Midiendo la huella de suicidio laboral: vivir para contarlo

Añadir nuevo comentario

Este artículo está dedicado a todas esas personas que se ven desbordadas por cuestiones laborales, con las que he hablado, llorado y sostenido su dolor laboral. Entre ellas, amistades de toda la vida, las que sufren a día de hoy esta situación insostenible. Os deseo fuerza para hablar, ansias de optimismo y sueños de mejora.

La emisión de gases de efecto invernadero (GEI), en particular el CO2, causada por efecto de las actividades humanas (personales/industriales/empresariales/organizacionales) se ha demostrado como causa directa del continuo calentamiento global (nuestra movilidad, la cobertura de la alimentación de toda la población, el uso de bienes de consumo, hogar, etc.) por la necesidad de consumo de energía y consiguientes emisiones a la atmósfera que suponen.

Tras el conocimiento de esta realidad, se ha llevado a cabo la consecuente sensibilización social y se ha generado la tan necesaria contribución a su registro, control y manejo de riesgo. En esta línea, la medición de la huella de carbono ha sido una medida muy extendida en las organizaciones como demostración de su quehacer socialmente responsable y un importante paso para la efectiva concienciación de toda la ciudadanía de cara a lograr unas prácticas más sostenibles desde el punto de vista medio ambiental.

¿Qué hacemos entonces con las conductas/formas de organización del trabajo/uso de lenguaje/prácticas abusivas de efecto psicosocial perjudiciales?, ¿nos estamos dando cuenta de que son causa directa del continuo deterioro psicosocial en la sociedad?, ¿estamos contribuyendo con ello a una sociedad más sostenible?, ¿nos hemos planteado la medición de una posible huella de suicidio laboral?, ¿suena fuerte?, pues está ahí, más cerca de lo que compartimos y creemos conocer.

Trabajando en Responsabilidad Social Empresarial me doy cuenta de que se le da mucha importancia al aspecto de impacto medio ambiental (sin duda, fundamental), motivado en muchas ocasiones por esa atmósfera sancionadora que rodea a las malas prácticas en esta área. Sin embargo, las prácticas sociales internas no son ni tan comentadas ni tan atendidas, siendo incoherente esa tendencia a lucir en nuestra carta de presentación que “lo más importante en nuestra organización son las personas”, “las personas son el motor de todo”, “sin personas no existe en éxito”. Y las palabras, se las lleva el ritmo laboral.

Pocas empresas adoptan como rutina y verdadera implicación el conocimiento de la satisfacción de su equipo de personas, pocas son las que tienen entre sus procedimientos de calidad la medición de la satisfacción laboral y pocos espacios de verdadera libertad se les ofrecen para que expongan sus sensaciones y forma de vivir la organización. A pesar de ello, lucimos de poseer unos valores corporativos y una cultura organizacional.

Revivo la conversación mantenida en coche junto a África Rodríguez y Cris Fariñas cuando nos encaminábamos en mi coche hacia esos cinco días de nuestra “A viaxe: ferramentas para construir acción social colaborativa” (“El viaje: herramientas para construir acción social colaborativa”). Compartir vivencias de horarios de trabajo sin fin, ambiente de competitividad motivada por ansias de reconocimiento, incitación a una producción desmedida, ambientes de gran expansión y entornos laborales enfermos de contaminación humana desviada.

Muchas de las personas afectadas de estas experiencias recurren a su médico, pensando que la solución son los ansiolíticos, los antipsicóticos o los variados somníferos y relajantes, sin darse cuenta de que se trata de una situación abordable desde la Prevención de Riesgos Laborales. Profesionales que abarcan más allá de lo que deberían abarcar, horarios de locura, trato denigrante hacia su persona y aguante simplemente por mantener un sueldo, una nómina, a la que ya he hecho alusión en otro artículo como “Nómina de soportabilidad”. Es más, es tal la gravedad de algún caso que se ha llegado a contemplar el suicidio, derivado de estos entornos laborales, como uno de los riesgos actuales a tener en cuenta en todo entorno laboral y catalogado por la jurisprudencia como accidente laboral.

Casos como France Télécom, Renault, Amazon, Caja de Ahorros del Mediterráneo, entre otros, dan buena muestra de que el riesgo de llegar al suicidio está presente, es palpable. Ya no hablemos de los múltiples casos que se presentan en la sociedad japonesa, abocada a un ritmo de vida incompatible con la serenidad mental y el autocuidado. Pero sí, fijémonos en ellos porque, en cierta manera, detrás de cada ansiolítico estamos matando la ilusión cotidiana, el optimismo espontáneo y generando una sociedad insostenible.

De ahí mi reflexión e insistencia en trasladar a los responsables de las empresas y todo miembro de una organización, la importancia de tener en cuenta la satisfacción en términos generales, el buen trato y la humanidad como estrategia empresarial muy productiva.

Me abrazo a la idea de Sergio Ayala Climent, del buenrrollismo, de espacios de trabajo bienhumorados. Me abrazo a la inclusión en los indicadores de Responsabilidad Social Empresarial GRI en su categoría de “Desempeño Social-Prácticas laborales y trabajo digno” G4-LA, de un aspecto específico de análisis de la satisfacción laboral, del índice de Burnout, de apertura a propuestas de saneamiento del ambiente humano y de compromiso por hacer un seguimiento de la posible “huella de suicidios laborales” que vamos acumulando en nuestros entornos.

Porque no hace falta llevar a término el suicidio en sí para detectar la contaminación concentrada, la que aún se puede trabajar, aquella que va a permitir hablar, desde el plano de los Recursos Humanos, de organizaciones Responsables Socialmente en cuando a la detección de posibles riesgos de suicidio laboral.

Si no se ha contemplado ya en tu empresa/organización, vete dando la idea de ir pensando en estructurar un mecanismo de medición de la huella de suicidio laboral, del mismo modo que hemos incorporado la medición de la huella de carbono sin alarmarnos ni escandalizarnos. Ánimo, la sostenibilidad humana en el entorno laboral es posible y genera muchas ganancias. La primera: vivir para contarlo.

Sobre Sandra Fernandez Prado

 

Apasionada por aprender a lo largo de la vida: tomo nota de cada vivencia, agradezco cada oportunidad, disfruto cada proyecto, regalo mi implicación y me emociono con los detalles.

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter