poco a poco va perdiendo esas burbujas chispeantes de recién abierta. Pero, ¿ Por qué perdemos tan rápido esa ilusión inicial ?

Hay muchos factores, claro está, pero uno se lleva la palma sin duda. Estos propósitos suponen esfuerzo . Mucho esfuerzo en realidad. Y esforzarnos tanto sin una garantía de éxito absoluta, no nos vale. Porque aquello que cuesta, nos cuesta. Ya podemos leer cientos de casos de otros que han logrado aquello que deseas que nos da igual. Porque en todos estos casos el denominador común siempre es el mismo, intentarlo una y otra vez sin desfallecer hasta conseguir el objetivo final. Y esos intentos jamás son sencillos. No hay varitas mágicas que hagan aparecer nuestros propósitos de un modo instantáneo. Llevan trabajo, esfuerzo y en ocasiones, lágrimas e impotencia. ¿A quien le gusta pasarlo mal? ¿Compensa?¿Seré capaz de conseguirlo?

Éstas y mil preguntas más nos vienen a la cabeza en oleadas haciendo que dudemos de todo, incluyendo a nosotros mismos. Y así, nuestros maravillosos propósitos se desvanecen en la vorágine de nuestro día a día.

¿Como llevar un propósito buen puerto? No hay reglas predefinidas para hacerlo ni manuales exactos como si de un cuaderno de matemáticas se tratase. Pero quizá si hay un elemento que sería fundamental a la hora de plantearnos ese propósito inicial. Creer que lo vas a lograr. Y más tarde, saber que lo vas a lograr. La transmutación del creer en saber es la clave. Las dudas llegan en ese periodo, cuando pasas de creer que puedes a saber que puedes. Saber que lograrás algo a pesar de no tenerlo aún visible en tu vida es un acto no sólo de
fe, sino de completa convicción en el camino que estás marcándote, con la certeza de ser el adecuado para conseguir tu ansiado objetivo final. Creer en lo que haces es fundamental.

Esto no quiere decir que no deba ser modificado si durante el proceso compruebas que necesita un retoque. O cien retoques si fuera necesario. No importa mientras no pierdas de vista tu objetivo final. Esta visión de tu propósito ya realizado es muy útil especialmente cuando lleguen las complicaciones y te mueras por mandarlo todo a hacer puñetas. Porque ese momento siempre llega y es fácil caer en la tentación de “aparcarlo para más adelante”,un “más adelante” que nunca termina por llegar.

Por este motivo elegir el momento adecuado es básico. Pero ha de ser TU MOMENTO , no el momento que otros elijan por ti. Tengo el feo vicio de fumar, y todas las intentonas que he realizado para dejarlo siempre fueron por complacer a otros, sin tener la convicción real de querer dejarlo por mi mismo. El resultado es obvio. Frustración, mentiras, sentirse mal con
uno mismo,... regresando al punto de partida una y otra vez. Hasta que un buen día decidí que elegiría ese momento cuando yo lo desease de verdad, no cuando lo deseasen los demás.

Y estoy convencido que cuando tome la decisión (algo que sospecho que no tardará mucho en llegar) , se convertirá en una decisión definitiva ya que creeré en ella a pies juntillas. No puede salir nada bueno de una decisión si no es tomada con seguridad y flexibilidad. Ser flexible no es sinónimo de debilidad. Es adaptar las circunstancias a la consecución de tus objetivos de un modo inteligente. No hacerlo así implicaría golpearte una y otra vez contra la misma pared con la esperanza de romperla, en lugar de buscar una manera menos dolorosa de hacerlo. ¿Un martillo quizás?

Así que si ya has decidido cuales serán tus propósitos en este nuevo año, calma y a por ellos. Cree que los lograrás. Sabes que los lograrás. Visualiza tu objetivo. Y cuando lleguen las dudas, recuerda que todo lo bueno, lo bueno de verdad, nunca lo regalan.

Pero al final, merecerá la pena.¿No crees?

Sobre Óscar Montejo

Soy una persona apasionada por el crecimiento personal y a partir de mi propia experiencia trato de ofrecer un enfoque diferente a todos aquellos que puedan necesitar un cambio vital y no sepan por dónde empezar. 

 

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