¿Rendirse? ¡Jamás!

Añadir nuevo comentario

Desde pequeños encontramos en las diferentes etapas de nuestra vida dificultades ante nosotros. A modo de piedras en el camino que recorremos, a veces se trata de pequeñas chinitas y en ocasiones tropezamos con cantos rodados o algún pedrusco mayor. 

No suele gustarnos afrontar este tipo de obstáculos. Por lo general preferimos un camino llano y fácil de recorrer, sin dificultades y sin temor a pararnos y no avanzar. ¿O me pasa sólo  a mi?

 

Cuando enfrentamos una dificultad, depende en gran manera de nuestra actitud, que podamos sortearla con mayor  facilidad o que contribuyamos a hacerla un poco más grande. ¡Muy, pero que muy cierto¡ Quién no haya hecho una montaña de un grano de arena que levante la mano.  Si por el contrario, nos enfocamos en buscar una solución, nos resultará mucho más sencillo encontrarla.

 

La lección que nos cuesta mucho aprender, y por lo tanto es por ello que la vida nos la repite una y otra vez es el hecho de que con cada obstáculo superado nos hacemos más fuertes y nos llevamos puesto un aprendizaje para el futuro. No solemos darnos cuenta de que cuando enfrentamos otra dificultad más adelante, tenemos a nuestro alcance la opción de echar la vista atrás y sacar fuerza y confianza del hecho de haber tenido una experiencia pasada de superación personal. Pues bueno, si no lo sabías, ya te lo he dicho yo.

 

A mi esta parte del temario de la vida me costó bastante aprenderla. Solía ver las dificultades como algo muy negativo y las magnificaba concentrando toda mi atención y mi foco en ellas. Si te identificas conmigo, pues ya somos dos. Y lo cierto es que no estamos solos. Mal de muchos… Pues no, no hay que conformarse. Hay otra opción mucho mejor y sería de tontos no aprender de ello.

 

Deja de pensar en lo dura que es la vida, en cuán desgraciado eres y en que todo te pasa a ti. Todo ese espiral de negatividad no conduce a nada, sobre todo a nada bueno. Punto y aparte.

 

Busca opciones. Acepta lo que no puedes cambiar y céntrate en aquello que está en tu mano hacer. Al principio igual te cuesta por falta de costumbre y por el vicio de enfocarnos en los problemas, pero poco a poco le irás cogiendo el tranquillo y superando los obstáculos con menor esfuerzo. Y cuando esto suceda, toma conciencia de lo conseguido, alégrate por ello, respira y sigue adelante.

 

 Y con el tiempo, cuando la vida arroje de nuevo piedras en tu camino, recuerda echar la vista atrás y rebusca en tu experiencia. Sé consciente de todo lo que has superado y obtén la fuerza necesaria para seguir adelante. Verás con perspectiva todo lo conseguido y debes sentirte orgulloso de ello.

 

Aprovecha cada ocasión, cada instante, para obtener aprendizajes. Y ¿sabes qué es lo mejor que puedes hacer con este aprendizaje? Compártelo. Sé generoso, ayuda a otras personas a incorporar las mejoras que tu has hecho en tu vida. Dales esa opción y que sean ellos los que decidan tomarla o no. Contribuye a gestionar el aprendizaje obtenido con la experiencia y facilita el camino a otras personas como agradeces que otros hayan hecho contigo.

 

No quiero despedirme hoy sin darte la enhorabuena por estas abierto al aprendizaje vital, a desarrollarte como persona y a transitar por el camino que conduce a la mejor versión de ti mismo.

 

Ahora sí, te dejo con mi frase para hoy: ¿Rendirse? ¡Jamás!

 

Foto: pixabay.com

 

 

 

 

 

 

 

Sobre Amparo Aparisi

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter