Sonría, por favor

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Cuando estamos en búsqueda activa de empleo recibimos un montón de consejos, pautas y directrices de aquellas personas que nos rodean, que nos quieren, que nos orientan, que nos asesoran o que nos aportan, a través de sus lecturas, toda su experiencia o conocimientos en torno a como “encarar” el denominado proceso de selección

Durante este proceso vamos a ser analizados y evaluados a través de una serie de pruebas objetivas y otras tantas subjetivas en las que la persona que nos va a entrevistar va valorar un sin fin de detalles acerca de nuestra personalidad, actitudes, aptitudes, habilidades, competencias, errores, torpezas, logros y un montón de aspectos que, por lo general, hacen que nos pongamos un pelín nerviosos... pero...  ¿no os habéis planteado que lo mismo la clave de todo ésto está en algo tan sencillo como una sonrisa? Son muchas las veces que me he preguntado, ya sea por mi propia experiencia o por la que me cuentan las personas que vienen a orientación, acerca de cual será la clave que garantice el éxito durante el difícil proceso de selección. ¿Qué es lo que ocurre durante esos momentos en los que estamos frente al entrevistador/a? La tensión aumenta ante la incertidumbre de lo desconocido. ¿Estamos preparados? Yo te digo: Sí, lo estamos... piénsalo... todo es más fácil cuando lo acompañas de una sonrisa.

Dicen que la distancia más corta que hay entre dos personas es una sonrisa ¿entonces? no perdamos ni un minuto más! y SONRIAMOS por favor! Impregnémonos de optimismo y buen humor.

Durante todo el proceso de selección vas estar en contacto directo con aquellas personas que van a tomar la decisión de dejarte dentro o fuera del barco, piensa además que no son muchas las ocasiones que vas a tener para demostrar tu valía, te lo juegas todo a una carta y es fundamental crear una buena primera impresión.

La sonrisa es síntoma de satisfacción, es la expresión a nivel facial de una emoción: la alegría,  además de ser una parte fundamental para nuestra comunicación no verbal.  Está ligada a lo social, al bienestar personal y además es contagiosa. Es una buena herramienta para mejorar nuestro estado de ánimo y para alcanzar nuestros logros. Con una sonrisa sobrellevamos mejor nuestros problemas y nos ayuda a combatir nuestros fracasos ya que nos predispone hacia lo positivo fomentando nuestro sentido del humor y amortiguando nuestra tolerancia hacia la frustración.

Sonreír facilita el entendimiento, hace que nos acerquemos a los demás y nos proporciona fuerza, seguridad y confianza.

Si todo esto ocurre cuando levemente arqueamos hacia arriba la comisura de nuestros labios entrecerramos nuestros ojos y subimos nuestros pómulos, unas veces de manera voluntaria e intencionada y otras de forma espontánea e involuntaria... no se me ocurre mejor manera para comenzar a brillar... ¿entonces? SONRIAMOS, por favor!... que lo mismo estamos ante la llave de la felicidad.

Volvamos al proceso de selección y a esas primeras impresiones en las que nos encontramos cara a cara frente a un extraño o una extraña, los primeros cinco minutos suelen ser el momento más crítico, pero te lo vuelvo a repetir: ESTÁS PREPARADO! ESTÁS PREPARADA! piensa que durante toda la conversación que vas a mantener durante la entrevista, estás ahí para conocer el puesto, para escuchar en qué consiste el trabajo, para hablar de ti, de tu trayectoria, tus estudios y explicar por qué eres el mejor o la mejor candidata. Hazlo con una sonrisa.

Las impresiones que la otra persona se va a formar en ese breve espacio de tiempo van a ir orientadas hacia tu apariencia, el tono de voz, lo que dices pero más aún a cómo lo dices, los gestos y otros tantos detalles que van a conformar una imagen de ti. “No hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión” decía Oscar Wilde, pues permíteme que te diga que quizás el quid de todo ésto está en comenzar con una sonrisa que desencadene en nosotros lo mejor de lo mejor, porque esa buena impresión perdurará en el tiempo y tenderá a reforzarse, al igual que en caso contrario, una mala impresión va a ser determinante, siendo en el ejemplo que nos atañe dentro del ámbito laboral, fulminante.

Nuestro cerebro no es caprichoso y organiza la información en categorías de manera inconsciente (lo siento... nuestro cerebro es así, es cuestión de selección) por lo que imagina lo importante que es causar una buena imagen positiva en ese primer encuentro que, según los expertos, está entre 7 y  30 segundos, tiempo más que suficiente para formarse un juicio, una rápida opinión o una primera impresión.

¿Entonces? ¿Estás preparado/a para mostrar la mejor versión de ti mismo/a? Yo digo que sí pero no  lo olvides y acompáñalo siempre con una buena sonrisa.

Sobre Marta Chica

Licenciada en Psicología y de profesión Orientadora laboral.

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