¿Tienes malos compañer@s de trabajo?

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Al igual que en otras facetas de nuestra vida, en el trabajo podemos encontrarnos tanto a buenas como malas personas. Pasamos gran parte de la jornada diaria trabajando, por lo que nuestro entorno nos afectará  queramos o no, en nuestro rendimiento y bienestar. Al igual que en otras facetas de nuestra vida, en el trabajo podemos encontrarnos tanto a buenas como malas personas. Pasamos gran parte de la jornada diaria trabajando, por lo que nuestro entorno nos afectará, queramos o no, en nuestro rendimiento y bienestar.

 

En el caso de que nos llevemos bien con nuestros compañeros, tendremos a nuestro lado unos grandes aliados con los que sacar adelante la carga de trabajo, afrontar las incidencias que puedan surgir y, como no, que nuestro día sea más ameno. El problema viene cuando no nos llevamos bien, o claramente tenemos malos compañer@s de trabajo. ¿Cuáles son los más comunes? En este artículo trataremos de identificar los más comunes que encontraremos entre la “fauna” empresarial:

1 - El egoísta  Cuantas veces nos encontramos con gente a nuestro alrededor que son los primeros en levantar la mano para pedir ayuda cuando les surge un problema, o no pueden con la carga de trabajo que tienen asignada y necesitan apoyo, pero son los que miran hacia otro lado cuando se trata de los demás.

Si nos encontramos en esta situación, debemos hacerle ver que no está actuando correctamente y entender que si todos actuamos igual que él, cuando necesite ayuda no la va a obtener. El bien general debe ser lo más importante.

En el caso de que la situación no cesara, tenemos que dejar constancia a nuestro responsable común, ya que en los casos en los que cada trabajador realiza una tarea para un mismo fin, si uno falla las consecuencias perjudicarán  a todos.

2 - El cotilla Con este tipo de compañero, toda la oficina se enterará de todo: tanto profesional como personal. En la mayor parte de los casos, llamarle la atención no nos servirá de nada, porque es su forma de ser o costumbre. La mejor manera de actuar será mantenerle al margen dentro de nuestras posibilidades, de todo aquello que no nos interese que vaya contando, sobretodo en lo que se refiere a nuestra vida personal.

3 - El criticón Todo son quejas, agonías, negatividad y críticas constantes, de todo y de todos. Son personas excesivamente negativas, víctimistas, que se recrean en ello y pueden llegar a cansarnos. Extenderá un mal ambiente en el que se nos hará difícil trabajar. En estos casos lo ideal es alejarnos de esta persona todo lo que podamos. Cuando sea imposible: no alimentar sus críticas ni quejas; ser tajantes a la hora de “cortar” todo tipo de comentario negativo será lo mejor y hacerle consciente del malestar que crea a los demás.

4 - El hipócrita-manipulador Este compañero tiene distintas caras, que va mostrando a cada persona siempre velando por sus propios intereses. Lo mejor es no fiarse de este tipo de personas, ya que nos pondrán en evidencia a la mínima ocasión. Tratar lo justo sería lo ideal.

5 - El “pelota”  El clásico trepa. Siempre le parece correcto todo lo que diga el jefe o el responsable y parece carecer de opinión propia. Todo lo que hace es para conseguir algún beneficio, ya sea una futura mejora o tener algún privilegio. Ignorarle y no temer dar nuestra propia opinión sobre nuestro trabajo o asuntos referentes a él, son las claves que nos diferenciarán como profesional.

6 - El excusador  Es la típica persona que siempre tiene una excusa para todo: llegar tarde, no tener hecha una tarea, equivocarse en algo, etc. Las excusan suelen ir de la mano de las mentiras, por lo que cuanto más evitemos a este tipo de compañero, mejor. En caso contrario, probablemente acabaremos formando parte de alguna de sus excusas, ya que nos implicará tarde o temprano en algo.

7 - El vago  No cumple con su trabajo y perjudica a los demás aumentando la carga de trabajo del grupo. La solución es una llamada de atención clara, ya que se trata de un comportamiento que pasa factura al grupo e impide avanzar.

8 - La mala persona Este compañero suele ser una mezcla de varios (¡O todos!) los que nos podamos imaginar. Son dañinos sin motivo aparente, no cumplen con su trabajo. Puede que simplemente sea su forma de ser o en algún caso estén pagando una mala situación personal en el trabajo para desahogarse, algo que nunca está justificado. Si has tratado con este tipo te darás cuenta rápido, porque no hay algo que le caracterice, sino que parece buscar el malestar general de los demás. Evítalo sin miramientos, pero no temas ponerle en su lugar si es necesario, sin perder nunca la educación.

En este artículo sólo hemos plasmado varios tipos de malos compañer@s que podemos encontrar en el trabajo, según lo que más destaca en ellos, porque seguro que hay muchos más. No obstante, a nivel personal añadiremos que por suerte, en la mayoría de los trabajos son los que menos abundan; encontramos muchos buenos compañer@s que acaban siendo algunos de nuestros mejores amigos. 

Sobre Ángeles López- Ventura

Licenciada en Sociología y Máster en RRHH,  he desarrollado mi carrera profesional en Recursos Humanos, principalmente enfocada en el área de selección de personal.

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