¿Reclutador o reclutado?

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La absurda batalla tras los procesos de selección

Otro año más se termina el verano, empieza el cole y aparecen los coleccionables. Hace un año lo mencionaba en mi post de nuevo curso. Cursillos, gimnasio, nuevos propósitos para el curso que empieza. Es como si durante los largos días de playa y piscina, durante las horas de desconexión mental que acompañan a las vacaciones estivales, quien más quien menos usáramos ese tiempo para decidir de qué forma podemos mejorar en algo.

En mi caso concreto, ha sido un periodo muy fructífero; de mucha reflexión, de muchos propósitos y de poca playa. He pergeñado nuevos horizontes y nuevos retos que me van a ocupar una parte importante del tiempo que no dedico al trabajo. De hecho, ya me lo están ocupando. Por desgracia ese hecho hace que este vaya a ser, de momento, mi último post aquí en La Nueva Ruta.

Pero ya que estamos hoy aquí, rodeados de nuevos y buenos propósitos, me gustaría cerrar mi participación retomando un viejo tema, que ya traté en mi post Malditos reclutadores. Se trata de algo que me preocupa bastante, que creo que nos implica a todos y que, de una manera o de otra, se hace visible casi todos los días.

Y es que me resulta muy preocupante el que prácticamente todos los días en mi timeline de LinkedIn aparece algún comentario sobre reclutadores/as que han hecho alguna cosa, o han omitido alguna cosa, o comentarios sobre candidatos/as que han hecho alguna cosa, o han omitido alguna cosa. Entendiendo desde el principio que el derecho al pataleo, a la denuncia social o, simplemente, al desahogo personal existe y las redes sociales son un entorno ideal para practicarlos, lo que me genera más inquietud es el tenor de los comentarios que siguen a la entrada de la persona afectada.

Desconozco si tú que estás leyendo esto tienes la misma sensación que yo, pero, sin ninguna excepción, las entradas de este tipo son las que tienen mayor número de comentarios y, en muchas ocasiones, los más desagradables que he leído. Echar un vistazo en LinkedIn es alimentar la sensación de que existe, de fondo, una guerra oculta entre los reclutadores y los que buscan empleo.

Como si esto fuera un drama novelesco, los unos ven a los otros como el personaje caprichoso y voluble que quiere todo sin esfuerzo; los otros ven a los unos como el personaje malvado sin alma que, de espaldas al espectador, acaricia a un gato persa mientras ríe a carcajadas disfrutando del mal que le hace a la humanidad.

¡Qué visiones tan alejadas de la realidad!

Llevo más de quince años trabajando en el ámbito de la gestión de personas. He trabajado mucho en Selección y, puedo asegurar, que me ha pasado de todo. He buscado trabajo y, puedo asegurar, que me ha pasado de todo. Ahora ocupo un puesto generalista, la selección de personal es solo una parte de todo lo que ocupa mi día a día. Probablemente esa visión generalista y la responsabilidad de tener que marcar la política de gestión de personas me haya dado una perspectiva más clara de este problema.

Donde yo trabajo tratamos de cuidar al máximo nuestra relación con la persona que opta a un puesto en nuestra empresa. Con un proceso de selección transparente, ofertas bien definidas, informando al candidato en todo momento, aportando toda la información posible sobre el puesto en la entrevista, comunicando los resultados…

¿Quiere esto decir que nunca nadie ha salido insatisfecho de un proceso de selección con nosotros? Puedo asegurar categóricamente que no. Aunque la intención y el planteamiento se cuiden con todo la dedicación del mundo siempre hay quien, por su experiencia propia, podrá decir que no has hecho las cosas bien. Entra dentro de lo razonable y solo puede servir para hacer reflexión y mejorar. Como reclutadores podemos encontrar miles de explicaciones a lo que ha pasado en una situación concreta, podemos (y de hecho lo hacemos en algunas ocasiones) creer que quien se queja no tiene razón, pero lo que no podemos, bajo ninguna circunstancia, es no aprender de ello y usarlo para mejorar.

He buscado trabajo en varias ocasiones a lo largo de mi vida (y probablemente no hayan sido las últimas), siempre poniendo el empeño en hacer todo el proceso lo mejor posible. Adaptando mi CV a la oferta, enviándolo únicamente a ofertas en las que creo encajar y poder aportar, preparando la entrevista, intentando transmitir mi mejor versión…

¿Quiere esto decir que nunca nadie ha estado insatisfecho de la forma en la que he afrontado un proceso de selección? Puedo asegurar categóricamente que no. Aunque creas afrontar el proceso de la mejor manera posible, cumpliendo la mayoría de los requisitos, siempre hay procesos donde otros candidatos cumplen mejor lo que busca quien recluta o que han hecho una mejor entrevista. Entra dentro de lo razonable y solo puede servir para hacer reflexión y mejorar. Como candidatos en búsqueda de empleo podemos encontrar miles de explicaciones a lo que ha pasado en un proceso en concreto, normalmente todas fuera de nuestra responsabilidad, pero lo que no podemos, bajo ninguna circunstancia, es no aprender de ello y usarlo para mejorar.

Al final, tanto para unos como para otros, se trata de una cuestión de locus de control. Tanto si pienso que mi trabajo como reclutador es perfecto y solo se complica por culpa de lo mal que lo hacen los otros (los que buscan empleo), como si pienso que mi búsqueda y perfil como candidato son perfectos y no encuentro oportunidades por lo mal que lo hacen los otros (los reclutadores), lo estaré haciendo mal.

El análisis, el estudio sincero y profundo, de lo que he hecho de cara a un proceso (sea cual sea mi papel) es la clave. Ejercer el derecho al pataleo solo aporta ruido y la satisfacción efímera de una protesta…¡Ah! Y muchos comentarios en LinkedIn. Si queremos mejorar en lo que hacemos debemos aplicar más de lo primero y menos de lo segundo.

Saludos ruteros

Sobre Pedro Gallo Álvaro

Doctor en Psicología por la Universidad de Oviedo, he realizado investigación en el área de la Psicometría, evaluación y construcción de instrumentos de medida. Además profesionalmente llevo más de quince años de vinculación al ámbito de Recursos Humanos.

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