Siente bien, actúa mejor

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¿Cuáles son los sentimientos que nos inundan en función del momento que estamos viviendo en nuestras etapas laborales?¿podemos aprender o desaprender de ellos?¿los podemos controlar? Las emociones van de la mano de nuestras acciones, como un dos en uno, forman parte del mismo momento, pero pocas veces reparamos en esto. Sin embargo, podemos aprender a gestionarlos a nuestro favor, también en el terreno laboral. ¿Cuáles son tus emociones cuando las cosas te van bien?¿y cuándo no te van tan bien? Conseguir el equilibrio no es tarea fácil, pero aprender a expresar y reconocer lo que sentimos y a reformular lo negativo en positivo, te ayudará a mejorar tu actitud a la hora de afrontar las cosas.

La Inteligencia Emocional, según apunta Goleman, es la capacidad de una persona para manejar una serie de habilidades y actitudes. La tesis de este autor se fundamenta en el hecho de que no es tanto el cociente intelectual (CI) de una persona sino el manejo de estas habilidades el que determina su éxito en la vida o su felicidad. Es decir, que no es cuestión de ser más listo, sino que es una cuestión de competencias emocionales, personales y sociales.

En la parte que tiene que ver con nosotros mismos, entre otras cuestiones, este autor nos habla de la conciencia emocional y el autocontrol: aquella que nos permite reconocer las propias emociones y sus efectos, así como la capacidad de gestionarlos adecuadamente. Sin olvidar, la que tengamos de captar y comprender los sentimientos de los demás, la conocida empatía. Aunque hablar de sentimientos siempre puede parecer extraño, -no sé por qué curiosa razón apenas hablamos de lo que sentimos- éstos juegan un papel fundamental en nuestros proyectos profesionales. De hecho, pueden ser un impulso o el freno a nuestra acción.

Reconocer, identificar y verbalizar nuestras emociones nos ayudará a gestionarlas mejor y a tratar de entendernos y comprendernos a nosotros mismos, en cada una de estas situaciones, para buscar en todo momento el equilibrio. Y ese es el ejercicio que os invito a hacer. Os invito a pensar en vuestras emociones. Yo he hecho mis propios deberes y he elaborado una tabla, que os dejo más abajo, en la que describo que sentimientos (negativos y positivos) pasan por mi cabeza cuando me enfrento a mis actividades profesionales del día a día. Mi siguiente reto será tratar de reformular emotivamente aquello que no me aporta más que peso en mi mochila, por eso otro que me da el valor para seguir adelante. Las emociones se encadenan, llevándonos unas a las otras, y sin razón aparente hemos justificado el peor de nuestros augurios o hemos creado el mejor de nuestros proyectos.

De hecho, os confieso, que en un mismo día, en un instante, puedo ser atrapada por el lado oscuro de la fuerza (el de la duda, la indecisión, el miedo, la frustración, la impotencia...) y por el lado luminoso de la fuerza (el del logro, la confianza, la seguridad y el valor). Si bien, también os confieso que me empeño en reformular emotivamente a diario, y esto no tiene más remedio que pasar por el autocontrol emocional, es decir, por:
 

  1. Tomar conciencia de la emoción que estoy experimentando
  2. Dar nombre a la emoción o a los sentimientos
  3. Aceptar los sentimientos liberándolos de prejuicios
  4. Integrar el sentimiento como parte de mi mismo y aprovechar su energía en la elaboración de un comportamiento/reacción deseada.

 

Veamos...llevas mucho tiempo buscando empleo, estás haciendo las cosas con estrategia, tienes tu objetivo claro, tus contactos cuidados, tu currículum al día junto a tu mejor sonrisa a la espera de esa entrevista que, de momento, no llega...¿cómo te sientes?¿cómo reaccionas?...¿persistes o abandonas? y mientras piensas en esto, al cruzar la calle, te encuentras con un antiguo compañero de oficina, se le ve bien, sonriente -por un momento, piensas si estará trabajando- parece feliz y se para a saludarte. "Hombre ¿qué tal?...cuánto tiempo sin verte...¿como te van las cosas?" y te quedas que no sabes qué contestar, porque si le dices "bien, ahí estamos, tirando" -aquí se demuestra que no expresamos lo que sentimos- realmente lo que estás queriendo decir es, que las cosas no van, que te sientes desanimado, frustrado, enfadado, abatido y resignado. Vamos que sólo te falta saber que a él le va mejor, para que afloren los celos y la envidia. Cosa normal, eres humano y entonces recuerdas, -aceptar los sentimientos liberándolos de prejuicios- ¡luego tienes derecho a sentirlo! Pero no a dejar de hacer por este motivo. ¿Le has preguntado tú como le va?...igual su sonrisa, no es más que una buena reformulación emotiva, porque antes de encontrarse contigo...¿qué pudo haber sentido?

¿Os reconocéis en alguno de los sentimientos que describo más abajo?¿os habéis parado alguna vez a reflexionar sobre esto?¿cuales son vuestras emociones en relación a vuestros proyectos profesionales ?¿cómo lo expresarías?¿cómo lo podemos reformular para conseguir de nosotros la acción que queremos? Nuestro objetivo será que el sentimiento y nuestra reacción se ajusten a la intensidad y realidad de una determinada situación, haciéndonos más eficaces en la gestión de nuestras emociones y en nuestra capacidad de afrontar las cosas.

 

 

Emociones negativas                                                        Emociones positivas 

Frustracción: fracaso, fallo, decepción                                Éxito, logro, satisfacción
Tristeza: amargura, dolor, pena                                            Alegría: contento, feliz, eufórico
Desconfianza: Incredulidad, sospecha, duda                      Confianza: fe, esperanza
Inseguridad: inestable, incierto, indeciso                              Seguro: firme
Pequeñez:  minúsculo, diminuto, limitado                            Grandeza: importante, poderoso
Obsesivo: manía, obcecación, ceguera, fijación                  Olvido: despreocupación
Enfadado: enojado, enfurecido, irritado, cabreado               Calmado: tranquilo, sosegado
Envidioso, celoso                                                                  Descuidado, confiado
Impotente: inútil, ineficaz, inepto, incapaz                            Competente: Apto, eficaz
Infravalorado: subestimado                                                   Valorado: reconocido, estimado
Miedo: temor, susto, angustia                                               Valor: coraje, audacia, osadía
Pesimismo: derrotismo, negatividad, desesperanza     Optimismo: persistencia, ánimo, entusiasmo, ilusión
Inactivo: pasivo, lento, tardo                                                 Activo: diligente, dinámico, trabajador

 

"Siente el pensamiento, piensa el sentimiento".
Miguel de Unamuno

 

Por María José Muñoz Estepa

 

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