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Siento rabia

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¿Has sentido ​RABIA​ alguna vez? Seguro que si. Yo al menos tengo ese “sentimiento” muy identificado. No recuerdo la primera vez que sentí rabia por algo. Debía de ser muy pequeño y seguramente mi reacción inmediata tuvo que ser una enorme pataleta a la que querida madre puso fin por la bravas. Ya con el tiempo mi reacción ante la rabia fue cambiando. No está muy bien visto ir a pataleta partida por la vida y terminas por interiorizar es sensación.
 

Te la comes con patatas por mucho que te cueste y prima más hacer invisible cualquier reacción al respecto que prestar atención a dicha emoción. ​Es pura impotencia​. Muchas veces por el qué dirán y en otra ocasiones el miedo a que tu reacción si dejas que salga termine por ser desproporcionada. Es un vaso que poco a poco se va llenando. Y cuando termina por rebosar ensucia de porquería todo lo que toca. Porque cuando un sentimiento de rabia sale a la luz, ​tu cerebro se desconecta temporalmente y​ tu yo visceral, ese que no puedes controlar, va por libre. Tus palabras fluyen sin control alguno y tu equilibrio personal se zarandea como una hoja en una tormenta. Dura poco, pero las consecuencias pueden ser catastróficas.

Entonces, ¿​Debemos dejarlo dentro a toda costa​? Paradójicamente, tampoco es el mejor remedio. Plantéate la rabia como un veneno de acción lenta. Pequeñas dosis tu cuerpo puede admitirlas e incluso reabsorberlas. Pero en gran cantidad terminará por dañarte, y mucho. Una vez dentro genera desconfianza, miedo, y una visión parcial negativa de todo y todos. Algunos han llegado a la presidencia de un gran país a través de ella pero para poder conservar una salud mental equilibrada, necesitas que no se quede dentro de ti y termine por envenenarte por completo. 

Vale. Ni dentro, ni fuera. Entonces, ¿qué hacemos con la dichosa rabia? La solución es harto compleja pero una vez que aprendes a realizarla, es muy satisfactoria. Hablo de transformar​ tu rabia. ¿En qué? La rabia resta. Te limita y descontrola. Pero tiene algo bueno y es que avisa. Cuando la conoces y la has sentido en múltiples ocasiones sabes cómo comienza. Un nudo se planta en tu estómago. Comprime hasta tu habla. Va subiendo poco a poco haciendo que tu corazón lata más y más deprisa cada vez. Sientes un golpe de calor de pronto que en ocasiones te hace sudar. Y tu mente se centra en un único tema. No hay nada más en el mundo que el objeto de tu rabia y tu mente empieza a centrifugar mierda sin control, con el vivo deseo de chillar, vociferar o algo peor. Y me viene aquí un lumbreras diciendo que se puede transformar. ¿En qué? Tienes que comprender que cualquier emoción que pueda restarte, puede transformarse en algo que sume. Pero para ello necesitas limpiar tu mente. Ese es el primer paso. Siempre que puedas, busca un lugar dónde puedas estar a solas o en su defecto, aléjate unos metros de quien te esté provocando ese terrible sensación. Si no puedes, a mí me sirve fijarme en algo característico de su persona que pueda provocarme risa. ( ¿Os acordáis del típico remedio para hablar en público que consiste en imaginarte a todos desnudos? Pues algo así…..)  Una vez a solas, respira profundamente y se plenamente consciente de lo que te está pasando. Nota el ardor de tu estómago y esas ganas irrefrenables de gritar. Sabes lo que es. Y sabes dónde puede llevarte. Haz un ejercicio imaginativo de que consecuencias tendría para ti dejarla salir. Probablemente no habría ninguna buena. Porque tu mente es incapaz en ese momento de tomar una decisión coherente ya que pinta poco cuando te sientes así. Y es importante que tome el control. Porque cuando toma el control, tomas mejores decisiones en situaciones extremas como esta. Es necesario que ese run run continuo que no te deja ver nada más se vaya calmando. Y el mero hecho de ser consciente de todo lo que estoy diciendo, irá tranquilizándote. Tal vez no de un modo instantáneo pero físicamente tu cuerpo comenzará a calmarse. Tu corazón se irá ralentizando y las ganas de gritar cesarán. Esto no quiere decir que aquello que te ha producido la rabia desaparezca, pero conseguirás poder tomar la mejor decisión posible ante tal situación. Una vez calmado, puedes comentar al objeto de tu rabia como te sientes. O no. Puedes usar tu mano izquierda para hacer que la persona en cuestión vea las cosas con otro prisma. O no. Pero al menos conseguirás sentirte mejor. Porque cuando una emoción, sea la que sea, no te hace sentir bien, ​debemos conocerla y aprender a transformarla​ para que nos aporte algo. Cualquier emoción aporta algo que a medio plazo puede ser positivo. Solo hay que conocerla y comprender que nos quiere decir.

Esto se llama auto conocimiento. Crecimiento personal. Y a través de él podremos llegar a ser mejores personas, que de eso se trata.

¿Sientes rabia?¿Te sientes impotente? Piénsalo….¿Te hace sentir bien? Pues intenta cambiarlo…. Puedes, por muy duro que sea…. 

Sobre Óscar Montejo

Soy una persona apasionada por el crecimiento personal y a partir de mi propia experiencia trato de ofrecer un enfoque diferente a todos aquellos que puedan necesitar un cambio vital y no sepan por dónde empezar. 

 

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