Peligro: Rumores

Añadir nuevo comentario

"Frecuentemente la verdad suele ser lo contrario de los rumores que circulan acerca de los sucesos y de las personas." Jean de la Bruyère

Las organizaciones disponen de diversos medios para ofrecer información y comunicarse con sus trabajadores. Estos medios se integran en el llamado sistema de comunicación formal. Pero la información en las empresas también fluye por sistemas informales, en medios no oficiales, sobre los que la organización no ejerce control. Este sistema informal de comunicación es el medio por el que se propagan los rumores en la empresa.

Señala la Real Academia Española que un rumor es “una voz que corre entre el público” y un “ruido confuso de voces”. Aplicado al entorno laboral, los rumores presentan las siguientes características:

1. Son mensajes con información distorsionada: a veces, se construye una información totalmente falsa y, en otra ocasiones, se toman informaciones ciertas tergiversándolas.

2. Predomina el rumor verbal propagado “boca a boca”, aunque con el auge de las tecnologías de información y comunicación cada vez se propagan más a través de redes sociales.

3. Corren como la pólvora, al tratarse de mensajes sencillos sobre personas o asuntos importantes o controvertidos y atribuidos a fuentes influyentes de la empresa o su entorno.

4. Se generan y alimentan aprovechando escenarios de incertidumbre o falta de información.

La creación y la propagación de rumores en el trabajo puede responder a diversos intereses: la desestabilización de la empresa, posicionamiento de un grupo de empleados, descrédito entre compañeros... Tanto en unos casos como otros, además de a los perjudicados directos, el rumor acaba afectando a las organizaciones. No se concibe que existan rumores sobre posibles despidos sin que exista ansiedad y desconfianza entre los empleados. Tampoco se concibe que existan rumores sobre entradas o salidas de inversores sin que la solvencia de la empresa se debata. De una forma u otra, los rumores erosionan el clima laboral, las relaciones y la reputación de la organización.

Por ello, desde las empresas se debe asumir un papel activo frente a la rumorología que consista en:

1. Actuar inmediatamente ante un rumor. Dependiendo del alcance y consecuencias que  el rumor propagado pueda acarrear a nuestra organización se elabora una estrategia para neutralizarlo. Pero debemos actuar con rapidez, los rumores funcionan como “bolas de nieve” que crecen y crecen mientras no se combaten.

2. Ofrecer información fiable y constante. Como señalamos la falta de información y la incertidumbre son el mejor caldo de cultivo para la creación y difusión de rumores. Guardar silencio esperando que la situación se reconduzca sola es contraproducente. Ante un rumor debemos utilizar todos los canales de comunicación formales de los que dispone la organización para desmentir las informaciones falsas. También debemos establecer medios y canales, si no existían con anterioridad, en los que el personal pueda realizar consultas, sugerencias, etc.

3. Escuchar el rumor. El rumor, como el río cuando suena, contiene algo de verdad. Prestar atención a la información cierta que se propaga y a los puntos que se tergiversan o exageran nos puede ofrecer mucha información útil: ¿qué está ocurriendo en nuestra empresa?, ¿quiénes manipulan la información?, ¿qué intereses tienen?, etc.

Sobre Marián Álvarez

Lo de Relaciones Laborales fue vocación. Las personas, devoción.

Add comment