Perfiles poliédricos y potenciales

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Dicen que debemos saber lo que queremos. Pero, hay tanto por aprender y conocer… ¿qué podemos hacer?

Según nos dice la Wikipedia, la polimatía es la sabiduría que abarca conocimientos sobre campos diversos de la ciencia o las humanidades. Un polímata, es un individuo que posee conocimientos que abarcan diversas disciplinas.​

¿Eres polímata? Es una palabra de origen griego que he añadido a mi vocabulario, e incluso a mi perfil. Me gusta dicho término, no porque me considere una sabia, cual maestro renacentista, sino por haber querido aprender simplemente sobre distintas disciplinas y materias. Y así lo he hecho siempre. ¿Es un error?

Aparentemente la sociedad de hoy demanda, o exige, candidatos tecnológicos y especializados, pero ¿se puede de verdad ser tan especialista de algo como muchos sugieren en sus currículums? El especializarse implica un conocimiento concreto en algo, pero en un mundo tan cambiante como el nuestro, en el que todo se interconecta y se transforma tan rápidamente, ¿se puede estar permanentemente al día?

Posiblemente, presumo, que parte del trabajo actualmente se trata de eso, de ir actualizándose, como las aplicaciones del móvil. Pero si la información no viaja en compartimentos estancos, ¿por qué sí nuestra formación? ¿sabemos después relacionar “sabiamente” nuestros conocimientos? Hace muchos años un profesor nos decía que aprendíamos muchas cosas en multitud de asignaturas, pero sin saber interpretarlas ni ponerlas en común. Y seguimos sin saber interrelacionar toda la información adquirida.

Los de letras eran de letras, los que parece que ahora no sirven para casi nada, y los de ciencias, los raritos que fuera de sus fórmulas no pasaban un test de cultura general básico. ¿No tiene nada que ver la filosofía con las matemáticas? Durante casi toda la historia de la humanidad, sí, ahora, parece que no.

A lo largo de nuestro proceso educativo vamos eligiendo materias, y al mismo tiempo, descartando otras. Esos otros conocimientos que algunos evitaban con alivio a otros nos dejaban con curiosidad. Después tocaba elegir una carrera, una.

Y parece que ya no podrás salirte del itinerario designado. Incluso te verás tomando nuevas decisiones, el hacer un máster, una especialidad de algo, sintiendo a su vez, que ignoramos más otras cosas.

Un día, siguiendo tus impulsos o inquietudes, intentas dar un pequeño giro, quizás no puedes ya salirte, pero sí tomar un sendero cercano, y sigues estudiando “algo que tenga relación”, del mismo área, que te permite tomar aire, expandir tu mirada hacia otros lados, ampliar los límites de tu reducto intelectual. Le coges el gusto, y sigues adquiriendo conocimientos “de la misma rama” pero no es exactamente lo mismo, y es eso lo que te más te emociona.

Así pasa el tiempo, trabajas aquí y allí, sin hacer mucho caso a lo que te recomendarían hacer según tu perfil, tú simplemente has hecho lo que sentías que te atrapaba y lo que tu mente ansiaba. Adquieres experiencias heterogéneas, y tu currículum es cada vez más colorido, inusual, o más bien, raro. Ven que estudias varias cosas, y que has trabajado además de otras diferentes, a veces tienes que esforzarte bien por explicarlo, cuando te dan la oportunidad.

En teoría, puedes hacer muchas cosas, puedes aplicar a distintas situaciones posibles, diferentes soluciones. Pero en la práctica, ni siquiera sabes todo lo que podrías llegar a hacer porque muchas veces requieren una persona para un puesto plano o simple, cuando la vida es compleja y tridimensional.

Aunque no venga especificado en los requisitos para la posición, el tener inquietudes, intereses, conocimientos varios o diversas habilidades, no siempre está reconocido o se valora. Cuando en realidad, en momentos en los que se buscan más valores y actitudes que un sólo certificado, debería tenerse más en cuenta el saber razonar con lógica que conocer un único dato.

En un afán por seguir aprendiendo, siempre me parecerá tan fascinante la trigonometría como las obras de Rousseau. No sé, en mi ignorancia, si se tratará de un perfil poliédrico polímata, polivalente o polifacético... pero no deberíamos permanecer estancados, sino descubrir todo el potencial que podemos llegar a tener y que ofrecer a los demás.

Sobre Davinia Capote

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