¿Seleccionas o te seleccionan?

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El mes pasado trasladaba la idea acerca de la importancia que tiene que cada uno organice su propia “juerga laboral”.

 Dentro de la organización de vuestra particular juerga laboral se encuentra un aspecto importante: poder elegir.

Seguramente os habréis encontrado alguna vez con una publicación de un proceso de selección parecida a la siguiente:

“Bases reguladoras de la selección de personal en XXX:
1. Lugar de presentación y plazo
2. Formalización de solicitudes (documentación, …)
3. Admisión de aspirantes
4. Fecha, lugar y hora de celebración de la selección
5. Área responsable y órgano que resuelve
6. Plazo de resolución y reclamaciones
7. Observaciones”
Seleccionar personal es una tarea que requiere dedicación, implicación y buen hacer por parte de la entidad, empresa o institución que se lo plantee, sea pública o privada. En este hecho considero que la mayoría tenemos claro que un proceso de selección debe ser lo más equitativo y justo posible, además de planificado, responsable y minucioso.

A raíz de la anterior afirmación me pregunto si seleccionar un puesto de trabajo requiere el mismo grado de dedicación, implicación y buen hacer; y/o si nos exigimos el mismo nivel de planificación, responsabilidad y minuciosidad al elegir puestos de trabajo.

Muchas personas tienen interiorizado que son objeto de selección y no se plantean ser ellas las que seleccionen el/los puesto/s de trabajo en que poder desarrollar su
potencial.
De hecho, muchos son los manuales teóricos que apuntan hacia esta vertiente. Cabe citar al respeto, obras como la de Luis Sobrado Fernández, “Orientación profesional: diagnóstico e inserción sociolaboral”de la Editorial Estel. ¿Te has preguntado alguna vez si has hecho lo suficiente para poder ser tú el que escoja los puestos de trabajo?

También hay muchas otras personas que consideran que no es su responsabilidad el desarrollo de su bagaje profesional para tener capacidad de escoger los mejores
procesos de selección,
porque nunca se han planteado esta visión o simplemente porque en nuestra trayectoria existencial (familia, colegio, formación en secundaria y/o universitaria u otros) nos inculcan un espíritu demasiado conformista y/o humilde. Tenemos acumulados demasiados escrúpulos hacia muchas situaciones laborales (parodio en este caso a Corinne Maier con su atrevido libro “Buenos días, pereza” de la Editorial Salvat). Además tragamos con todo, más si cabe en esta situación de crisis económica en la que nos vemos inmersos. 

Sin embargo, desde hace unos años, se ha hecho hueco un cambio de mentalidad respecto a este aspecto, fomentado gracias a experiencias profesionales tales como Valve Company, la empresa Semco; y/o perspectivas teóricas como la de Manuel Schneer en “Construyendo la propia marca” de Editorial Granica.

La clave está en adoptar una nueva postura en relación a la búsqueda de empleo, que puede parecerte inusual e incluso atrevida, pero que, en mi opinión, es mucho más
exigente, divertida y desafiante
. Esta nueva postura pasa por tres aspectos claves:

- Conoce el mercado que te interesa. Haz turismo laboral, que te sirva de guía para conocer a fondo lo que se mueve en tu mercado objeto de alcance.
- Conoce tus puntos fuertes y débiles a fondo. Enfréntate al mercado laboral cuando realmente te hayas enfrentado al que ves cada mañana ante el espejo
- Conoce las reglas del juego. Preséntate a ofertas de empleo, previamente analizadas, con una estrategia de conquista infalible.

Porque la idea es que, aún seleccionándote para un puesto de trabajo, puedas sentir que has sido tú el que has seleccionado que ocurriese.

En próximas entregas, analizaremos cada una de estas claves en detalle.

 

Sobre Sandra Fernandez Prado

 

Apasionada por aprender a lo largo de la vida: tomo nota de cada vivencia, agradezco cada oportunidad, disfruto cada proyecto, regalo mi implicación y me emociono con los detalles.

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