¡Qué difícil te lo estás poniendo!

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Aplicar la pirámide de Maslow siempre nos dirige a buenas reflexiones. Buen artículo, mi enhorabuena!

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Muchas gracias, Marisa, por leerme y por tus palabras. Un saludo

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Todos aquellos con los que trabajo en orientación podrían decir de mí que tengo un tema recurrente al que concedo una gran importancia dentro de la búsqueda de empleo, el Autoconocimiento o proceso de autoanálisis mediante el cual llegamos a establecer nuestro perfil personal y profesional aplicados, en este caso, al ámbito laboral.

Claro que también es necesario señalar que ese autoconocimiento sería poco útil si no se ajusta y complementa con otro conocimiento, el del mercado laboral ya que éste será el campo en el que se va a jugar el “partido” para la consecución del empleo. Pero no voy a entrar en ese punto en este momento.

Mantengo que el autoconocimiento tiene una fuerte influencia en el proceso de búsqueda porque es uno de sus pilares, si no el principal, sobre el que habrán de apoyarse el resto de las acciones: desde la definición del objetivo profesional, a partir del cual se diseñarán y establecerán las estrategias para poder alcanzarlo, hasta la resolución de la entrevista, último paso del proceso y que muchas veces falla justamente por no conocer aquello que estamos “vendiendo”, a nosotros mismos. Sí, porque si bien nosotros no somos un producto, sí llevamos en nosotros un producto que deberá cubrir las necesidades que tiene esa empresa en la que queremos trabajar, y ese valor personal (nuestras habilidades, nuestras fortalezas…), solo lo podremos transmitir con éxito si conocemos el “producto” en profundidad.

El autoconocimiento, por tanto, abarca múltiples aspectos que iré desarrollando en artículos posteriores, pero por el momento voy a centrarme en dos de ellos que me parecen de vital importancia dentro de la búsqueda de empleo: Aquello que queremos conseguir con el trabajo y aquello a lo que estamos dispuestos a renunciar por trabajar.

1.  El primer punto vendrá determinado por el valor que el trabajo tiene para nosotros, es decir, aquello qué queremos conseguir con el trabajo, nuestras expectativas y que va a condicionar el tipo de actividad que vayamos a buscar y que tendrá una relación directa con las necesidades que tengamos previamente satisfechas.

De esta manera, si no tenemos satisfechas nuestras necesidades más básicas (alimentación, salud, hogar…) nuestra búsqueda prioritaria irá dirigida a lo que se denomina “trabajos de subsistencia” por lo que aceptaremos cualquier trabajo que nos propongan y que sepamos realizar.

Por el contrario, si tenemos resueltos los primeros niveles de la escala de necesidades podremos empezar a buscar otro tipo de trabajo que nos permita ir alcanzando el resto de los niveles hasta poder lograr el último peldaño, la autorrealización. Para ello, y dando por sentado que su primera utilidad es la de conseguir los ingresos que nos permitirán vivir, tendremos que buscar las respuestas en aquellas áreas en las que el trabajo ejerce una enorme influencia determinando qué es lo que pretendemos conseguir con ello:

Independencia personal.

-  Desarrollo profesional.

-  Reconocimiento social.

-  Integración social en un determinado grupo.

-  Sentimiento de autovalía, aumento de la autoestima.

-  Establecimiento de relaciones sociales.

-  Etc.

 

Identificar qué es lo que nos mueve a trabajar, qué es lo que buscamos trabajando, determinará nuestro objetivo y por tanto, la búsqueda ordenada y secuenciada hacia el mismo.

 

2.  Por otra parte, la importancia que tiene el trabajo respecto al resto de los aspectos de mi vida (familia, amigos, el tiempo libre...) puede resultar un factor con mucho más peso que el tratado en el apartado anterior. Trabajar implica obtener una serie de beneficios (económicos, sociales, personales…) pero también supone importantes renuncias ya que durante las horas de actividad laboral el resto de actividades quedan en suspenso. Ese tiempo no nos pertenece por completo, le pertenece a la empresa a cambio de la contraprestación económica. Conocer  y aceptar aquellos aspectos a los que estamos dispuestos a renunciar va a suponer una fuerte influencia tanto en la motivación hacia la búsqueda como hacia el empleo en general ya que en ellos estarán las exigencias que conformarán en gran medida nuestra disponibilidad y que quedarán reflejadas en las respuestas que demos a preguntas como las siguientes:

¿Qué importancia le doy a poder atender a mis hijos, a mis padres…?

¿Estoy dispuesto/a a renunciar al cuidado directo de mi familia durante las horas de trabajo?

-  ¿Estoy dispuesto/a a emplear parte de mi sueldo en una persona que cuide de mi familia?

 

¿Qué importancia le doy a poder estar con mis amigos?

¿Qué supone para mí disponer de tiempo para practicar deporte u otras aficiones?

-  ¿Estoy dispuesto/a a renunciar a ello?

 

¿Estoy dispuesto/a a desplazarme por un trabajo?

-  ¿Estoy dispuesto/a a emplear parte de mi sueldo en desplazamientos, comidas…?

-  ¿Cuánto tiempo estoy dispuesto/a a emplear en llegar a mi trabajo?

- ¿Estoy dispuesto/a a estar fuera de mi casa de lunes a viernes?

 

¿Aceptaría trabajar como voluntario/a, becario/a…?

-  ¿Estoy dispuesto/a a aceptar sueldos bajos para adquirir experiencia?

 

Las personas que nos dedicamos a la orientación profesional comprobamos cada día cómo esas expectativas ante el trabajo y esos niveles de renuncia influyen poderosamente en que la búsqueda de empleo se convierta en una búsqueda “activa”. Evidentemente todos desearíamos un trabajo al lado de casa con un buen sueldo y con un horario que nos permitiera compaginar nuestra vida personal con la profesional pero eso me temo que es tremendamente difícil en las condiciones actuales del mercado laboral.

Por ello mi único consejo es que dejes de ponértelo difícil y que seas consciente y asumas tus niveles de renuncia ya que inciden directamente en tu empleabilidad. ¡No se puede estar en misa y repicando! Siéntate tranquilamente y reflexiona sobre estos puntos pero racionalizando tus pensamientos, ¡no compliques más la consecución de ese empleo! No vas a dejar de ser un buen padre o madre porque otra persona de confianza cuide de tu familia, tus amigos no te van a dar de lado porque los veas tan solo una vez al mes, esa parte de tu sueldo que tienes que emplear en contratar a otros y sobre la que a veces piensas que es “lo comido por lo servido y que mejor estarías en casa ocupándote de tu familia” estará extraordinariamente bien empleada si buscas adquirir experiencia, establecer relaciones sociales, sentirte útil fuera del ámbito del hogar…

 

¡Todo tiene un precio y ser empleable también cuesta!

¿Hasta dónde estás dispuesto/a a pagar?

Sobre Felipe J. García Pérez

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