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¿Sufres de Parálisis por exceso de análisis?

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Ha llegado el momento, notas que algo está cambiando -de hecho, ha cambiado de manera irreversible-, ya no te motiva lo que haces, el entorno te empieza a pesar, la relación con tus compañeros/as y con tus superiores está cada vez más “emponzoñada”, ¿te has despedido a ti mismo/a?… o, sigues buscando empleo de mil maneras distintas, te pateas la ciudad y sus polígonos, rastreas portales de empleo, haces y rehaces tus herramientas de presentación, no dejas de “tirar de teléfono”, tu vida personal continúa resintiéndose… o, no estás mal, es un trabajo que “controlas”, las condiciones son aceptables, el clima es “sano”, económicamente estás bien remunerado/a, la empresa vela por tu bienestar… Sin embargo, estando en alguna de las situaciones anteriores -unas no tienen nada que ver con otras-, notas que algo “bulle” en tu cabeza, y comienzas a darle vueltas a una idea, una idea de desarrollo de tu proyecto profesional. Recabas información, la vas agrupando, sabes que has de ir tomando alguna decisión y, sin embargo, optas por recoger más y más información, la analizas, la clasificas, incluso te da por volver a compartirla con algún aporte -crítico- personal… Continúas sabiendo que has de dar algún paso, en alguna dirección -mejor, en la adecuada-, que es el momento de tomar alguna decisión -aunque sea pequeña, con un riesgo manejable-, pero optas por continuar igual, por analizar y analizar y continuar analizando. ¿Te suena esta situación?, ¿podría decirse que sufres de una “enfermedad” llamada parálisis por análisis?, ¿no será que te encuentras cómodo/a procastinando?

Más que ninguna otra cosa, son nuestras decisiones, no las condiciones de nuestra vida, las que determinan nuestro destino (Tony Robbins)

Si estás esperando que llegue el momento adecuado, puedes “esperar sentado/a” porque nunca es el adecuado; aunque, evidentemente, hay situaciones que son más propicias que otras. En principio, no es comparable la posición de un/a desempleado/a que necesita un empleo en un tiempo determinado porque, por ejemplo, sus prestaciones se están agotando, que la de una persona que está trabajando pero que siente que “ha de cambiar de aires”. Si pretendes contar con “todas las cartas de la baraja” para tomar la decisión, puedes “continuar sentado” porque es una situación que tampoco se suele dar. No dejas de recoger información, analizarla, explorar posibilidades, mirar de reojo a la competencia, calcular posibles beneficios y riesgos… y, aun así, nunca te parece que cuentas con la información suficiente. Cuidado con un síndrome que es más común de lo que crees: la infoxicación por sobreinformación. Estás a punto de dar el paso, pero ese “cosquilleo” se presenta cada vez que parece que vas a atreverte. Y lo notas de verdad, y crece, y los síntomas se manifiestan de manera tangible. ¿Lo reconoces? Se llama miedo. Miedo a dar pasos, a avanzar, a lo desconocido, a cambiar, a explorar nuevas situaciones y entornos, a que no salga bien, a… O bien sigues aguardando a que venga alguien -quizás algún “enchufe/mecenas”- y te rescate. Alguien que dé el paso por ti, y te “saque” de una situación de la que, en principio, estaría bien que salieses por ti mismo/a. No sé, pero me da que “puedes continuar sentado” a la espera de que suceda. Incluso puedes estar “atrapado/a” en un bucle del que no eres capaz de salir. Utilizas unas determinadas estrategias que, aunque no te estén reportando los beneficios esperados, te mantienen en una falsa sensación de “tranquilidad” en la que te repites que “haces lo que puedes”, “que tú ya cumples con tu parte de la ecuación”, “que el problema radica en el entorno, en las escasa posibilidades que se presentan para facilitar el tránsito hacia la implementación de tu proyecto profesional/personal”…

El exceso es un defecto (León Bloy)

Miedo al fracaso, incertidumbre, autoestima escasa, perfeccionismo extremo, proyecto poco elaborado, información poco analizada, experiencia pobre, formación poco ajustada, entorno nada favorecedor, necesidad de control…, son algunas de las causas de esa especie de parálisis que sufres y que te impide dar pasos hacia la puesta en marcha de tu proyecto profesional. El psicólogo Barry Schwartz habla de la “Paradoja de la Elección” para referirse a una situación en la que el contar con múltiples opciones nos permite lograr mejores resultados, aunque también, nos lleva a una situación de parálisis por exceso de análisis.

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo (Eduardo Galeano)

Ante la idea de poner en marcha un proyecto nuevo, sobre todo profesional/personal, lo normal es sentir algo de excitación, incluso de miedo. El mundo laboral avanza a una velocidad vertiginosa y la sola idea de materializar una nueva idea nos va a situar en una situación en la que, entre otros, nos veremos obligados a hacernos con conocimientos, habilidades, herramientas y competencias nuevas. En este sentido y, dada la gran cantidad de información existente, casi casi casi se puede considerar “normal” vivir una situación de parálisis por exceso de análisis. Aunque sea más fácil decirlo que hacerlo, la “fórmula” de partida no está muy alejada de la siguiente: ¿estás a gusto con lo que haces, con tu situación actual? En caso afirmativo, continúa haciendo lo mismo. Si la respuesta es NO, se abren, al menos, dos escenarios: 1. Estás dispuesto/a a hacer algo para mejorar/cambiar/avanzar/salir de la situación en la que te encuentras; 2. No estás dispuesto/ a “mover ni un dedo”.  La idea es que nos encontramos en la situación “1” pero que, por a, b, c, d -en algunos casos, nos faltarían letras del abecedario-, no acabamos de dar el paso para tratar de materializar nuestro proyecto. Trata de no analizar en exceso y, por qué no, utiliza alguna -o más- de las siguientes opciones: ¿Y si tomas riesgos calculados?, ¿y si le das la oportunidad a un cambio que en principio te parece insignificante en lugar de optar por una reinvención profesional a lo grande?, ¿y si tratas de poner la mirada en un tema específico (especialización)?, ¿y si empiezas aquí y ahora?, ¿y si te olvidas de lo que sientes y, simplemente, lo haces?, ¿y si echas mano de la insistencia?, ¿y si te dejas acompañar?,  ¿y si te marcas objetivos y metas?, ¿y si diseñas un plan?, ¿y si te marcas unos plazos y tratas de cumplirlos/respetarlos?, ¿y si consultas a tu entorno?, ¿y si no esperas a estar totalmente preparado/a?, ¿y si te “dotas” de hábitos?, ¿y si simplificas/automatizas lo menos importante?... ¿Y si decides cambiar el foco y trasladarlo de la decisión -o decisiones- a la acción? Entre la situación de parálisis por exceso de análisis y la de lanzarte a la piscina -en ocasiones, vacía, o sin saber nadar-, uno de los mejores trayectos que se pueden tomar es pasar a la acción, ejecutar, simplemente probar y ver qué pasa. En muchas ocasiones, el ponerte en marcha -también cuando hablamos de búsqueda de empleo, cambio de empleo, reinvención profesional, etc.- es una de las mejores opciones por la que te puedes decantar. Analizar en exceso, sopesar consecuencias, estudiar, medir… te lleva a esa situación de parálisis que, en muchas ocasiones, te hace perder oportunidades. Sobrepensar nos estanca, nos paraliza, nos mantiene en el mismo lugar, simplemente nos impide avanzar. Siente lo que sientas -o puedas-, pero ponte en acción. ¿Sientes que analizas en exceso?, ¿cuáles crees que son las causas?, ¿y las consecuencias?, ¿te animas a dar el primer paso?, ¿nos compartes tus respuestas?

Como siempre, muchas gracias por pasarte por aquí. Salud2s!!!

Sobre Máximo Peñas Bautista

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