¿Qué necesitas para hacer brillar el talento que hay en ti?

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Hoy en día oímos hablar continuamente del “talento” pero, ¿sabemos realmente de qué se trata y cómo se consigue?

Empecemos por el principio.

¿Qué es el talento?

Hay diferentes definiciones pero, según José Antonio Marina -filósofo y pedagogo español que lo ha estudiado a fondo- el talento es “el desarrollo continuo de un conjunto de competencias, socialmente valoradas, utilizando los recursos genéticos y ambientales que tiene la persona a su disposición.”

Según esto, el talento NO es una posibilidad o un potencial, el talento es un ACTO, consciente y que requiere perseverancia.

Una persona podría tener las mejores actitudes y capacidades para alcanzar un objetivo, contar con los máximos conocimientos al respecto y con los medios suficientes pero, sin poner todo eso en práctica y ejercitarlo continuamente, mejorando con cada nuevo intento, nunca llegaría a ser una persona con auténtico talento.

Lo que marca la diferencia, en cuanto a otros conceptos que pueden parecer similares, es una sola cosa: la ACCIÓN.

En este punto me surge una pregunta: ¿es realmente necesario que tengamos algún tipo de “talento”?

Eso depende de si queremos o no aportar algo diferente, o de mejor calidad, en nuestro entorno; ya sea en nuestra familia, en el trabajo, con nuestros amigos, en el club donde practicamos algún deporte o en cualquier otro ámbito.

El hecho es que TODOS tenemos alguna habilidad o cualidad innata que es valiosa para los demás, algo que sabemos hacer muy bien y que, además, nos gusta hacer. Muchas personas ni siquiera son conscientes de ello porque, y eso es lo mejor, no les cuesta ningún esfuerzo hacerlo ya que lo tienen totalmente integrado en su comportamiento. Convertir esa habilidad o cualidad tan valiosa en un talento solo depende de nuestro grado de consciencia de que la tenemos y de que queramos utilizarla y perfeccionarla al máximo de nuestras posibilidades.

No quiero decir que todos tengamos que ser como Leonardo da Vinci, Rafa Nadal, Cervantes o Marie Curie. En absoluto.

Un talento puede ser, simplemente, dominar el arte de escuchar a los demás y aportarles algo de valor en sus vidas, ya sea tranquilidad o una guía en momentos difíciles. Nada más… o nada menos.

¿Qué nos puede reportar el hecho de reconocer esas habilidades tan valiosas y cultivar nuestro talento? 

En primer lugar, conocernos mejor y tener más equilibrio emocional y tranquilidad interior, ya que estaremos utilizando nuestros recursos personales de la mejor manera dentro de nuestras posibilidades.

En segundo lugar, nos generaría satisfacción personal, por el hecho de hacer algo que es útil o valorado por los demás. Siempre podremos encontrar personas que tengan nuestros mismos gustos o afinidades, por raros que nos parezcan, y si les dejamos ver nuestro talento obtendremos su sincero reconocimiento.

Y, en tercer lugar, nos podremos abrir a nuevas oportunidades. Cuando en nuestros círculos de influencia vean que damos a conocer aquello en lo que somos realmente buenos, el siguiente paso es que hablen de nosotros en sus propios círculos y que les llegue esa información a otras personas que también lo valoren, que quieran conocernos y ¿por qué no? plantearnos propuestas en relación a eso que hacemos tan bien.

Y ahora, volviendo sobre el título del artículo:

¿Qué necesitamos para sacar a la luz nuestro talento, sea el que sea?

Básicamente, necesitamos una sola cosa:

CONFIANZA

Necesitamos confianza en nosotros mismos, pero, si esta nos falla, deberemos confiar en los demás para pedir ayuda a aquellos que nos puedan guiar para recuperarla.

La autoconfianza es la que permite a las personas enfrentarse a grandes retos, ya sea para subir al Everest o para recuperar la movilidad de un miembro dañado en un accidente.

Sin esa confianza, por mucho que tengamos todos los recursos necesarios para cumplir con nuestro objetivo, nunca lo conseguiremos. Por eso es tan importante el NO resignarnos, cuando nos falla la autoconfianza, y buscar la manera y las personas adecuadas para recuperarla.

¿Habéis visto la película Billy Elliot? Si no es así, os la recomiendo.

Esta película está basada en una novela que podría recoger, en cierta manera, la vida de una persona real de nuestros días.

Carlos Alonso es un chico español que, con solo 20 años, debutó como una de las figuras principales del New York Theatre Ballet, después de haber sufrido acoso escolar por querer ser bailarín.

Carlos, igual que el Billy de la película y otras muchas personas que han alcanzado reconocimiento internacional, tuvo una gran confianza en sí mismo y en lo que realmente quería hacer en su vida, perseverando en su empeño y desarrollando al máximo su talento, incluso recibiendo el desprecio de sus compañeros de clase. Pero esa perseverancia le llevó a conseguir algo tremendamente difícil y que le permitió llegar a su objetivo: una beca completa para perfeccionar su técnica en EEUU.

Esto demuestra que, cuando confiamos en nosotros mismos, no hay barrera lo suficientemente fuerte que se pueda interponer en nuestro camino.

La moraleja de este artículo es que, si por alguna razón nos fallan las fuerzas o los recursos cuando luchamos por alcanzar eso que tanto deseamos, siempre aparecerá alguien dispuesto a frotar la lámpara mágica que encierra al genio -nuestro talento- que nos ayudará a conseguir lo que necesitamos para poder brillar con nuestra propia luz.

Y tú ¿ya tienes a tu genio preparado para salir de la lámpara?

Sobre Chema Montorio

Me apasiona que las personas descubran sus verdaderos potenciales y los hagan brillar, para su propio beneficio y el de los demás, contribuyendo al aumento de su auto-confianza y mejora personal.

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