Trabajos que matan

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"If today were the last day of my life, would I want to do what I´m about to do today?".

Steve Jobs 

Sentado. Allí estaba él, fingiendo una sonrisa a primera hora al dar los buenos días. Intentando acortar su jornada de trabajo, ansiaba la llegada de su primer descanso para desayunar, su hora de comida para distraerse hablando de otras cosas y evitar pensar en las 5 horas (más) que le esperaban. Volvía a su escritorio, y allí estaba de nuevo, con esa mirada que reflejaba el hastío y ese suspiro de "aquí estamos otra vez" que reafirmaba su engaño en la mañana, día tras día, semana tras semana, y así, toda la vida.

¿Toda la vida?

Sí, para muchas personas, esta es la rutina. Empezar a vivir, respirar, después de esas 8, 9 o 10 horas al día, cuando la jornada laboral termina. Es así para muchos, que tienen un trabajo, que ha dejado de ser fortuna, para convertirse en tortura, en ese sufrimiento sostenido en el tiempo y que se hace imperativo soportar estoicamente por las obligaciones adquiridas, presiones sociales, por lograr o mantener esa estabilidad socioeconómica, que permitirá "gozar de la vida", "estar tranquilo", "comprar lo que quiero", "dar lo mejor a la familia", etc.

¿A qué precio?

No mucha gente logra hacer de su pasión una forma de ganarse la vida; para esto, no solo hacen falta altas dosis de talento, esfuerzo, perseverancia, constancia, disciplina, sino también un golpecito de suerte, un "empujón","estar en el momento y en el lugar precisos" para alcanzar la gloria. El resto, tendrá siempre la opción de "aprender a amar lo que hace" si no se ha tenido la suerte de contar con un talento especial, o de trascender una vocación, teniendo la mejor actitud y dándole un sentido a su actividad, desde su aporte a la sociedad.

Desafortunadamente, algunas personas de este último grupo, a pesar de haber dado lo mejor de sí mismos, no lo logran. Su trabajo se ha convertido en una carga muy pesada, un suma y sigue de lo que no gusta, lo que no ilusiona, lo que no aporta, no muy buenos compañeros, no muy buenos jefes, cero alicientes y una fina y delgada línea que los separa en muchas ocasiones del acoso laboral, el estrés crónico, la desmotivación, y finalmente la depresión; personas realmente hundidas en una rutina que los hace sentir miserables.

Quiero dejar claro el mensaje. Toda escoba nueva, barre bien, cuando hacemos algo que nos gusta o encontramos un trabajo que se acopla medianamente a nuestras expectativas aunque no nos apasione, sean cuales sean nuestras prioridades e inquietudes, al principio todo será novedoso, divertido y desafiante. Sea lo que sea que hagamos, nuevos procesos de aprendizaje se estarán desarrollando, pero inevitablemente, al pasar el tiempo, la rutina nos alcanzará; tendremos que realizar tareas monótonas, mecánicas, y esto pasará EN CUALQUIER ACTIVIDAD que emprendamos, debemos saberlo. Así que no hablo de ese tipo de aburrimiento, hablo del verdadero sufrimiento de sobre-vivir a un trabajo que genera auténtica aversión.

He tenido casos cercanos, en los que esta situación ha traído, desafortunadamente, mucho más que sonrisas forzadas por la mañana. Bajas médicas por depresión, aislamiento, problemas familiares, por citar solo algunas consecuencias. Situaciones que reflejan cómo el necesitar casi estar anestesiado para trabajar o inmerso en un ambiente laboral tóxico, puede convertirse en un lento y doloroso suicidio.

No me refiero a "tirar la toalla" ante la primera dificultad o la primera sensación de frustración, pero si el peor día de tu vida es el domingo, si sientes opresión en el pecho cada vez que escuchas la alarma, si estás esperando que te despidan como quien espera un milagro, si llegas a tu lugar de trabajo por la mañana y solo puedes pensar en el momento de terminar tu jornada para sentirte liberado, si realmente has intentado acoplarte y a pesar de todo, nada cambia y las sensaciones anteriores persisten, es el momento de actuar.

Siempre habrá alternativas, seguramente no sean sencillas, pero las habrá, muchas veces no se trata de irte sino de hacer cosas diferentes en el mismo entorno para generar cambios significativos. Es saludable, es NECESARIO, hacer que esa gran inversión de tiempo merezca la pena, que sea productivo, fructífero, que enaltezca, que sea un espacio gratificante que te haga sentir vivo y libre.

Si algo maravilloso te ofrece la vida, es la posibilidad de reinventarte y volver a empezar, donde sea, cuando sea, como sea, las veces que haga falta.

Por favor, ten cuidado, que el trabajo no te mate. 

Sobre Paula Arce - Consultoría para Reinventarse

Después de haber trabajado por más de 12 años en el área de los Recursos Humanos, asesorando empresas y acompañando a cientos de profesionales a alcanzar sus objetivos, me di cuenta que la gran mayoría de personas que no tenían éxito en la búsqueda de oportunidades laborales, era consecuencia de

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