Tu primera inexperiencia laboral

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Todo el mundo debería trabajar en algún momento de su vida detrás de un mostrador o de cara al público. Los trabajos de verano, la primera inexperiencia laboral que pone de manifiesto la incompetencia, ignorancia y mala educación de muchos jóvenes y ya no tan jóvenes. 

“Tu primer viaje, tus primeros aplausos, tu primer trabajo…que duro es… ya lo decía tu primera colonia Chispas” y con el verano llega tu primera experiencia laboral…¡uf que duro es!

Todo suma, cuantas más experiencias y vivencias que podamos meter en la maleta mejor, son herramientas y no sabemos cuándo las vamos a necesitar y mucho menos qué podemos aprender de ellas. Esa debería ser la primera premisa de los jóvenes que se acercan al mercado laboral en verano, ya sé que tus metas son otras, ya sabemos que te estás preparando para otro tipo de trabajo, ya sabes que tu vales mucho y si quieres puedes, y si…

Siento ser yo la que te lo diga, pero después de observarte cómo llenas un cartucho de palomitas sin dejar de hablar con tu amiga, sí ¡joo tía! aquella que estaba ahí para hacerte compañía en la dura jornada laboral, y ver cómo estiras tu brazo como si fuera un brazo robótico de esos que acaban en pinza, o de ver cómo tú, querido universitario, sin abrir la boca (tal vez es una comunicación telepática en el sector comercial que yo desconocía) esperas a que el cliente te pida algo. Y después de verte también a ti, como a cámara lenta  servir  un gofre con total desgana echando de forma agónica un poquitísimo de chocolate encima, después de ver tu actitud en tu primera experiencia laboral, joven anónim@, perdona que te diga que sea lo que sea lo que hagas, lo tienes complicado.

Tienes mucho trabajo por delante, en tu primera prueba has demostrado tener falta de muchas de las competencias básicas para abordar una experiencia laboral (de ahí lo de incompetente) como entusiasmo, iniciativa, concentración, implicación e ilusión por hacer cosas nuevas, empatía con la persona que tienes enfrente, comunicación.

En cualquier interacción entre personas y créeme, hagas lo que hagas, trabajes en lo que trabajes vas a tener que relacionarte con otras personas más allá del chat de tu móvil, tal vez no sean clientes pero sí compañeros, colaboradores… no puedes ignorar a la persona que tienes enfrente. Eso es lo que te hace ignorante, el tener a una persona delante de ti y no ser capaz de que alguno de tus procesos cognitivos tan válidos para lo que sea que te estás preparando, te lleve a preguntar qué necesita, qué desea, o un simple y socorrido “¡dime!”.

 Si todo eso ni siquiera lo haces con una sonrisa, ni un buenos días, o un gracias, lo siento pero eso ya entra en el ámbito de la mala educación. La que no se recibe o la que en algún momento se pierde a disgusto de los que durante mucho tiempo se ocuparon de inculcarla.

Puede que todo esto te traiga sin cuidado porque tus 15 días de trabajo en la Feria o tus 2 meses de trabajo de verano hayan sido sólo eso, una primera experiencia laboral para ganarte unas pelillas, carente de todo valor en tu futuro profesional. Espero que si de casualidad lees esto, te haga reflexionar y puedas cambiar algo en tu siguiente experiencia laboral, porque tener experiencia en algo, no es sólo hacer algo con conocimiento o maestría o durante un periodo largo de tiempo. Es ser consciente del aprendizaje que supone del tipo que sea y poder aprovecharlo en cualquier circunstancia o situación.

Recuerda, no seas in-competente, las competencias se encuentran en las experiencias nuevas. No seas ignorante, no ignores a la persona que tienes en frente. Ante la duda y ante todo, educación.

Sobre Raquel Acón

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