No renuncies a ti

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"No conozco la clave del éxito, pero se que la clave del fracaso es intentar complacer a todo el mundo"

-Woody Allen 

Nada tiene que ver con el egocentrismo, tiene que ver con la importancia de reconocer nuestras necesidades, centrarnos de nuevo en nosotros y en lo que realmente queremos para nuestra vida, en aquello que deseamos con todas nuestras fuerzas; alguna vez leí que esto último era algo que debíamos recuperar de nuestra infancia, o mejor, que nunca deberíamos perder: querer algo con ímpetu y hacer todo lo posible por conseguirlo sin desfallecer. Se hace vital, hacer un alto en el camino para detectar lo que realmente le da sentido a nuestra vida, porque el resultado de esta búsqueda repercutirá en nuestro bienestar.

El ser bondadoso y darnos a los demás está muy bien, es una virtud y un valor, pero muchas veces no podemos hacerlo precisamente porque no sabemos o nos olvidamos de serlo con nosotros mismos. Nos olvidamos de cuidarnos, de querernos e incluso de respetarnos.  

Renunciamos a lo que realmente queremos, a aquello que nos apasiona, a lo que ha sido y es importante, hasta el punto de anularnos por completo, sacrificando nuestros deseos mas profundos y nuestras necesidades por satisfacer a los demás, encajar en sus expectativas y lograr aceptación. Es entonces, cuando anteponemos las necesidades de los demás a las propias y el DAR se convierte en una obligación solo para quedar bien, un acto de narcisismo para lograr que los demás se den cuenta de lo buenos que somos a costa de nosotros mismos. Un acto de bondad y la felicidad del otro no es lo que genera satisfacción, sino el reconocimiento social que se hace necesario para alimentar el ego o en algunos casos una autoestima "lastimada".

Vivimos muchas situaciones en las que no decidimos desde el "querer" sino desde el "deber". Decimos que si cuando queremos decir que no o viceversa, nos comprometemos aún cuando no lo deseamos, nos mantenemos en una relación improductiva por el miedo a estar solos, nos quedamos en un trabajo que nos condena día a día por salvaguardar la seguridad, prorrogamos nuestros planes porque no encajan con las exigencias o expectativas de nuestras personas mas cercanas y seguimos convencionalismos por temor al "que dirán", al juicio y lo peor, dejamos de expresar lo que sentimos por miedo y lo que esas palabras puedan generar. Y así estamos, llenos de culpas, arrepentimientos, recriminaciones, deseos reprimidos, historias paralelas, palabras no pronunciadas y sentimientos estancados que un sin número de veces se traducen en dolor físico y emocional. 

Hablamos de lealtad, sinceridad y transparencia pero solo refiriéndonos a lo que buscamos y queremos de los otros, siendo valores que están en nuestra lista de imprescindibles a la hora de establecer y darle continuidad a una relación interpersonal. ¿Y la relación con nosotros mismos? ¿Somos coherentes con lo que pensamos, sentimos y hacemos? ¿Nos queremos? Solo en la medida que hagamos un esfuerzo por no renunciar a nosotros mismos podremos ser auténticos, y esa transparencia y autenticidad es la que nos permitirá tomar decisiones alineadas y construir relaciones sanas y dignas al margen de la dependencia, la dominancia y la permisividad.

Somos seres sociales y cuando crecemos y alcanzamos la madurez debemos comprender que existen normas y pautas de convivencia que seguir para lograr una adecuada interacción; desde luego, no se trata de ir por la vida haciendo nuestra voluntad, debemos aceptar que existen otros puntos de vista y perspectivas y que el otro puede actuar de una forma diferente sin permitir que sus acciones vayan en contra de nuestra esencia, integridad y dignidad. 

Podemos valorar otras opiniones pero debemos forjar carácter para saber tomar decisiones coherentes, en línea con lo que somos y queremos, evitar ser altamente influenciables y volátiles por lo menos para mantener nuestras máximas de vida, solo esto garantizará un futuro sin "hubieras" al vivir una vida a consciencia, como la queremos vivir, reconociendo nuestras emociones y desde el respeto hacia los demás pero sobre todo hacia nosotros mismos, sabiendo que vida hay solo una y nadie la vivirá por nosotros, aunque opinen.  

Para reflexionar...

El compromiso es algo que se nos reclama continuamente. Compromiso social, compromiso con nuestro trabajo, compromiso de permanencia,… Se celebran fiestas de compromiso y hay anillos de compromiso porque el compromiso es redondo. ¿Y el compromiso con nosotros mismos?

Mírate al espejo. No de paso, ni de refilón. Mírate durante 30 segundos, sin hacer nada. Sólo mírate y aguanta la mirada. ¿Podrías comprometerte con esa persona?.

Sólo tú sabes lo que le gusta, lo que le hace soñar, lo que esconde a todos menos a ti, lo que quiere. ¿Qué quieres tú?. Pues comprométete con ello. No hay causa más noble que la tuya porque lo que tú quieres en el fondo de tu alma, es lo que quieren millones de almas en todo el mundo.

Pepa Bueno - Viajando con Chester  

Complementemos el artículo, con el siguiente vídeo, esperamos que os guste

https://www.youtube.com/watch?v=Saf9Ez4izTo&feature=youtu.be

Paula Arce

Sobre Paula Arce - Consultoría para Reinventarse

Después de haber trabajado por más de 12 años en el área de los Recursos Humanos, asesorando empresas y acompañando a cientos de profesionales a alcanzar sus objetivos, me di cuenta que la gran mayoría de personas que no tenían éxito en la búsqueda de oportunidades laborales, era consecuencia de

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