Reflexión sobre las tendencias del empleo en el futuro

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Las tendencias del empleo en el futuro se deben estimar a partir del efecto combinado que se producirá como consecuencia de los trabajadores que serán desplazados por la automatización y que serán fácilmente identificados, con los nuevos empleos que se vayan creando indirectamente a partir de las tecnologías disruptivas asociadas a la cuarta revolución industrial, con sus notables desigualdades sectoriales y geográficas. El resultado final determinará el potencial de empleo que se podrá crear en el futuro y dependerá a su vez de la dinámica económica y social de los países y su capacidad para adaptarse con éxito a los retos que se presentan.

Esta es la posición de un equipo de autores de McKinsey, dirigido por James Manyika, en el reciente estudio “What the future of work will mean for jobs, skills, and wages” que explora estas cuestiones cuyos resultados sirven como reflexión en este trabajo.

Según estos autores, los retos básicamente son:

1.- El crecimiento del nivel de renta y consumo en los países emergentes

Los principales escenarios de futuro apuntan a un crecimiento del consumo global mundial en el horizonte de 2030, y la mayor parte procederá de los países emergentes, que tienen poblaciones más jóvenes y nuevas demandas por satisfacer a partir de unas rentas que cabe esperar vayan en aumento. Una parte importante del efecto de estos nuevos consumidores se dejará sentir en el aumento de las exportaciones a estos países emergentes de las procedentes de las zonas más avanzadas, con un impacto directo sobre el empleo. España tiene en sus proximidades geográficas un conjunto de países con grandes potenciales de desarrollo en este siglo.

2.- Envejecimiento de población

Hacia 2030 los mayores de 65 años alcanzarán una cifra superior en 300 millones de personas a la existente en 2014.  El envejecimiento supondrá cambios en los patrones de consumo, con un aumento muy significativo de la sanidad y los cuidados personales, lo que supondrá un incremento importante del empleo en estas actividades, como médicos, cuidadores, enfermeros, asistentes personales, que verán sus cifras aumentadas en muchos países. El proceso de envejecimiento ya se perciben claramente en la sociedad española e irán a más en línea con lo descrito por McKinsey.

3.- Desarrollo y despliegue tecnológico

Los empleos relacionados con el desarrollo y despliegue de las nuevas tecnologías crecerán. En España están creciendo, como lo confirman los datos de la EPA. La inversión global mundial en las nuevas tecnologías disruptivas crecerá y atraerá un fuerte aumento del empleo en el ámbito de los servicios de las tecnologías de la información y comunicación, que también supondrá las rentas y salarios más elevados. Estas actividades arrancarán de niveles muy bajos comparados con la construcción o la sanidad, pero hacia 2030 ocuparán los primeros puestos de la estructura del empleo en la mayoría de países.

4.- Inversiones en infraestructuras y construcción 

Tras haber experimentado las consecuencias  negativas del estallido de la burbuja inmobiliaria, la construcción volverá a ocupar un puesto destacado en términos de creación de empleo, orientando su actividad en mayor medida hacia las infraestructuras y la rehabilitación de edificios para atender la escasez de vivienda para determinados segmentos nuevos de mercado. Los empleos beneficiarán a los arquitectos, ingenieros civiles, electricistas, carpinteros y otros empleos cualificados que no puedan ser relevados por las máquinas con inteligencia artificial y las nuevas tecnologías de producción. El sector constructor español que apenas ha recuperado la mitad de los empleos anteriores al estallido de la crisis, tiene muchas posibilidades de beneficiarse de estas tendencias que se apuntan en el estudio de McKinsey.

5.- Inversiones en energías renovables, eficiencia y adaptación al clima

Un nuevo sector llega para consolidarse. La energía del viento y la solar, las tecnologías de eficiencia energética y el control de los efectos derivados del cambio climático van a generar grandes volúmenes de empleo cualificado y bien retribuido en ámbitos de la industria manufacturera, la construcción y la instalación. España ya demostró que puede ser líder en este ámbito y debería volver a serlo, porque sus posibilidades en renovables son muy importantes. Políticas más eficientes y una regulación adecuada deberían servir para que este sector avanzara en la economía española.

6.- La ‘Marketization’ del trabajo doméstico no pagado anteriormente

Existe un potencial latente de empleo en el pago por los servicios que van a sustituir las tareas actuales no retribuidas en el empleo doméstico. Esta “marketización” de empleo ya está presente en los países avanzados y el aumento continuo de la participación de la mujer en el mundo laboral puede llevar a que se produzca una aceleración de las tendencias con una creación de empleo masivo en ámbitos como el cuidado y atención de los niños, la educación temprana de los nieños, la cocina o la jardinería, entre otros. Además, este proceso tiene un efecto colateral muy beneficioso si puede contribuir a disminuir el tamaño de la economía sumergida que tiende a concentrarse en muchas de estas actividades.

Combinando los efectos de estas tendencias, las previsiones más favorables de empleo en la mayor parte de los países se producirán en las siguientes ocupaciones: 

  • suministradores de servicios de salud
  • Profesionales de la ingeniería, científicos, analistas, consultores.
  • Profesionales de la informática y especialistas en estas tecnologías.
  • Gerentes, ejecutivos que no podrán ser reemplazados por máquinas.
  • Educadores, especialmente en las economías emergentes con población joven
  • Creativos, una categoría de profesionales, artistas, actores orientados al sector del entretenimiento y ocio.
  • Constructores y profesionales relacionados con el sector, en especial en las infraestructuras y rehabilitación 
  • Empleos manuales y de servicios en entornos imprevisaibles, como la sanidad en casa o la jardinería.

Las tendencias en el empleo implican que un porcentaje muy elevado de la población laboral tendrá que cambiar de categoría profesional y ocupacional aprendiendo nuevas competencias y cualificaciones para permanecer empleables en el horizonte de 2030. Serán cambios a gran escala que no tendrán que ver con los producidos en otras etapas históricas anteriores, sino que suponen un nuevo escenario para el que empresas, gobiernos y sociedad en general, tienen que estar preparados. 

En el estudio de McKinsey se estima que entre 400 y 800 millones de personas se verán desplazadas de sus empleos por la automatización, y hacia 2030 tendrán que cambiar de ocupación En ese momento, nuevos empleos creados por las empresas estarán disponibles para ser cubiertos, pero si se pretende conseguir ese objetivo la oferta de trabajo ya se tiene que ir preparando en el momento presente, y adaptando sus competencias y cualificaciones, si no se quiere que el impacto directo de la automatización sea muy negativo.

Elías Amor Bravo

Presidente de AFEMCUAL*

* AFEMCUAL es la Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones

Sobre Elías Amor Bravo

Presidente de AFEMCUAL, Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones. Especialista en cualificaciones y políticas activas de empleo. Director general de FP (1998-2005) y director de la Fundación FSVE (2005-2013).

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