Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado

Añadir nuevo comentario

“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.”
Buda"

Las ideas irracionales, los prejuicios, los
sesgos cognitivos,... en definitiva, los
componentes cognitivos y no solo los
afectivos o emocionales tienen una alta
influencia en las creencias personales
acerca de la propia capacidad y en los
procesos personales de cambio. De esta
manera, el trabajo sobre las cogniciones
es muy común en el coaching y, de
manera general supone el Aprender a Pensar Racionalmente en cuanto a la forma de verse a sí mismo, a los otros y a la vida en general.

Nuestras representaciones mentales determinan nuestro  comportamiento y para ello es importante trabajar la idea de la importancia de la funcionalidad del comportamiento y como mantenerlo y regularlo a través de la racionalidad y los esquemas de pensamiento.

Seguro que os ha pasado a veces, cuando está buscando trabajo, vas a la orientadora laboral y piensas “ No va a poder ayudarme” y en seguida te entran ganas de irte sin hacer siquiera la entrevista.

Esperando a tu pareja en un bar donde habías quedado, pasan veinte minutos de la hora prevista y el no llega, a su mente acuden pensamientos del tipo "si me quisiera de verdad no me haría esto...“, “cuando llegue, se va a enterar...", comienza a irritarse y a prepararse para la "discusión", etc

Nos encontramos ante los pensamientos automáticos, como vemos, se tratan de juicios, etiquetas, interpretaciones y valoraciones de personas o hechos que han formado parte de un “diálogo interno” que a veces se realiza de forma consciente y otras veces no. Este autodiálogo presenta características diferentes a cualquier otro diálogo puesto que no existen filtros ni censuras.

Se relacionan habitualmente con estados emocionales intensos (como la ansiedad, la depresión, la ira o la euforia) diferenciándose de la forma de reflexión y análisis que pueden llevarse a cabo en situaciones anímicas de calma o sosiego, donde los pensamientos suelen ser racionalizados. Surgen básicamente de las creencias o de las "versiones" subjetivas de las cosas que nos ocurren, que suelen ser bastantes erróneas, en el sentido de dar una falsa imagen o interpretación de las cosas y los hechos, por lo que se le dice que están basados en "distorsiones cognitivas". Así, al contrario que los "pensamientos racionales", los pensamientos automáticos se caracterizan por:

         Son diálogos internos referidos a temas muy concretos; se trata de mensajes específicos.

            Aparecen como mensajes cortos, en forma de "palabras claves". A menudo parecen telegramas, compuestos por pocas y esenciales palabras o una imagen visual breve.

             Se trata de pensamientos, conscientes o inconscientes, pero involuntarios, es decir, se producen de manera automática. No son pensamientos reflexivos, productos de análisis o razonamientos, sino “reacciones espontaneas” ante determinadas situaciones que vienen acompañadas de fuerte carga emocional.

             Frecuentemente se expresan en forma de palabras como "debería de, tendría que...”. apareciendo como obligaciones que nos imponemos a nosotros o a los demás en forma de exigencias. Tienden a “dramatizar” “exagerar”... por ejemplo, ante un viaje se trataría de pensamientos tipo “y si ocurriese un accidente” o expresiones del tipo “nunca más...siempre...”

             Son relativamente idiosincráticos y así, ante un mismo acontecimiento cada persona adopta una forma de interpretación (sin atender a otras valoraciones o datos distintos) generando diferentes pensamientos y emociones.

             Son difíciles de controlar, de evitar.

             Son aprendidos y surgen básicamente de aquellas creencias y actitudes del individuo que son aprendidas en la infancia o adolescencia, provenientes de la familia, la escuela y otras influencias sociales. Como en esos periodos (infancia y adolescencia) aún no se ha desarrollado del todo la capacidad racional de análisis, son asimilados con mayor facilidad y almacenados en la memoria humana "esperando" a ser emitidos por situaciones con carga emocional. Las creencias más firmes son interpretaciones tan arraigadas y profundas que las personas frecuentemente no las expresan ni aún a sí mismas, no tienen clara conciencia de ellas.

Si no realizamos  éste análisis individualmene, el pensamiento automático negativo sigue vigente, y sin ser consciente, cualquier persona puede desperdiciar y/o bloquear sus verdaderas u otras capacidades.

Desde aquí os animo a escuchar con detenimiento las autoconversaciones y descubrir todas aquellas distorsiones cognitivas que utilizas frecuentemente para poder pensar en un plan de acción y así controlarlas en nuestra vida diaria.

Foto: Tess Mayer

Por Ana Belén Panés Benítez

Etiquetas: 

Sobre Antiguos Ruteros

Alberto Carcedo
Alex Maretti
Álvaro Polo
Amaia Aramburu
Ana Belén Panés Benítez
Ana Claudia Martínez
Ana Rubio
Andrea Sa
Arantxa Domínguez
Azucena Fraile
Beatriz Ruiz
Beatriz Vélez
Beatriz Reyero
Carla Torrado

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter