Un día cualquiera

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Hace solo unos días conversaba con una amiga que trabaja para una empresa, y me comentaba que tenía ganas de vacaciones, que iba a disfrutarlas el próximo mes de agosto, pero que al menos ahora ya tenía jornada continua, y a las tres se iba a casa por lo que, así podía disfrutar de la playa y del tiempo libre.

Yo, por mi parte, le decía que también en la empresa estábamos disfrutando de la jornada continua, pero que había días que mi jornada continua era de 9 a 21h y se reía, y bueno, la verdad es que yo también.

¿Por qué cuento esto? Pues porque cuando uno es emprendedor, autónomo, freelance, tiene un horario laboral, o una forma de hacer las cosas distinta, no digo, ni mejor ni peor, pero sí distinta.

Es distinto, porque, para nosotros un día cualquiera va marcado por objetivos, por metas y no por horarios, porque nos estructuramos los días en base a reuniones, llamadas, proyectos, mails, conversaciones...

Y aunque confieso que a veces, me gustaría tener tan solo un horario, cumplirlo e irme a casa y desconectar, eso solo sucede en contadas ocasiones, porque cuando tu día a día está lleno de nuevos acontecimientos, resultados productivos y conseguir nuevos clientes, todo cambia.

Es por ello que quiero compartir con vosotros lo que es para mí un día cualquiera, el día de una emprendedora con una pequeña empresa que ha de esforzarse todos los días para conseguir objetivos y recoger buenos frutos.

  • Primero, siempre un par de visitas o reuniones diarias, de presentación se servicios, de propuestas, presupuestos, de resolución de dudas para confirmar un proyecto, ésta es la salsa del día, cuando una reunión sale bien, cuando cierras un acuerdo, cuando te confirman un presupuesto da un subidón fantástico, y un detalle, siempre me lo anoto en la agenda, como objetivo conseguido en ese día, porque, cuando llega un día menos bueno, echas la vista a las hojas de la agenda y al menos, disminuye la rabia o desconcierto de un mal resultado, y te motiva para levantarte al día siguiente y conseguir un buen resultado.
  • Segundo, llamadas y mails para fidelizar clientes, un café, una comida... siempre manteniendo el contacto, y llamadas y mails a referencias que esos clientes que ya tienes te han facilitado, hay que captar nuevos clientes, cada semana hay que intentar conseguir un buen número de nuevas visitas para las próximas semanas y si es mediante lo que denominamos puerta caliente y no fría, mucho mejor.
  • Tercero, elaboración de propuestas, presupuestos, diseños, ... todo ello me lo suelo reservar para la "tranquilidad" de los viernes, el viernes no es un buen día para llamar y quedar, la gente está más pendiente del fin de semana, de disfrutar de esos dos días, así que, me reservo las llamadas y los mails para los lunes.
  • Cuarto, todo estructurado y organizado, la agenda ha de ser la imagen de nuestro trabajo, y en ella ha de aparecer no solo las reuniones y citas, sino los resultados de las mismas, si has de enviar una propuesta o si has de volver a llamar en próximas fechas, es importante anotarlo, porque a veces, cuando revisamos la semana la memoria nos puede fallar y no recordamos si la cita del lunes era la del presupuesto de formación (en mi caso) o me dijo que le llamara de aquí un mes que estaba el responsable de RRHH, y eso puede suponer un problema.
  • Quinto, habrán otros temas que no nos gustan tanto, es lógico, aunque hay que hacerlo, pero si lo envuelves de una rutina que te apasiona, te motiva y te ilusiona, lo harás con mayor agrado que de otra forma.

Ah y sonríe, sonríe siempre, eso ayuda a un día cualquiera para un emprendedor que tiene coraje, disciplina e ilusión por lograr sus sueños.

Foto: Pixabay.com

 

Sobre Carolina San Miguel Mas

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