No me felicites por ser mujer

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“El feminismo es la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas” Angela Davis

Hoy, día 8 de marzo, la mayoría de nosotras recibiremos fotos e imágenes a través de las redes sociales mediante las que se nos felicita por “nuestro día”, porque “la mujer es la más hermosa criatura de la Tierra” o “es una flor delicada a la que hay que cuidar”. Y por supuesto, el fondo de la imagen en un color rosa chicle, o rosa Barbie, el que más os guste.

Las mujeres no necesitamos felicitaciones. No tengo la menor duda de que estos mensajes y fotos se nos envían con la mejor intención y cariño del mundo, pero no nos ayudan ni nos sirven a efectos prácticos.

Para profundizar un poco en estas cuestiones, lo primero es contextualizar la conmemoración (que no celebración) de “El Día Internacional de la Mujer”. Su origen histórico se remonta a marzo de 1857, período enmarcado en la Revolución Industrial durante el cual varias mujeres protestaron en las calles de Nueva York por las míseras condiciones en las que trabajaban en el sector textil (aunque no está claro que fuera el día 8). Años después, en marzo de 1908, 40.000 costureras industriales fueron a la huelga, reclamando igualdad de derechos, reducción de jornada, poder unirse a los sindicatos y el cese de la explotación infantil. En una de las fábricas donde las trabajadoras hicieron huelga, los dueños cerraron puertas y ventanas para evitar los robos. Desgraciadamente, se declaró un incendio del que las empleadas no pudieron escapar, y donde murieron unas 120 mujeres.

Tradicionalmente se conmemoraba el Día de la Mujer Trabajadora, en recuerdo de estos y otros acontecimientos relacionados con las condiciones laborales de la mujer; mucho peores que las de los hombres en la mayoría de los casos. A partir de 1975, las Naciones Unidas establecen el Día Internacional de la Mujer, fechado el 8 de marzo de cada año.

Hoy, lo que reivindicamos es la lucha de la mujer por sus derechos como persona.

Queremos poder criar a nuestr@s hij@s con corresponsabilidad, compartiendo los cuidados y las tareas de la casa a partes iguales.

Queremos dejar de tener que educar a nuestras hijas en la autodefensa y en la precaución. Queremos que los niños sean enseñados a no agredir, para poder dejar de educar en la prevención.

Queremos sentirnos libres (y no valientes) cuando vamos solas a casa por la noche; y poder llegar sanas y salvas.

Queremos dejar de recibir comentarios sobre nuestro cuerpo y nuestra vestimenta cuando vamos por la calle. No nos halagan. Normalmente nos dan asco y miedo.

Queremos dejar de ser tratadas como objetos.

Queremos dejar de ser juzgadas por nuestra vida sexual.

Queremos dejar de sentir presión para ser siempre jóvenes, bellas, delgadas y perfectas.

Queremos que se respete nuestro NO.

Queremos dejar de ser juzgadas y cuestionadas cuando sufrimos una agresión. El culpable siempre es el agresor, nunca la víctima.

Queremos un salario igual que el de los hombres por el mismo trabajo.

Queremos que dejen de preguntarnos si vamos a tener hij@s en las entrevistas de trabajo.

Queremos poder ascender a puestos de responsabilidad sin tener más dificultades que los hombres, y sin ser cuestionadas dudando de nuestra profesionalidad.

Queremos no ser despedidas por estar embarazadas o por pedir una reducción de jornada.

Queremos que ser mujer deje de ser un factor de riesgo para ser pobre, para ser agredida, para ser maltratada.

Queremos que dejen de llamarnos feminazis, locas, histéricas, etc. por defender nuestros derechos.

No queremos flores. No queremos felicitaciones. Queremos igualdad. Y ésta no se consigue dándole a todas personas lo mismo, sino asegurando que todas las personas puedan conseguir lo mismo.

Hasta que eso ocurra, todos los días son 8 de marzo. Cuando ya no sea necesario este día, entonces habrá espacio para las felicitaciones. Y yo seré la primera encantada en recibirlas.

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Sobre Teresa Lozano Herrera

PROFESIÓN: Psicóloga Sanitaria y Sexóloga. Agente de Igualdad

Soy psicóloga por vocación. Siempre supe que una de mis misiones en la vida era ayudar y hacer sentir mejor a los demás, y es a lo que me dedico.

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