¿Renuncias a tus retos por el miedo a fracasar?

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El Universo se encarga en ocasiones de presentarnos retos que nos acercan a nuestros sueños y objetivos.

Fue un placer participar como ponente en el I Foro del Empleo y Emprendimiento en Alcalá de Henares, #ElForo, un evento organizado por Alcalá Desarrollo, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y La Nueva Ruta del Empleo, el pasado 19 octubre.

Sentimientos encontrados. Ilusión ante ese reto. Compromiso ​y responsabilidad ​para transmitir mi conocimiento y experiencia a un público de desempleados previsiblemente escaso de ilusión, motivación y confianza. Nervios por tratar de sintetizar y facilitarles ​un mensaje claro y útil.​

El resultado fue una maravillosa experiencia. Realmente lo disfruté y me siento agradecida a La Nueva Ruta del Empleo por la oportunidad para ​expresarme en ese foro. Grandes profesionales aportando valor, a los que me ha encantado conocer, y un público abierto a escuchar diferentes puntos de vista, agradecido y generoso, porque se puede ser generoso dando y recibiendo. ¡Y nos recibieron con los brazos, el corazón y la mente muy abiertos!

En la Sala de Desarrollo Profesional ​les ​hablé sobre “Habilidades y competencias fundamentales para el futuro”, sobre las neurocompetencias que desde mi experiencia conviene desarrollar para trabajar de una forma más eficaz en equipo​ y mantener relaciones más satisfactorias. Traté de activar sus neuronas con un mensaje directo: el futuro es hoy.

El hecho de preparar esa charla y elegir dinámicas con un punto de creatividad que ​les ​llevaran a la acción, me llevó a la pregunta ¿Qué sentimientos se nos despiertan ante un reto?

Nuestro cerebro está cómodo en su entorno. Pensar en salir de la llamada zona de confort nos provoca emociones que hemos de gestionar adecuadamente para continuar experimentando y creciendo, y evitar anclarnos en el presente.

Es vital identificar y reconocer nuestras emociones. Es el primer paso para gestionarlas de forma adecuada y poder integrarlas con la razón. Escuchar nuestras emociones nos beneficia porque nos aportan información sobre cómo nos sentimos y qué  necesitamos.

Sentimos un subidón de alegría, que viene acompañada por sentimientos de placer y de satisfacción.

Sentimos quizás vergüenza, ​si nos ​imaginamos expuestos y vulnerables en ciertos entornos. Además, pensamos que estamos en peligro porque ​sentimos que los demás pueden observar nuestras carencias y juzgarnos.

Y surge el miedo, ¡Ay, el miedo! ¡Y sus primos!, el estrés, la ansiedad, ​incluso ​el pánico.

Existen dos miedos que afectan a nuestro rendimiento, a los que yo personalmente les doy la bienvenida porque me ayudan a avanzar en mi desarrollo personal y profesional. Esos miedos se alojan en nuestro subconsciente y se asocian a dos necesidades básicas que todos tenemos: necesidad de aceptación y de reconocimiento.​ Me voy a centrar en esta última.​

La necesidad de reconocimiento tiene que ver con ​nuestras capacidades, con actividades y objetivos que traducimos en resultados. Todos necesitamos sentirnos admirados, valorados y reconocidos. Además, nos educan para obtener logros y éxitos, y nos preocupan tanto el resultado, que el pensamiento y el apego nos activa de forma inconsciente el miedo al fracaso.​

​El subconsciente nos recuerda esas ocasiones en que​ ​nos planteamos un objetivo y el resultado no fue el deseado, y nos alerta. Quiere que permanezcamos en la zona de seguridad pero nos perdemos mucho aprendizaje si permanecemos en ella, y hemos de pensar que tanto el éxito como el fracaso suponen un proceso de transformación.

El deseo de lograr el objetivo es necesario y también poner distancia emocional respecto al resultado deseado para evitar convertir el apego a ese resultado en miedo. ¿Cómo resolverlo?

  1. Piensa, siente y visualiza los beneficios ​que te aporta ese objetivo.
  2. Acepta el reto, y disfruta del camino que te lleva a tu objetivo.
  3. Permítete el éxito y acepta el fracaso, las filosofías orientales nos proponen el camino de la aceptación de todas las posibilidades.
  4. Aprende a gestionar tus fracasos.

Todos los logros empiezan con un sueño, con un objetivo: con un disfrute del camino; con la aceptación de todas las posibilidades, y grandes dosis de adaptabilidad, autoconfianza y motivación.

¿Te sumas a este cóctel?

Sobre Ana Martín Merayo

Me mueven sólidos valores en los que creo, que tengo y detecto en otros: mi entusiasmo y mi actitud de apertura al aprendizaje; el deseo de aprovechar mi vida y la posibilidad de contribuir a arreglar un trocito de este mundo a través de mi bienestar personal y de ayudar a otros a alcanzar el suy

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