Pronadores y supinadores

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¡Cuántos malos entendidos a todos los niveles por falta de empatía!

Los meses van pasando y ya sobrepasamos el ecuador de los hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey. Y el quinto trata sobre algo que en teoría parece lógico, pero que otra cosa es ponerlo en práctica. Dice así “Procure primero comprender, y después ser comprendido”.

Imagínate una reunión de amigos o aquellas de las fiestas de Navidad con la familia. También esas interminables en el trabajo o haciendo proyectos con compañeros  en el colegio o la universidad. Si observas la escena probablemente te podrás encontrar gente que está hablando y el que está a su lado ya está “en pista” con el pie preparado en la línea de salida para replicar. Da lo mismo lo que le estén contando, él ya tiene su discurso preparado y lo va a soltar si o si.

En el libro pone un ejemplo de la empatía basado en la experiencia en una óptica, pero yo lo quiero cambiar por aquello del famoso “ponerse en los zapatos del otro”  ;   )

Visualiza esta historia, un poco absurda pues probablemente intentaran venderte el producto más caro, pero puede servir a modo ilustrativo:

 Tú eres el cliente que entra en una tienda de deportes de tu ciudad para que te hagan un estudio de pisada. Quieres comprarte unas deportivas que se ajusten a tu anatomía. Tiendes a desgastar la parte exterior del talón y el interior de la parte delantera del pie antes que otras partes del calzado, lo que los expertos llaman pronador.

Por otra parte el vendedor tenía la pisada completamente contraria a la tuya. Era supinador pues desgastaba sobre todo la parte externa de la zona delantera del pie.

El vendedor se quita sus zapatillas y te dice. Estoy usando este calzado durante los últimos años y realmente es muy cómodo. Como tengo otro par en casa te las puedes quedar.

Tú, sin pensártelo dos veces te las calzas, con lo cual todavía se incrementa el problema y exclamas ¡Uy, que mal!  ¡Los pies todavía se me tuercen más!

El vendedor un poco molesto te pregunta ¿Por qué no te sirven?  A mí me van de fábula. Vuelve a caminar y pon algo de tu parte.

Si lo intento, respondes, pero me resultan muy incómodas.

Parece mentira, que persona más negativa. Encima que pretendía ayudarte, que ingrato.

Pues bien, esto sucede habitualmente en nuestro día a día. Probablemente queramos ayudar con nuestra mejor intención. Cada persona tiene su realidad basada en sus experiencias, pero debemos recordar que no hay una única.

Cuando actúas de forma empática ves la vida con los ojos de esa persona, la comprendes y sientes como tuyo su mundo. No es necesario que tu interlocutor pronuncie palabras. Percibes sus sentimientos con su comunicación no verbal.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Os invito a visualizar este vídeo de una niña y su hermano con su gran acto de empatía.

Así realmente nos podremos “calzar las deportivas”, no importará que seas pronador, supinador o neutro. ¡Realiza tu mejor marca!

Ahora  comienza tu ruta  

¿Cuándo fue la última vez que realmente has sido empático?

¿Qué vas a hacer diferente si primero quieres ser entendido y luego entender?

Piensa en una de las personas con las que trates habitualmente y sean un referente para ti. ¿Qué tipo de comportamiento tienen  y que te gustaría poner en marcha?

Sobre Concha Zancada

          Soy una convencida de que cada uno de nosotros podemos hacer día a día un mundo mejor

Me apasiona el coaching, la formación, la motivación... y eso siempre lo hago desde que nací, a "pasitos largos" ;)

 

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