Resiliencia o cómo darle la vuelta a la tortilla

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Según la Real Academia Española de la Lengua, la resiliencia se define como la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. ¿Cómo actúas ante los reveses de la vida? ¿Te pueden o les puedes? Te dejamos cinco claves para entrenar tu resiliencia.

El programa El Hormiguero presentó hace unas semanas su nueva temporada con un nuevo vídeo musical, Dale la vuelta a la tortilla, con una idea clara: transmitir positividad y energía, y como dice en el vídeo Kike San Francisco "Si la vida te da limones, haz limonada".  La idea de la resiliencia va un poco de eso, de darle la vuelta a la tortilla y de hacer limonada con los limones que te da la vida, o en otras palabras, ser capaz de tirar para adelante cuando las circunstancias en tu vida son negativas. 

Según la Real Academia Española de la Lengua, la resiliencia se define como la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.  Cuando exista una situación que sientas que te supera, cuando no consigas vislumbrar la salida, es cuando debemos ser más capaces de focalizar, de ser consciente del problema real, de lo que puedes y no puedes hacer como ser humano, y actuar en consecuencia.  Esta capacidad es fundamental para ayudarnos a avanzar en al vida y ser capaces de reponernos a las situaciones más negativas de nuestra vida. Si pensamos en nuestra búsqueda de trabajo, seguro que eres capaz de entender perfectamente lo importante que puede ser el desarrollar una gran capacidad de resiliencia para evitar caer en el pesimismo y desesperanza. Por supuesto no es fácil, conlleva mucho esfuerzo personal y además necesita de una gran autoexigencia y constancia, pero merece la pena. 

¿Qué puedes hacer para entrenar tu capacidad de resiliencia? Te dejo cinco ideas que son muy sencillas pero que requieren de toda tu fuerza de voluntad para llevarlas a cabo.

  1. Permítete pasarlo mal... pero no te acomodes.  La idea es como esa genial frase de "Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra sí"  No te generes más estrés que la propia circunstancia, no quieras reponerte antes de tiempo, todo lleva su proceso. Pero lo que no está permitido bajo ningún concepto es acomodarte en la queja, en la desesperanza y en los pensamientos negativos. 
  2. Analiza qué es lo que de verdad te importa y replantéate tu vida.  Si nos centramos en el ámbito del trabajo, podemos tener situaciones límite dentro de nuestro trabajo o durante la búsqueda del mismo.  Gradúa y valora objetivamente: ¿cómo te está afectando esa situación? ¿repercute en tu vida familiar, en tu salud? ¿merece la pena sentir eso? ¿qué es lo que más te importa y cómo está afectando esta situación y cómo la vives a aquello que más te importa en la vida?
  3. Re-enfócate. Ya has pasado el duelo, has analizado tu vida... ahora toca enfocarte en aquello que puedes hacer, en la parte activa. Traza un plan de acción, que se pueda adaptar a la realidad cambiante, piensa qué puedes hacer para conseguir tus objetivos y plantea pequeños pasos, medibles y conseguibles.  Si sólo piensas en el entorno negativo, no harás nada. Si te centras en lo que tú puedes hacer y enfocas todo tu esfuerzo en eso, las posibilidades cambiarán, seguro.  Acepta la realidad como un escenario donde tú te vas a mover, y donde tú puedes generar acciones que puedan modificar esa realidad.
  4. Cultiva el pensamiento constructivo y la ecología informativa. En el mundo todo lo que pasa no es malo. Seguro. Busca todos los días una noticia positiva, seguro que encuentras alguna y encima será muy buena. Por otro lado, esfuérzate en controlar la queja gratuita, es bueno ser crítico, pero siempre hay que plantear una alternativa. Cada uno somos responsables de nuestros pensamientos, eso lo puedes controlar siempre. Revisa cuántos pensamientos negativos tienes a lo largo del día y cómo te afectan.  No es que todo sea felicidad y alegría, pero debes ser capaz de darle a cada cosa su nivel de importancia adecuado.
  5. Confía en ti. Todo lo anterior no vale de nada si no eres capaz de confiar en ti mismo/a. Si no estás seguro/a con lo que haces, ¿cómo vas a conseguir resultados? Confía en tus capacidades, y si no lo consigues realiza el esfuerzo de pensar qué es lo que está fallando, ¿qué necesitas para sentirte seguro/a de ti mismo? Haz una lista sincera y honesta, y planea cómo conseguir esas metas. Pero tú eres el motor de tu propia vida, la realidad puede ser horrible, pero el cómo tu la recojas y qué actitud plantees ante ella va a ser la que marque la diferencia. Puedes hundirte o puedes flotar, tú eliges. Y si no te lo crees, prueba, invierte todo el esfuerzo que gastas en la queja y el sufrimiento en buscar una salida, y a ver qué pasa...

 

Por Elena Ariño Lecina

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