Sin un puñetero euro

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En esta ocasión voy a hacer referencia a algunas experiencias que me he encontrado en más de una y dos ocasiones en estos últimos años.

Cada mes de febrero de los años 2009, 2010 y 2011 acudía con el cierre del año de mi empresa a los bancos a solicitar un pequeño préstamo para poder mejorar por un lado mi liquidez y por otro para poder invertir, pues bien, por mucho que la empresa no diera resultados negativos, no es que dieran para tirar cohetes, pero la cosa, iba para adelante, que yo fuera mujer, y que fuera menor de 30 años, todos estos requisitos absurdos que en ocasiones leo en los préstamos ICO, de ayudas a emprendedores, y otras mentiras, jamás me dieron un puñetero euro.

La rabia me envolvía, las ganas de tirar la toalla también, pero al final, llegó un momento en que me dí cuenta, que habían pasado tres años y estaba viva, sí sí, viva, que seguía emprendiendo y llevando a cabo nuevos proyectos, algunos fracasaron estrepitosamente a la primera de cambio como por ejemplo una web de empleo que impulsé para la provincia de Castellón www.castellonempleo.es, que me costó más de 6.000 euros de inversión entre diseño, herramientas, programación, etc y que apenas duró un año, y muchos proyectos más.

Otras iniciativas y proyectos se sembraron y con disciplina, trabajo, dedicación y empeño han sido más fructíferos y vamos recogiendo algunos frutos día a día, cosa nada fácil pero verdaderamente apasionante.

¿Y por qué digo esto? Porque no todo depende del dinero, depende de las ganas de cada uno de nosotros, del impulso que le demos, de la imaginación, innovación y creatividad que desarrollemos en cada uno de los servicios y productos que creemos, porque cuando tienes una meta clara, solo hay que seguir el camino del emprendimiento con todo lo que ello supone, trabas, desilusiones, errores... pero también sorpresas, nuevos contactos, aciertos, creaciones... grandes historias todas ellas.

Hay quien emprende por necesidad, otros porque lo llevan en el ADN, en mi caso, seguramente haya una mezcla de ambos, y el dinero pese a haber sido el click que me hizo dar un vuelco en mi vida allá por el 2008, no ha sido el que ha impedido que haya llegado al momento de hoy, un momento en el que he conseguido saber lo que quiero, cómo conseguirlo, tener un gran equipo, grandes colaboradores... y eso es lo que me hace sostener la mayor de las sonrisas cada día.

El dinero sé muy bien que pueda limitar algunos de los productos o trabajos a desarrollar, pero el dinero no puede limitar tus ilusiones, tu formación, tu experiencia, tus amigos, tus contactos, tus ganas, tus dos manos, tus dos piernas y tu mente, y ahí está la verdadera clave a la hora de emprender.

 

 

Sobre Carolina San Miguel Mas

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