PERDER PARA GANAR

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“Qué mala racha que llevo, parece que todo me sale mal”. Más veces de las que podemos llegar a pensar, las cosas no salen como queremos o buscamos, pero muchas de esas veces no las recordamos porque la gran mayoría de ellas las superamos. Ver más allá del resultado inmediato, con las vistas puestas en cuál es nuestro recorrido de vida y hacia dónde queremos ir es un fin imprescindible.

A veces un rechazo, una no consecución de una meta, una mala experiencia interpretada por nosotros como un fracaso, son señales de que un cambio está en marcha. Tú sigues siendo la misma persona, pero lo que sucede fuera ha tomado una forma que no te gusta.

A veces permitimos que cosas que no nos gustan se queden en nuestra vida, haciendo de una experiencia negativa un referente. A veces con una actitud negativa estamos impidiendo el desarrollo de todo nuestro potencial.

La vida es un reflejo del tipo de pensamientos que predominan en ti. Piensa hacia donde diriges tu atención, si esos pensamientos están en línea con lo que quieres.

¿Quién controla tu vida? La verdad está en lo que tú decidas creer y en generar tus propias experiencias. Si tu punto de equilibrio reside en las reacciones de los demás, y además te centras más en las partes negativas, estás haciendo depender tu seguridad en sus valoraciones y muchas de ellas además están basadas en la situación de sus propias circunstancias y de su forma de ver el mundo. Desde esa perspectiva tú pierdes el control. ¿Cómo quieres ver el mundo, con los ojos de los demás, a través de tu propia percepción o una mezcla de los dos?

Tú eres el director de la orquesta, de tu propia orquesta. Tú puedes controlar tu vida, guiar tus pensamientos y conducir a tus emociones, independientemente de lo que suceda, porque nadie está exento de que alrededor pasen cosas que no gusten. Para ello tienes que tener una comunicación efectiva contigo mismo.

Imagínate que has presentado un proyecto que no ha sido aceptado, o que en una situación en la que tienes un sentimiento de soledad, propones quedar para tomar un café o una Coca-Cola a dos de tus mejores amigos y te dicen que no, que no pueden, imagínate que querías organizar un viaje a una ciudad y por las razones que sean ese viaje no sale adelante.

Pues bien, ahora imagina que gracias a ese proyecto que has presentado, te ha conocido un socio de tu jefe y ha visto en ti una serie de capacidades y te propone un proyecto mucho más interesante. Imagínate que esos amigos que hoy no podían quedar contigo, tenían ganas de verte y te proponen ir a pasar un fin de semana a su casa de campo para hacer senderismo, imagínate que ese viaje que no ha salido adelante hace que la otra familia con la que ibas a ir encuentre un destino mucho mejor y en el que tus hijos van a disfrutar más aún.

A veces, un no, un resultado no esperado de tipo negativo, un fracaso, es una oportunidad, una gran oportunidad, porque tras él, surgen proyectos, cosas más interesantes que aquello que hemos perdido. Nunca olvides que:

  • La actitud y cómo nos comportemos en esos momentos en los que aparentemente perdemos, suele ser mucho más importante que cómo lo hacemos en otros. Cuando las cosas no van bien, mucha gente se va a fijar en nosotros en cómo respondemos ante ese tipo de situaciones. Gestiona el fracaso, la pérdida y mira hacia adelante con ganas e ilusión, ¿o es que acaso no lo has hecho cientos de veces en tu vida? Si piensas que puedes, podrás.
  • Un mal resultado es una oportunidad para alcanzar algo más potente y en línea con tus metas
  • No desprecies lo sucedido, analízalo y aprende de la experiencia. Un error es una oportunidad de cambio, un mensaje para hacer un alto en el camino y analizar lo sucedido. A continuación háblate a ti mismo diciéndote, ¡adelante!

Todo es relativo, incluso un mal resultado. Muchas veces no pierdes nada, pierdes tú por céntrate en un resultado que interpretas como negativo, sin darte cuenta de que la cuantía de esa sensación de fracaso se la das tú a ese resultado. Valora tu vida en general, observa todo lo que tienes, centra tu atención en lo positivo, mira adelante, piensa que todo esfuerzo merece la pena y que la vida está aquí para que la disfrutes. A veces hay que perder para ganar, y ganar es encontrarte a ti mismo, vivir, valorar las cosas que realmente son importantes y tener una ambición de superación de uno mismo desde una competición colaborativa donde cada mano que tiendes a los demás se convierte en un punto de apoyo para que tú puedas avanzar, porque cuando tu ayudas a los demás te estás lanzando un mensaje muy potente, primero como ser sociable y segundo y fundamental, estás poniendo a trabajar tu sistema de valores que conectan con tu esencia y te acercan a la felicidad, la felicidad de sumar gente a tu alrededor que te va a reconocer por la luz con la que brillas, y esa luz siempre va a ser positiva para ti y para los demás desde la ayuda y desde el trabajo en equipo, desde la gestión de las emociones, desde el acierto de reconocerte a ti mismo con todas tus facetas. Tienes mucho que ganar. A por ello!

Sobre Fernando Álvarez

 

Psicólogo colegiado y Máster en Prevención de riesgos laborales en las especialidades de Ergonomía y Psicosociología aplicada, Higiene Industrial y Seguridad en el trabajo.

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