¿Te atreves a conocerte?

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“En la economía del conocimiento sólo tienen éxito quienes se conocen a sí mismos: sus puntos fuertes, sus valores y cómo lograr sus mejores resultados” 

Peter Drucker

Hace ya algún tiempo que se viene comentando que nos encontramos plenamente inmersos en un “cambio de época” que, entre otros, se caracteriza por una serie de aspectos, entre los que cabe destacar: primacía del conocimiento y de las personas (relaciones), tendencia del trabajo por proyectos, necesidad de autoliderarse (responsabilidad sobre el propio proceso, ¿si no gestionas tu proyecto/Marca, quién lo hará por ti?), pertinencia de que tu nombre/Marca se asocie con una propuesta de valor (que satisfaga necesidades), conveniencia de cuidar nuestra presencia/reputación/Marca también en la red, papel trascendente de las TIC’s, mayor flexibilidad (menos presentismo), necesidad de formación constante, “a lo largo de toda la vida” (aprender, desaprender, volver a aprender, cualificación, recualificación), la “cuarta revolución industrial” ha llegado para quedarse (restaurantes, supermercados, hoteles, atendidos por robots; coches autónomos; pertinencia de cualificación y creatividad para “salvar” el pellejo laboral; inversiones en digitalización y transformación digital -caso Mercadona-; presencia de IA en múltiples ocupaciones y protocolos -abogados, RRHH-; búsqueda de talento en RRSS, etc.) …

En este sentido, el tomar las riendas del propio proceso de desarrollo profesional/personal, por ejemplo a través de la gestión de nuestra marca personal (de esa huella que creamos dejamos), toma más valor que nunca. Tanto si te encuentras en paro desempleo (sin clientes), como si quieres promocionar dentro de tu empresa o “cambiar de aires”, siempre, siempre, siempre, has de comenzar por tratar de obtener una foto fija del momento en el que te encuentras; una foto que requerirá tanto de trabajo personal como de la participación de tu entorno (off line y on line). Sé que es mucho más “excitante” comenzar la casa por el tejado, “lanzarte de cabeza” a generar presencia on line, tunear tus perfiles en redes sociales, y esperar para ver si a alguien le caes en gracia. Pero, siento desilusionarte porque, en la mayoría de las ocasiones, no pasa “ná de ná”. Por eso, es mejor comenzar por el principio, por averiguar “de qué pasta estás hecho”, por la base …

Como ya habrás podido identificar, me estoy refiriendo a la fase de autoconocimiento, una fase que nos va a servir como soporte principal de todo el trabajo posterior, como base sólida sobre la que edificar nuestro proyecto, un proyecto que, así mismo, habrá de contar con lo que el entorno (mercado laboral) me ofrece, para, finalmente y, teniendo en cuenta mi(s) objetivo(s), tomar forma de plan que me “lleve” de donde estoy hasta donde quiero estar.

Pues bien, el “afrontar” un proceso de autoconocimiento implica, entre otros aspectos, empezar a coger las riendas de nuestro propio proceso de desarrollo, empezar a dar pasos hacia la gestión consciente de nuestro proyecto, empezar a …; un autoconocimiento que, a modo de ejemplo y teniendo en cuenta que son múltiples los factores que inciden en nuestras posibilidades de acceder a un empleo, podría comenzar por recoger información en torno a:

Inventario profesional: experiencia laboral (con o sin contrato); puestos, sector, tareas, funciones, logros …; experiencia formativa: formación reglada, no reglada, institución, horas, fechas, logros obtenidos, ¿qué aprendiste?, competencias, idiomas, tic’s…; hard y soft skills, específicas y transversales …; cuestiones complementarias: ¿me han servido de algo las experiencias?, ¿por qué este camino y no otro?

Inventario personal: habilidades que tengo, características de mi personalidad, habilidades personales, habilidades sociales (test), talentos naturales, actitudes … Alguna herramienta: Indicador de Myers-Briggs.

Motivaciones/Intereses: intereses, motivaciones (test), motivos, por qués, para qués. En momentos de “flojera”, de duda, nos ayudarán a continuar.

Qué me frena: creencias limitantes, aquello que nos frena la mayoría de las veces procede de nuestro interior. Se trata de identificarlo, contrastar sus cimientos y hacerle frene. Fundamentalmente podemos hablar de: éxito: creencias que, en este caso, tiene un desempleado de lograr un empleo, de manera global y sin prestar atención a las conductas; autoeficacia: creencias sobre si cuento con las capacidades necesarias para llevar a cabo una propuesta de itinerario de inserción; locus de control: creencias en relación a si los resultados que persigo (encontrar un ese empleo) dependen o no de mis conductas.

Cuáles son mis valores: por dónde no estoy dispuesto a pasar, cuáles son los valores más importantes en mi vida, qué es lo que de verdad me importa… Nos servirán de guía. Si, por ejemplo, para mí lo más importante es la familia y pasar el mayor tiempo posible con ella, y dentro de mis funciones laborales está el tener que viajar con frecuencia y pasar temporadas fuera de casa, quizás tenga que decantarme por otro entorno o empresa donde no se me exija viajar con frecuencia. Todo será más sencillo si mis valores están en sintonía con los de la empresa.

Disponibilidad: económica, para cambiar de empleo, para “enfrentarnos” a un proyecto de desarrollo profesional; tiempo del que disponemos, cómo hemos buscado empleo hasta ahora. Condiciones del puesto de trabajo que estoy dispuesto a aceptar: horario, entorno, ambiente, salario. El “colchón económico” es una variable clave: no es lo mismo tener urgencia económica, que disponer de unos ahorros que nos permitan diseñar e implementar un proyecto profesional elaborado.

Visibilidad/presencia: tanto on line como off line; mensaje (bio, twitter, perfil profesional, extracto Linkedin, elevator pitch); ¿poseo blog, web, perfiles en redes sociales? Asistencia a eventos, charlas, ¿imparto formación?

Valor del trabajo: importancia que se le concede al hecho de trabajar, ¿buscas un fin económico?, ¿piensas que sirve para desarrollarte personal o profesionalmente? Muy ligado al proceso de socialización. Cada persona anticipa qué va a lograr una vez que obtenga un empleo (independencia económica, estatus, elevar su poder adquisitivo, etc). En principio, a mayor valor, mayores serán las posibilidades de encontrar un empleo, porque, tanto la motivación como las actuaciones que se lleven a cabo, también serán mayores.

Red de contactos: otro de los aspectos del “haber” sobre el que merece la pena reflexionar. Cuáles son, ¿me pueden ayudar en mi cometido? Hacer un listado. Los podríamos dividir en personales (servicios de empleo, recursos, etc), familiares (familia, vecinos, amigos), y profesionales (de la ocupación, empresa, sector, etc). Referencias, ¿tengo?, ¿alguien las puede dar?

Competencias vinculadas al propio proceso de búsqueda de empleo (bae): he de reflexionar sobre si conozco y/o manejo canales de bae, herramientas (CV, carta, blog, redes sociales, autocandidatura), ¿cómo me desenvuelvo en los procesos de selección? (entrevistas, pruebas piscotécnicas, dinámicas de grupo, entrevistas vía Skype), etc. Orden, plan, método, estrategias …, son variables a tener en cuenta. Hay que conocer el entorno, las demandas del mercado laboral, las posibilidades de formación existentes, los recursos de empleo a los que puedo acudir, poner nombre al objetivo profesional, contar con un plan, ponerlo en práctica, desarrollar ciertas habilidades … De manera que, a mayor conocimiento y puesta en práctica de actuaciones relativas a un proceso de bae, a priori, mayores serán las posibilidades de encontrar un empleo.

Otros: hay una serie de factores que cobran especial relevancia, sobre todo si se trata de colectivos vulnerables, algunos de los cuales están bajo nuestro poder de influencia, otros, no tanto, y entre los que cabe destacar:

- imagen personal, ¿es la adecuada?, ¿y si pongo la mirada en el sector u ocupación objetivo?,

- tiempo en desempleo: rasgo fundamental y que condiciona enormemente las posibilidades de reincorporación al mercado laboral. A más tiempo en desempleo, menores posibilidades de volver al mercado laboral;

- autoimagen personal/profesional: muy ligado a la autoestima. Alguien que no se valora ni personal ni profesionalmente, en principio, estará menos motivado para poner en marcha actuaciones de bae, por lo que, las posibilidades de emplearse, también se resentirán. Por el contrario, aquel que se valora personal y profesionalmente, se acepta, cuenta con una imagen personal ajustada, se considera competente …, estará en mejores condiciones de encontrar un empleo; edad: ¿me beneficia?, ¿cómo se valora en el sector/ocupación en el que me quiero insertar?;

- sexo; condicionantes funcionales (incapacidad, lesiones, etc.);

- atribución de las causas de la propia situación de desempleo: el situar las causas exclusivamente en factores externos, aunque nos libera de responsabilidad, minimiza enormemente el poder de actuación; mientras que, el depositar la responsabilidad sólo en factores internos, si los resultados tardan en llegar, puede llevar la situación, entre otros, al fracaso y la desmotivación. Lo apropiado, entonces, pasa por entender que las causas de cada situación de desempleo, aunque específicas de cada persona, suelen responder tanto a factores externos como internos.

Tras sintetizar el trabajo anterior, es el momento de recoger información del entorno. Por una parte, de tu entorno off line: coge a 4 ó 5 personas cercanas (amigos, colaboradores, compañeros, clientes, jefes) y plantéales algunas cuestiones del tipo: ¿en qué soy realmente bueno?, ¿cuáles son mis competencias, habilidades, talentos?, ¿en qué he de mejorar?, ¿qué es lo que me diferencia?, ¿poseo una imagen adecuada? En cuanto a las herramientas, hay muchas que nos pueden servir: Google forms, Ventana de Johari (pincha en el siguiente enlace. De todo el listado de adjetivos que se te ofrecen, has de elegir los 6 que mejor te representen. Guarda tu perfil introduciendo, previamente, tu nombre. La herramienta te presentará, a continuación, dos enlaces: el primero has de enviárselo a familiares y/o amigos, haciéndoles ver la importancia de su opinión. Indícales que, al igual que tú, sólo han de elegir 6 palabras con las que te identifiquen. El segundo enlace te irá dando cuenta del feedback de los demás, de tu ventana de Johari. Por último, realiza un análisis de los resultados a fin conocer la impresión que tienen los demás sobre ti de cara a profundizar en tu autoconocimiento.

También existe la posibilidad de recopilar información en relación a nuestras debilidades, a través de la llamada ventana de Nohari: pincha aquí); y, por otra, de tu “entorno” on line: pregunta a Google, analiza tu identidad digital. Escribe tu nombre y apellidos, con o sin comillas, “a pelo”, ¿qué reflejan las diez primeras entradas, ¿te reconoces?, ¿están en la línea de lo que quieres?, ¿se acercan a tus objetivos? Algunas herramientas que puedes utilizar: klout, Me on the web, SSI. En cualquier caso, se trata de recabar información que nos sirva para completar la que hemos obtenido con nuestro trabajo de introspección. Nuestra última evaluación de desempeño, 360, etc., también nos reportará una información muy interesante.

 Una vez recogido todo lo anterior, se trataría de ir diseñando nuestro perfil profesional actual (recuerda que es algo “vivo”, cambiante), aquello que puedo ofrecer como profesional. El siguiente paso pasaría por comenzar a plantearnos por dónde nos gustaría encaminarnos a nivel laboral. Visión, misión, nos pueden servir para este cometido. Es el momento de echar una mirada al entorno, podemos ir de fuera hacia dentro, es decir, entorno socioeconómico, económico y ocupación diana. Tendencia general del mercado, variables económicas, socioculturales, demográficas…Variables que caracterizan nuestro sector o ámbito de interés (crece, decrece, oportunidades futuras, perfiles más demandados…) Ocupación deseada (requisitos laborales y formativos, funciones, condiciones, tendencia…).

Podremos servirnos de informes del mercado de trabajo, prensa especializada, internet, red de contactos, análisis de ofertas de empleo, entrevistas a profesionales que ya trabajan en el sector…

Otra opción pasa por identificar a aquellas personas que tú consideres referentes en tu sector, aquellas personas a las que te gustaría emular: quiénes son, qué hacen, qué ofrecen, qué necesidades solventan, cuál es su propuesta, ¿y su mensaje?, ¿podrías tener cabida?, ¿existen necesidades que no cubren?, ¿existe suficiente demanda? Sólo nos falta hacer balance entre nuestro perfil actual y lo que demanda el mercado laboral, definir objetivos y diseñar nuestro plan de trabajo (“casi ná”).

Pero, tal y como has podido comprobar, todo el proceso ha de sustentarse sobre la base del autoconocimiento, hay que ponerse manos a la obra, coger lápiz y papel, echar mano de nuestros contactos y de internet (su feed back nos sirve para “validarnos”), y confeccionar nuestra foto actual. La matriz DAFO nos puede servir. A partir de aquí, “esconde” tus debilidades (también tienes la opción de mejorarlas) y resalta, presume, desarrolla, pon en valor, tus fortalezas, busca tu diferencia, redacta tu mensaje y, compártelo (“que se entere el mundo”).

¿Estás preparado para realizar este viaje? “Un viaje que debo hacer yo solo” (El laberinto de los espíritus), un viaje que precisa de trabajo personal, pero que, tal y como hemos visto, también ha de apoyarse en el entorno. ¿Ya sabes con quién vas a contar?

Sobre Máximo Peñas Bautista

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