Turnos de Trabajo y Desajustes Fisiológicos

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¿Cuántas veces te han dicho la importancia de escuchar a los demás?

En nuestra sociedad actual caminamos por el mundo demasiado deprisa, de forma individualizada y competitiva, perdiendo en ocasiones la simpleza y desobedeciendo las leyes naturales, y sobretodo dejando a un lado nuestro yo como persona física y espiritual.

Aprender a escuchar a los demás es una virtud que muchos traen de serie y otros aprenden, pero esto se torna aún más importante si es para hacerlo con uno/a mismo/a.

Nuestro cuerpo habla y envía señales continuamente. No lo hace con palabras, pero su expresión es perfecta y no engaña. Hacer oídos sordos se nos da muy bien, nadie nos enseñó, cuando crecimos, a escucharnos y a actuar en consonancia a lo que nos dice esa máquina perfecta a la que llamamos cuerpo. Éste nace para tender hacia la salud, si le proporcionamos el medio adecuado, hacia la serenidad y felicidad y, sufrirá catástrofes si le sometemos a periodos prolongados de estrés, abominaciones dietéticas, sedentarismo, preocupación constante, desobediencia de los biorritmos...

Déjame hablarte concretamente de éstos últimos:

Desobedecer los biorritmos e ir a contracorriente, desencadena una serie de consecuencias a nivel fisiológico. La sociedad futura cercana se presenta como una realidad que se mueve a un ritmo incesante, se prepara para no descansar y nos veremos envueltos directamente a caminar de su mano, sometiéndonos al mismo ritmo vertiginoso.

Las empresas mejoran su productividad y dan un mejor servicio a sus clientes cuando están activas las 24 horas del día, pero esto conlleva un sobreesfuerzo por parte de la mano de obra que las conforma.

Los biorritmos condicionan la vida de todos los seres que poblamos el planeta; están determinados por el día y la noche.

Los seres humanos, en concreto, disponemos de una serie de “mecanismos” que nos hacen funcionar adaptados a la luz del día. Por ejemplo, nuestra visión. También nuestra piel, que, para mantener su salud y limpieza, necesita de la acción directa y diaria de los rayos solares (eliminación de toxinas, asimilación del calcio, sintetizar vitamina D, …).

El correcto funcionamiento de la totalidad de nuestro organismo está coordinado por este ritmo vegetativo.

Durante el día, y para hacer frente al trabajo y las actividades cotidianas, mantenemos un estado en el cual las actividades corporales están a pleno rendimiento, un pulso más acelerado, presión arterial más elevada... (haciendo alusión a una persona sana).

Durante la noche, en cambio, se producen procesos fisiológicos distintos (temperatura corporal más baja, pulso más lento, actividad interna del cuerpo...) y para otros fines como la eliminación de toxinas, la absorción y asimilación de nutrientes, regeneración de energía vital…

Por ello es tan importante una buena calidad de sueño y reposo.

Dicho todo lo anterior resulta evidente la importancia de respetar los biorritmos.

A día de hoy cada vez más personas trabajan a turnos rotativos por lo que deben cambiar permanentemente sus hábitos y rutinas.

El trabajo a turnos, especialmente el trabajo nocturno, fuerza a la persona a invertir su ciclo normal de actividad descanso.

Estas son algunas de las consecuencias que podemos experimentar cuando alteramos nuestros biorritmos:

  • Pérdida del apetito.
  • Trastornos nerviosos y/o estrés (se somete al cuerpo a una tensión continua en su intento de adaptarse al cambio de ritmo).
  • Insatisfacción personal en el trabajo.
  • Dificultad para disfrutar del ocio.
  • Empobrecimiento de las relaciones sociales y familiares.
  • Alteraciones en el sueño.
  • Trastornos gastrointestinales.

Consejos y recomendaciones que pueden ayudarnos a aminorar la problemática anterior:

  • Llevar una dieta equilibrada
  • Hablar y expresar sentimientos y pensamientos a nuestra familia, para que puedan respetar y entender nuestro modus vivendi
  • No descuidar las relaciones sociales y los momentos de ocio
  • Desconectar del trabajo una vez hemos terminado
  • Ejercitarse
  • Programar alguna siesta, por ejemplo, antes del turno de noche
  • No abusar de sustancias estimulantes como café, alcohol o tabaco

Es importante concienciar a las empresas para que evalúen los riesgos y, planifiquen y adopten las medidas necesarias para eliminar, controlar o minimizar los riesgos de sus trabajadores y trabajadoras.

Sobre Paula Pérez Suárez

PROFESIÓN: Pedagoga y Experta en Dirección y Gestión de Recursos Humanos.

PRODUCTOS/SERVICIOS: Personas, bienestar y salud.

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