×

Mensaje de error

  • Unable to connect with the reCAPTCHA server (www.google.com): 110: Connection timed out
  • Unable to connect with the reCAPTCHA server (www.google.com): 110: Connection timed out
  • Unable to connect with the reCAPTCHA server (www.google.com): 110: Connection timed out

Te miro… pero no te veo

Añadir nuevo comentario

¡Invisibles!

Así nos hemos sentido muchas de las personas que hemos pasado por la dolorosa circunstancia del desempleo.

Nunca se puede generalizar, es cierto, pero después de compartir charlas y eventos durante bastante tiempo con diferentes compañeros de infortunio, esa es la conclusión a la que llegamos muchos de nosotros: que éramos invisibles para la mayoría de la sociedad.

Las palabras son mucho más importantes de lo que, generalmente, llegamos a reconocer, y este caso no es diferente en este sentido porque he encontrado varias definiciones para el concepto “invisible”, y todas me hacen daño, aunque la última puede que aún más que el resto:

  • Que puede no ser visto.
  • Que no puede percibirse con la vista.
  • Que es extremadamente pequeño, sinónimo de “insignificante”.

La conclusión a la que llego, a la vista de mis vivencias y de lo que dice el diccionario, es que las personas que actualmente no tienen trabajo se convierten, a los ojos de una importante parte de sociedad, en diminutas motas de polvo que hay que barrer debajo de la alfombra, para que no molesten a la vista ya que no se pueden tirar directamente a la basura.

Y eso podría tener solo una relativa importancia -no debemos vivir según lo que piensen los demás, ya lo sé- sino fuera porque muchas de las personas que piensan así suelen ser familiares o allegados de los propios desempleados (no me atrevo a usar el término “amigos”), lo que es para mí especialmente grave porque esa circunstancia es un importante factor de riesgo para la estabilidad emocional de aquellos que se encuentran en el paro.

Unos cuantos años atrás (yo he vivido la mayor parte de mi existencia en el siglo pasado) estar desempleado era una excepción, algo que le pasaba a un número relativamente pequeño de personas y, cuando ocurría, casi siempre era una circunstancia que duraba poco tiempo, excepto en aquellos casos minoritarios en los que se trataba de “parados profesionales”: aquellas personas que realmente preferían cobrar el paro y no trabajar, encadenando todos los subsidios y ayudas habidas y por haber, o los que cobraban el paro mientras trabajaban “en negro”.

Por favor, atended a que he usado la expresión “casos minoritarios”, porque realmente se trataba de pocos casos, en comparación con la enorme cantidad de personas que querían seguir trabajando al día siguiente de quedarse sin empleo.

Pues bien, los antiguos desempleados “honrados” no estaban mal vistos ni eran invisibles para los demás, como mantengo que pasa actualmente, simplemente se comprendía que era una situación transitoria para ellos, por lo que no se solía pensar que fuera algo que se habían buscado porque no querían trabajar.

No se les ninguneaba -hablo en general, siempre han habido excepciones-tratándolos como a meros números ni se les humillaba con falsa condescendencia, como hacen ahora las administraciones o muchas de las personas que tratan con los “socios” de este enorme club, ya sea como profesionales o en el terreno personal.

¿Por qué ahora sí?

¿Por qué ahora es mejor intentar no verlos o que ellos mismos se sientan insignificantes ante los demás?

Básicamente yo tengo dos teorías al respecto, con un denominador común:

  • Desde el punto de vista social o familiar, me decanto porque se trata de una cuestión de MIEDO.

Miedo de los que, teniendo trabajo, temen “caer” en el paro porque realmente saben, aunque posiblemente no quieran ser conscientes de ello, que “el tema está muy chungo” y de que no es nada fácil volver a encontrar un empleo cuando se pierde el que se tenía ¡por mucho que sean ellos mismos los que dicen lo contrario a los desempleados!

Por esta razón, la mayoría de las personas no quieren ver a un parado delante suyo y prefieren mirar hacia otro lado.

Ya lo dice la sabiduría popular: “cuando veas las barbas de tu vecino pelar…”.

  • En el terreno de las administraciones públicas yo opino (siempre tienen que haber “opinadores”) que pasa algo también relacionado con el MIEDO, pero desde otro ángulo.

¿Alguien se ha planteado el tremendo potencial que reúne el -enorme- colectivo de las personas sin trabajo en España?

En junio de este año el paro se cifraba en casi 3,5 millones de personas, o sea, un 17,1 % de la población activa ¡y casi un 8 % de la población total del país!

Solo con que una parte de estas personas se unieran para reclamar mejores políticas de empleo (ojo al dato: de “empleo”, no de “desempleo”) y se les ocurrieran los tipos de acciones adecuados para demostrar su verdadera fuerza como colectivo ¡cualquier gobierno tendría que echarse a temblar!

Esta puede ser una de las razones por las que, desde hace tiempo y bajo diferentes ideologías políticas, a nivel estatal se intenta minimizar la verdadera importancia que tiene el fenómeno del paro entre la población, restándole visibilidad a los que lo sufren e intentando acallar las voces discordantes con las políticas actuales, por un lado con medidas paternalistas (subsidios, ayudas que se van encadenando una tras otra…) y, por otro, con iniciativas engañosamente eficientes en cuanto a la recuperación del empleo, como los programas de capacitación o certificación profesional (que no abren convocatorias para poder acceder a ellos), las iniciativas de fomento del “autoempleo” o de emprendimiento profesional (otra muestra de manipulación política, que pretende poner la responsabilidad de tener o no tener un puesto de trabajo en los propios desempleados) o muchos de los proyectos formativos para “parados” que se convierten en un auténtico negocio para desalmados con traje y corbata que, en realidad, no quieren que mejore el empleo porque se quedarían sin “clientes”, cosa que no es la tónica general pero que, desgraciadamente, todos sabemos que existe.

Repito que esto son solo mis teorías pero ¿acaso son tan descabelladas?

Por cierto, desgraciadamente no solo son  los desempleados las que sufren esta “invisibilidad” por parte de otros.

Hay muchas personas que tienen que luchar día tras día reclamando mayor atención de la sociedad para, simplemente, seguir viviendo con dignidad, mientras la mayoría miramos hacia otro lado (y me incluyo) porque pensamos que sus circunstancias “no van con nosotros”: pacientes con enfermedades “raras” o mal vistas socialmente (SIDA, trastornos mentales…), familiares de personas dependientes, discapacitados, personas sin un lugar donde vivir, pequeños empresarios arruinados por la mal llamada “crisis global”, etc., etc., etc.

¿Aprenderemos a VER más, en lugar de solo a MIRAR? 

Sobre Chema Montorio

Me apasiona que las personas descubran sus verdaderos potenciales y los hagan brillar, para su propio beneficio y el de los demás, contribuyendo al aumento de su auto-confianza y mejora personal.

¿Quieres hacer un curso con Chema Montorio ? apúntate aquí

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter