Momentos de deseos

Añadir nuevo comentario

Tras las fechas más señaladas del año en las que hemos pedido y recibido, hacemos balance; siempre quedan deseos por cumplir. ¡Cualquier momento puede ser bueno!

 

En épocas ya de rebajas y saldos, y desenfreno consumista que parece no parar tras todos los regalos navideños, da la sensación de que no se nos acaba la lista de deseos. Pero no sólo hay que pensar en los elementos materiales sino también en esas otras cosas con las que soñamos o que rondan por nuestra cabeza y que, cada año, ahí se quedan.

 

¿Por qué sólo deseamos y no trabajamos en ello? Quizás porque no se trata de comprar sin más, más bien, justo de eso, de ponerse a trabajar. Es como siempre hemos oído: las cosas que realmente valen son las más difíciles de conseguir ¿pero son siempre imposibles? Estos momentos de propósitos de nuevo año podría ser el comienzo de cambiar algo tu realidad, si de verdad lo quieres. Otra cosa que también habremos oído es aquello que dicen: ten cuidado con lo que deseas porque puede hacerse real.

 

De eso se trata, ¿sabemos qué queremos? ¿lo queremos realmente? ¿haremos algo por lograrlo o sólo quejarnos o anhelarlo con melancolía? Bueno, pues igual que piensas que este año “te mereces” unas botas nuevas, otro ordenador más nuevo o una escapada a una ciudad europea… también deberíamos reflexionar sobre esas otras cosas que también nos mereceremos, ¿no?

 

Más allá de apuntarse al gimnasio (para casi no ir), intentar aprender inglés o dejar de fumar, esa lista típica de propósitos debería ir por otro lado. Lo que tendríamos que pedir son cosas como: voy a ser mejor persona, quiero ser consciente de los pequeños momentos en los que disfruto y sonrío, aprender a controlar mi ansiedad, organizarme las comidas para estar más saludable, diseñar un plan profesional para mi carrera (en vez de seguir aguantando en el mismo puesto sin ninguna nueva perspectiva ni motivación), etc. Seguro que se te va a ir ocurriendo mucho más.

 

La cuestión es que no hay que esperar cada año a la primera semana de enero para ponerse a pensar en la vida de uno mismo y en descubrir lo que de verdad queremos. No se trata de liarse un día la manta a la cabeza y hacer locuras o ir marcando todo lo de un catálogo al grito de “¡me lo pido!” y comprar mil caprichos compulsivos. Se trata de aprovechar para mirarnos dentro, ser sinceros y tomar decisiones con valentía. Esto último siempre hace falta.

 

Y así comenzar a ser dueños de nuestra vida, intentarlo en la medida de lo posible, antes de que un día nos arrepintamos. Todos tenemos momentos cruciales, momentos en los que se deben tomar decisiones importantes, y los tiempos no tienen por qué coincidir con el primero de enero, o tal vez sí… Sea como sea, cualquier oportunidad que surja deberíamos analizarla, valorarla y pensar un plan. Los cambios son buenos, si sabemos aprovecharlos.

 

A veces necesitaremos algo de ayuda, lo mejor, la gente que te rodea y en la que confías (de verdad), la buena, no los que intenten boicotearte o desmotivarte sino los que sabes que te apoyan incondicionalmente esperando tan sólo que tú seas feliz. En otras ocasiones, también es positivo contar con un apoyo o servicio “más profesional”, incluso buscar buenas herramientas y consejos que puedan valerte y ser útiles. Y por qué no, párate a escucharte, ¿qué sientes sobre algo? No dejes tampoco la intuición silenciada.

En el momento que tengas claro que quieres algo, o hacer alguna cosa en concreto, piensa qué puedes hacer, es posible que te asustes un poco, pero eso es bueno siempre que seas realista y afrontes cada reto paso a paso. En cualquier caso, no dejes que llegue otra vez otro mes de enero y te veas en la misma mesa repitiendo exactamente lo mismo, haciendo las mismas compras, escribiendo los mismos propósitos y viendo la vida pasar, pensando en deseos que se repiten y que nunca se cumplen. Atrévete, empieza con algo pequeño, pero sueña en grande. ¡Es tu momento!

 

Foto:pixabay.com

 

Sobre Davinia Capote

Add comment