¿Puedo adquirir capacidades nuevas siendo adulto?

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Decía Lucía Taboada en un artículo publicado recientemente, desde el humor que la caracteriza, que han salido más artistas de las interminables y aburridas reuniones de trabajo que de la facultad de Bellas Artes. Que todos tenemos alguna libreta que podría ser expuesta en la planta de arte moderno del MOMA. Libreta que ha sido rellenada, reunión tras reunión, con líneas, círculos, triángulos, etc. Y no le falta razón.

Al hilo de esto, tranquilos, que no vamos a hablar de aburridas reuniones de trabajo, sino de cuántas veces decimos que no sabemos dibujar, que somos incapaces… ¿estáis seguros ?

Mirad, hace un par de días asistí a un taller de iniciación a la tinta china, el cual resultó muy interesante a la vez que divertido. Pues bien, en el cartel anunciando el curso había un párrafo que decía: “para este curso no son necesarios conocimientos previos de dibujo”. 

Para experimentar con la técnica previamente teníamos que dibujar una mariposa siguiendo un modelo que nos daban. Había una persona del grupo que decía que ella no sabía dibujar nada de nada, que si llega a saber eso no va, y se empezó a agobiar un poco.

No os podéis hacer una idea de la mariposa tan bonita que hizo, sorprendiéndose ella misma con el resultado. Se enfrentó a un reto que superó, animándose de esta forma a continuar.

Efectivamente esta persona no sabe dibujar en el sentido de que no tiene conocimientos sobre técnica de dibujo, sin embargo sí es capaz de realizar algo sobre el papel, algo que se parece mucho al modelo que tiene delante, por lo tanto sí tiene aptitudes.

Entonces, ¿Qué ocurre?

Todos los niños disfrutan mucho dibujando, y cuando llegamos a la edad adulta ya no sabemos…en algún momento algo sucede para llegar a este punto.

Vamos a ir un poco hacia atrás, entre los 2 y 5 años los niños aprenden a hablar, a dibujar, a comunicarse combinando las palabras, los juegos, los dibujos  y se divierten con  ello, tratan de satisfacer su momento abstracto de creación.

Cuando llegan a la edad escolar comienzan a perder el interés, es una actividad que empieza a ser infravalorada. En los colegios no se le da suficiente importancia y los niños poco a poco van abandonando la práctica.

En el sistema educativo actual, las clases de enseñanza artística (dibujo, pintura, música, escritura,…) están en clara discriminación con respecto a otras áreas consideradas mucho más importantes, sin tener en cuenta que las habilidades que los alumnos adquieren en la realización de actividades artísticas también son necesarias para una completa educación, habilidades como imaginación, destreza, perseverancia, expresividad, observación, reflexión, participación.

La actividad creativa está asociada al juego, los niños son muy creativos, no tienen miedo a equivocarse, no están presionados por convencionalismos culturales ni reglas.

Existen datos y estudios muy curiosos que nos deberían hacer pensar: dentro del desarrollo artístico por etapas, encontramos un modelo tradicional e imitativo de la enseñanza del dibujo frente a un modelo de autoexpresión creativa, dibujo libre.

¿Cuál os parece más importante? Yo no tengo dudas a este respecto.

Resumiendo, si veis que carecéis de estas habilidades creativas, y os llama la atención, no os preocupéis porque se pueden desarrollar a cualquier edad, si nos lo proponemos. Podemos aprender a hacer arte y a valorarlo.

La creatividad es una capacidad que todos tenemos, sólo que algunas personas son naturalmente creativos y otras tienen que aprender y trabajar para poder serlo.

El arte en todas sus expresiones se relaciona con las reservas cognitivas, es decir, cualquier actividad compleja (tejer, tocar un instrumento, hacer teatro, bailar, etc.) frente a actividades básicas como vestirse, comer, etc., reduce en dos años el riesgo de desarrollar demencia.

Os animo a practicar aquello que os guste y que más os llame la atención, las ventajas son innumerables, pensad que nunca es tarde y que todos somos capaces de hacerlo.

Sobre Ana Domínguez

Me fascina dibujar, tener un rotulador en mi manos y empezar a “garabatear”. Me gusta el contacto con la gente, escuchar, compartir y aprender de otras personas. Vivir, disfrutar de cada momento, reir y buscar siempre el lado positivo de todas las experiencias.

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