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¡¿Que quieres ser qué?!

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Mi madre no me entiende.

Pues sí queridos ruteros, no tuve problemas en la adolescencia y los tengo pasada la barrera de los cuarenta. "Ay Susanina, cuando me preguntan en qué trabajas digo que no lo sé. Sigo sin enterarme qué es eso de los datos, y cuando lo hacen sobre lo que te dio por estudiar respondo que un Master en Magisterio porque tampoco lo entiendo. ¿Cómo dices que se llama?"

 

¿A qué es adorable? Aclaro que lo de los datos es la Ley de Protección de Datos y lo de cómo dices que se llama, responde al nombre de Coaching. A veces, por eso de la sorpresa o la incomprensión, me veo cuan Concha Velasco cantando aquello de "Mamá quiero ser coach. Mamá, por favor, compréndeme: quiero ser coach".

 

Seamos sinceros, ella no es la única que frunce el ceño ante este nuevo término. ¿Qué es un coach? Respuestas hay muchas y todas muy técnicas, pero por eso de la maestra que habita dentro de mí -encerrada pero ahí está- voy a dar mi propia definición tal y como se lo explicaría a un niño pequeño, en modo didáctico y con humor.

 

Yo soy Javier Sardá y estamos a principios de la década de los noventa. Nos jugamos unos cuantos Gallifantes y vosotros sois los niños que me vais a ayudar a definir la palabra coach, pero es secreto, no la podéis nombrar ¿vale? Nos vamos a sentar todos en el suelo, formando un círculo. ¡Venga sin miedo que os he puesto cojines para que mamá no os riña por mancharos! Y yo, en el centro.

 

¡Comenzamos!

 

—¡Buenos días niños! Hoy vamos a jugar a ser Sócrates que era un señor que vivió hace muchos, muchos, años y estaba todo el día haciendo preguntas a sus alumnos.

—¿Y por qué profe?

—Para enseñarles a pensar y que fueran capaces de encontrar ellos mismos las respuestas.

—¿Y la palabra misteriosa tiene algo que ver con este señor?

—Sí

—Profe, profe yo no lo entiendo

—A ver, dime exactamente qué es lo que no entiendes.

—Si te hago una pregunta porque no sé algo y tú me respondes con otra, sigo sin saberlo

—Imagínate que me preguntas cuanto són cuatro más cuatro ya que no te acuerdas.

—No, no me acuerdo.

—Y sin que yo te lo diga ¿tendrías forma de averiguarlo?

—No, no lo sé

—¿Sabes sumar?

—Sí

—¿Sabes cuánto son cuatro más cuatro?

—No

—Si no tuvieras a ningún mayor cerca y necesitases saber cuanto son cuatro más cuatro ¿cómo podrías averiguarlo?

—Jopé ¡no lo sé!

—¿Utilizamos la imaginación? ¿Te parece bien?

—¡Vale!

—¿Dónde podrías estar ahora mismo?

—En mi habitación jugando

—De acuerdo, estás en tu habitación con lo cual imagino que rodeado de tus juguetes, necesitas saber ya cuánto son cuatro más cuatro, pues no te lo sabes de memoria, pero sabes sumar y como se suma. No tienes lápiz ni papel, ese es el problema. Mira a tu alrededor, ¿ves algo que te pueda servir de ayuda?

—Umm... ¿De ayuda? De ayuda... Cuatro más cuatro... ¡Ya lo entendí, ya lo entendí! Puedo coger cuatro bloques rojos y cuatro azules, los junto y luego los cuento. ¡Sé contar, sé contar, así que puedo sumar!

—¿Resolviste el problema?

—¡Sí! Y no me diste la respuesta, sólo preguntaste y preguntaste hasta que conseguí entenderlo.                  ¡Buahhhh profe que pasada!

—¡Muy bien, estoy orgullosa de ti!

—O sea que la palabra secreta ¿es una persona muy preguntona?

—Digamos que sí

—¿Y lo que hace es que te va aburriendo a preguntas hasta que tú eres capaz de encontrar la solución?

—¡Gallifante para toda la clase!

 

Y a grandes rasgos, de tal forma que cualquiera, pequeño, grande o mediano pueda entenderlo esto significa ser coach. Preguntar, no dar respuestas. Escuchar con las orejas de lobo y ver con las gafas de la abuelita. No juzgar nunca si el Emperador va desnudo o vestido. No tener jamás miedo a la Reina de Corazones y retarla a un duelo. Y antes,  mucho antes de todo esto, un coach ha de ser un pequeño topo que excave en su propio jardín, descubra los recovecos de su interior, apuntale galerías y salga finalmente al exterior y al grito de ¡estoy preparado!, comience su singladura.

 

Y colorín colorado, esto de ser coach ha comenzado.

 

 

 

 

Sobre Susana Álvarez

Rescatadora de sueños, descubro la magia en las emociones

Profesión: Docente por formación, coach por convicción, comercial de profesión. 

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