¿A qué estás dispuesto a renunciar?

Añadir nuevo comentario

Esta tarde, realizando un ejercicio en una formación, me di cuenta de que me he hecho muy pocas veces esta pregunta en mi vida:

¿a qué estoy dispuesto a renunciar para…?

O lo que es lo mismo:

¿qué estoy dispuesto a perder?

Ha sido duro ver la respuesta, no lo voy a negar, pero la pregunta era necesaria.

Tan necesaria era, que me ha hecho darme cuenta de que es una PREGUNTA CLAVE para hacernos ANTES de EMPRENDER un nuevo proyecto que pueda implicar cambios significativos en nuestro día a día como, por ejemplo, iniciar un nuevo negocio o una carrera profesional, pero también en CUALQUIER OTRA PARCELA DE NUESTRA VIDA.

Todo inicio de algo suele comportar dejar otras cosas atrás, y eso puede hacernos daño, por lo que preferimos no verlo, o no aceptarlo. A veces será una forma de vivir, otras veces se tratará de personas que no encajarán en ese nuevo proyecto, en ocasiones serán nuestros sueños o aspiraciones…

Si echáis la vista atrás en vuestra vida estoy seguro que identificaréis lo que acabo de decir en algunos momentos.

¡Aviso a navegantes!

Según datos de los economistas Oriol Amat y Pilar Lloret, publicados en el año 2015, el 82 % de las empresas de nueva creación no llegan a cumplir los cuatro años de vida, y una gran cantidad de ellas no supera ni siquiera los dos años.

Su análisis de este bajo nivel de éxito se fundamenta en causas puramente financieras y de carácter estratégico, lo cual puede ser cierto, pero me llama la atención el hecho de que, según un artículo del 2017, parece ser que el nivel de dominio de la inteligencia emocional de los empresarios también es un factor que incide en el éxito de sus proyectos, cosa que no me sorprende en absoluto si tengo en cuenta mi anterior experiencia como emprendedor industrial.

Hay estudios que demuestran que el 70 % de los emprendedores con éxito tienen un coeficiente intelectual menor que el resto, ¡pero un mayor nivel de inteligencia emocional!

¿Qué nos dice esto?

Que “cabe la posibilidad” de que, para emprender un negocio, no solamente haga falta tener medios financieros, conocimientos, un buen producto y una marca potente y bien consolidada, sino que, además, es necesario tener una buena gestión emocional.

Y esto no hace falta que me lo digan en ningún estudio ni ningún gurú del coaching empresarial, yo os lo puedo asegurar, ¡por mi propia experiencia!

¿Y qué tiene esto que ver con la esencia de este artículo?

¡Mucho!

Porque una parte muy importante de la gestión emocional de un emprendedor es tener MUY CLARO cuáles son los riesgos a los que se va a enfrentar y si está dispuesto a asumirlos… pero asumirlos de verdad.

Porque emprender no es como jugar al póker, donde puedes ir de farol y, a veces, salirte bien el engaño y retirarte con unos cuantos billetes en el bolsillo. Cuando eres un emprendedor, cualquier trampa que hagas, tarde o temprano, te la estarás haciendo a ti mismo y el que puede salir más perjudicado eres, evidentemente, ¡tú!

Por eso, ser consciente, y aceptar lo que puedes arriesgar y perder, es indispensable si no quieres que, pocos meses o años después de haber comenzado tu proyecto, todo te explote en la cara y te des cuenta, desgraciadamente demasiado tarde, de que lo que has perdido era algo irrenunciable para ti.

¿Y qué suele pasar entonces?

Que esa pérdida te desestabiliza a nivel emocional y, como ya no estás en las óptimas condiciones que requieren la gestión de tu negocio, éste se resiente y puede llevarte a perderlo también.

¿Parece catastrofista este planteamiento?

Yo prefiero llamarlo “realista”, calificativo que no puedo aplicar a lo que para mí son unas irresponsables políticas de gobierno que no dejan de promocionar el autoempleo entre los desempleados ¡como si fuera la panacea de la recuperación económica del país!

No quiero decir con todo esto que el emprendimiento profesional no pueda ser una opción digna de tenerse en cuenta, yo mismo he vuelto a pertenecer al colectivo de los trabajadores por cuenta propia. Lo que digo es que NO TODO EL MUNDO ESTÁ PREPARADO PARA SER EMPRENDEDOR, sobre todo a nivel emocional, igual que no todos podemos ser médicos, policías o bomberos, por poner unos pocos ejemplos.

Y esto es algo en lo que trabajo: ayudar a que las personas tengan TODA LA INFORMACIÓN respecto al emprendimiento, también aquella que NO se suele dar para no desmotivar a posibles emprendedores. De esta manera, los que se decidan a seguir este camino serán los que estén mejor preparados para ello, primero a nivel emocional, sabiendo lo mejor posible a lo que se van a enfrentar y tomando sus decisiones con pleno conocimiento de causa y, a partir de aquí, ya podrán recibir los conocimientos técnicos que necesiten.

Así se evita que muchas personas, mal informadas y hasta manipuladas por personas ilegítimamente interesadas, acaben desilusionados al poco tiempo de iniciar su proyecto, hundidas, cargadas de deudas y hasta con serios problemas personales y familiares.

¿Y para qué? Absolutamente para NADA.

Esta tarde, sentado en aquella aula, me he dado cuenta de lo importante que es hacernos preguntas como éstas, en muchos momentos de nuestra vida:

¿Podrás soportar el perder tu vivienda por haberla puesto como aval de una operación financiera, si algo sale mal?

¿Arriesgarás tu estabilidad familiar por no cumplir con unos mínimos compromisos ante los que te quieren, al ponerlos por detrás de los de tu proyecto?

¿Estás dispuesto a perder a tu pareja porque pueda llegar a sentir, equivocadamente o no, que tu negocio/proyecto/sueño te importa más que ella, o que él?

¿Te parecen demasiado duras?

La vida también puede serlo, sobre todo cuando tomamos las decisiones equivocadas…

Sobre Chema Montorio

Me apasiona que las personas descubran sus verdaderos potenciales y los hagan brillar, para su propio beneficio y el de los demás, contribuyendo al aumento de su auto-confianza y mejora personal.

¿Quieres hacer un curso con Chema Montorio ? apúntate aquí

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter