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¡Tengo más de 40, y qué!

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El mercado laboral ha despertado y, si no entramos en miradas más profundas tipo a de contratos, perfiles, horarios, salarios...estamos en condiciones de afirmar que “esto marcha”.

Sin embargo, sigue habiendo un sector de la población que lo tiene más difícil para retornar al mundo laboral, más si cabe, si lleva algún tiempo fuera de él.

Me estoy refiriendo a aquellos que tienen más de 40 años, la llamada Generación X -nacidos entre 1971 y 1985, padres de los Millenials e hijos de los Baby Boomers-, una generación que fue testigo de la caída del muro de Berlín, de la aparición y difusión del Sida, de la caída del comunismo, de la llegada de internet, del PC y del CD, entre otros, y que cuenta entre sus iconos con nombres tan sonados como Bruce Willis, Diego Armando Maradona, Whitney Houston, Bon Jovi,… y, más cerquita, Fito Páez. Una generación que se ha topado con un montón de cambios en el mercado laboral como el declive del trabajo para toda la vida, el asentamiento de la era del conocimiento, el incremento del uso de la tecnología, la aparición de nuevas profesiones, la reducción de los puestos de trabajo, la competencia creciente entre las empresas, el descenso de la actividad agraria,…, unos cambios que obligan a aquellas y aquellos que ya peinan canas, por una parte a adaptarse para no quedar descolgados y, por otra, a echar mano de algunos Ases -más o menos escondidos- que les pueden venir muy bien en su particular ecuación de la empleabilidad. Veamos algunos de ellos:

Red de contactos: si llevas unos años de trayectoria laboral a tus espaldas, te has desenvuelto con soltura en más de un entorno laboral, manejas con habilidad algunas de las palabras “mágicas” de las relaciones interpersonales como: gracias, por favor, ¿en qué puedo serte útil?, perdón…, eres capaz de escuchar, conversar, te interesas por los demás, te muestras agradecido,…, sueles acudir a eventos vinculados a tus intereses profesionales, intercambias opiniones, estrechas alguna que otra mano, ofreces tus servicios, das muestras de tu savoir faire, …., quizás, y sólo quizás, estés un poco oxidado en el ámbito on line. Pues bien, eso tiene solución, no tienes más que entender que, aunque internet y las redes sociales tienen algunas reglas propias, detrás de cada usuario hay una persona, es decir, que tanto el entorno on line, como el off line, van de personas, que internet no es más que otro canal que te ofrece un montón de posibilidades que estaría bien aprovechar. Si no estás, alguna que otra opción perderás.

Competencias: al igual que en el punto anterior, tu trayectoria formativa y laboral (a no ser que hayas tenido que pasar por trabajos “vacíos”) habrán cargado tu mochila de un montón de competencias, tanto específicas como transversales, amén de contar con un recorrido de éxitos y fracasos, que les puede venir muy bien a las empresas. Pero, en este mundo tan cambiante, quizás deberías valorar el hacerte fuerte en un ámbito o aspecto determinado de tu sector. Piensa en especializarte, en ser bueno, mejor dicho, muy bueno, en algo, tan bueno que no se te pueda reemplazar. Más que formación, trata de adquirir competencias, haz gala de las mismas, demuestra lo que sabes, y aprovecha la red de contactos de la que hemos hablado en el apartado anterior, para darte visibilidad, para provocar que el mundo sepa quién eres, qué haces, qué problema solventas, y quién es el destinatario de tus productos o servicios. Ah, no te olvides de mostrar ese plus, esa diferencia que te caracteriza y te hace “único”.

Valores: llevas ya unos años contigo, te has marcado objetivos, estás habituado a trazar planes y estrategias que te aproximen a ellos. Quizás y sólo quizás, si llevas tiempo en desempleo y no estás obteniendo los resultados que buscas, debas revisarlos: ¿son acordes a tus habilidades y competencias?, ¿te motivan lo suficiente?,…, pero, sobre todo, ¿están en línea con tus valores? Estás más que habituado a insistir, a trabajar, sabes lo que es el compromiso y la dedicación, revisa si lo que piensas, dices y haces está alineado, y no te olvides de que tus valores encajen con los de la empresa u organización para la que prestas o quieres prestar tus servicios. Da muestras de tu autenticidad, lograrás impactar y dejar huella.

Motivaciones: posiblemente, a estas alturas de la película, tengas bastante claro, qué es lo que te mueve, cuáles son esos intereses o expectativas que te impulsan a la acción. Quizás surjan nuevos, trata de identificarlos, no esperes a que ocurran las cosas; en algunas ocasiones el profundizar en el conocimiento, el adquirir una mayor competencia en torno a un determinado desempeño profesional, actúa como un motivador “natural” que hay que tener en cuenta. Tras una vida laboral amplia -aunque algunos trabajos no te hayan reportado “nada” aparte del sustento económico- ya sabes que la motivación, muchas veces, está ligada al insistir, perseverar, profundizar, actuar, y menos a la inspiración. Revisa aquello que te impulsa, encuentra algo nuevo, quizás lo tengas delante.

Como ves, si tienes más de 40, cuentas con una serie de Ases en la manga que te acercarán a tus objetivos profesionales. Piensa que hay mucha gente dispuesta a hacer aquello que tú haces, en ocasiones mejor y a un menor coste. Si tienes posibilidades, no dudes en reconocerte, en volver a trazar objetivos, en revisar valores, en trazar, si es preciso, un plan y una ruta nuevos, en equiparte (formación, reciclaje, especialización) para el trayecto, en gestionar tu red de contactos, en descubrir y mostrar aquello que te diferencia, y, por último, en darlo a conocer (visibilidad). No te olvides: ¡tienes más de 40, y qué!

Sobre Máximo Peñas Bautista

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