Mamá, !Quiero ser funcionaria!

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“No me juzgues por mis éxitos, júzgame por las veces que me caí y volví a levantarme”. Nelson Mandela.

Ya lo cantaba la inagotable Concha Velasco (¡Mamá, quiero ser artista! Fernando Navarrete, 1989), donde interpretaba a una mujer cuya vocación por una profesión movía a intentar lo imposible por conseguir su propósito. Esta misma idea es la que nos trasmiten muchas de las personas que suelen denominarse como exitosas. Historias de personas que, a pesar de las dificultades, no han cejado en su empeño por lograr su objetivo. Esto mismo, les ocurre a los opositores. A pesar de la competencia, de temarios infinitos, de pruebas desproporcionadas, de jornadas de estudio interminables, de noches sin dormir y meses sin tiempo libre, deciden continuar hasta conseguir ese “sueño”.

Son muchas las Administraciones que "congelaron" las oposiciones allá por el año 2008. Las presiones de diferentes fuerzas sociales, la sensación de ligera mejoría, la evidente necesidad de personal y otras muchas razones han favorecido que, a lo largo del último año, se hayan venido sucediendo multitud de anuncios que vaticinan la mayor oferta de plazas públicas en mucho tiempo. Al menos así lo publicaba el Gobierno a través de una nota de prensa en la que se anunciaban un total de 250.000 plazas en los diferentes ámbitos de la Administración (sanidad, educación, justicia).

            Desde entonces, muchas personas han pasado por la oficina para interesarse sobre el acceso al empleo público, algunas incluso espetándome aquello de “yo lo que quiero es una placica como la tuya”, así que, para todas ellas, este post.

¿Por qué preparar unas oposiciones?

Son diversas las razones que llevan a decidir preparar unas oposiciones. Algunas personas lo hacen por vocación, por querer dedicarse a algo relacionado con lo que han estudiado. Otras, hartas de trabajos precarios, aspiran a mejorar su calidad de vida, a encontrar la estabilidad en un trabajo con un horario, días de asuntos propios y mayores facilidades para disfrutar de permisos o poder conciliar la vida familiar. Tras sufrir en sus carnes la crisis y la fragilidad de lo que pensaban era un trabajo para toda la vida, y con pocas expectativas de volver a encontrar empleo por la edad, muchas encuentran en una oposición la oportunidad para abandonar una situación de desempleo de larga duración, y poder acceder a un empleo en igualdad de condiciones sin discriminaciones sexistas, por edad o cualquier otra. Por algo el principio que rige el acceso a la función pública es el de igualdad, mérito y capacidad.

¿Por qué no preparar unas oposiciones?

Si no tienes “madera” de opositor, te recomiendo que no te embarques en ese proyecto. Hay quien se adentra en el laberinto de las oposiciones sin motivación suficiente, sin asumir que implica un gran SACRIFICIO, que va a tener que renunciar a muchas cosas y que quizá no siempre merecerá la pena conseguirlo (si se consigue).

Si no eres capaz de sobrellevar la presión que se sumará a la propia situación de estar en paro.

Si no estás dispuesto a asumir que no siempre te tratarán bien siendo funcionario interino y que incluso, cuando seas funcionario de carrera, te tildarán de vago menospreciando tu trabajo y el esfuerzo que has invertido para llegar ahí.

Si tienes espíritu emprendedor y quieres ser tu propio jefe. Se trata de un sistema con una clara estructura jerárquica que se ordena en categorías, carreras, grados y puestos. Los funcionarios no sólo tienen muchos jefes por encima, tampoco faltan los usuarios que insisten en decirte cómo debes hacer tu trabajo “porque ellos te pagan tu sueldo”…

Si tus expectativas salariales son elevadas o si esperas que te promocionen por hacer bien tu trabajo. Los recortes siempre te afectarán en forma de sobrecarga de tareas, bajada o congelación del sueldo e incluso podrán cambiar tus tareas “por necesidades del servicio”.

¿Por dónde empiezo?

Lo primero que debes hacer es analizar tu situación personal. Valorar de forma realista (que no pesimista) si tu estilo de vida te permite sacar unas horas de estudio al día, si tienes apoyos (familiar, emocional, motivacional), si puedes “permitirte” esa inversión de tiempo y dinero, si tienes la suficiente fortaleza mental. Decide qué estás dispuesto a comprometer e infórmate muy bien. Hay muchos tipos de oposiciones para ocupaciones muy distintas. Si tienes clara la ocupación, piensa en el ámbito geográfico (si estás dispuesta a desplazarte e incluso cambiar de residencia), y el sistema de acceso (oposición, concurso-oposición, concurso de méritos). Valora si puedes prepararte sola o necesitas acudir a un centro de preparación (por lo general, si es la primera vez que lo haces, es recomendable acudir a uno que te facilite el temario y te ayude a crear el compromiso). ¿Cuál elegir? Revisa los porcentajes de aprobados que tienen, pregunta a conocidos y en foros, en la red hay mucha información. También es muy importante saber exactamente qué significa ser funcionaria. Muchas personas saben más o menos lo que quieren pero no lo que implica.

¿Qué significa ser funcionaria?

A muchas de las personas que, como digo, se interesan por este tema, incluso les llega a dar igual el qué, su única preocupación (muy legítima) es tener un sueldo garantizado de por vida. Es tanta la desinformación que algunas, más bien creo que me están preguntando por el sueldo de Nescafé, como si conseguir una plaza dependiese de coleccionar tapas o rascar un cartón. Atrás han quedado los tiempos en los que ser funcionaria era algo así como ser una pobre mileurista, convirtiéndose ahora en una opción mucho más atractiva.

Además de saber que existen distintos tipos de empleados en la Función Pública con diferentes condiciones (funcionario de carrera, personal laboral, funcionario interino, personal directivo y personal eventual), es muy importante valorar que la condición de funcionaria no siempre es tan idílica como parece. Algunos aspectos a tener en cuenta (sin ánimo de desanimar) antes de lanzarse a la carrera por una plaza son:

-Opositar tiene un coste: quizá no puedas trabajar al mismo tiempo que estudias, así que tendrás que tirar de ahorros. Además, si decides contratar una academia de preparación o adquirir un temario, también supondrá un gran desembolso (que puede oscilar desde los 50€/mes hasta los 200€ o más).

-El tiempo invertido (depende de la persona y el tipo de oposición) puede estar entre uno y tres años (contando con convocatorias anuales). De poco sirven los atracones (si no servían en la universidad, imagina aquí…). Lo más importante: ponerse metas asequibles y a corto plazo, y ser constante. Si hace mucho que no estudias, asume que opositar es un trabajo, es recomendable empezar poco a poco a crear el hábito de estudio hasta llegar a dedicarle varias horas al día, evitando las distracciones diarias (redes sociales, televisión, móviles… son muchas las tentaciones).

-Vas a necesitar ayuda: para prepararte, para delegar tareas de la casa, para motivarte y evitar el desánimo. Ya lo dicen los deportistas “la fortaleza mental es lo más importante”.

-Imagina que consigues la plaza (aunque no sea a la primera). Entras pero… no es tu plaza. Tienes que concursar para “ganar la plaza en propiedad”. Acostúmbrate a la movilidad geográfica. Lo habitual es empezar trabajando en cualquier sitio para mediante concursos, con el tiempo, ir acercándote a tu lugar de residencia.

-Lo que se valora en los concursos son los puntos que se consiguen con experiencia y formación (entre otras cosas). La formación continua y permanente será una parte más de tu vida.

-Sueldos bajos. Por lo general, cualquier puesto en el sector privado está mucho mejor pagado. Claro que, no todo es el sueldo…

¿Puedo presentarme a cualquier oposición?

Si bien la mayoría de las oposiciones tienen una serie de requisitos comunes, hemos de saber que los diferentes grupos en que están organizados los cuerpos y escalas requieren titulaciones distintas para poder acceder a ellos. Así, para el:

Grupo A: Título universitario o grado (u otro título que exija la ley). La clasificación estará en función del nivel de responsabilidad de las funciones asignadas y de las características de las pruebas de acceso.

Subgrupos A1

Subgrupo A2

Grupo B: Título de Técnico Superior.

Grupo C:

Subgrupo C1 (Título de Bachiller o Técnico) y

Subgrupo C2, (Graduado en Educación Secundaria Obligatoria).

Además, cada oposición puede tener diferentes tipos de pruebas en función de la ocupación. Así, si quieres ser bombero, policía o militar, deberás pasar unas pruebas físicas (que son diferentes para cada uno de los cuerpos), si quieres ser docente, tendrás que hacer una exposición oral a un tribunal, para los auxiliares administrativos del Estado se incluye una prueba de ofimática que no se incluye en otros cuerpos… Son sólo algunos ejemplos.

Por ello es vital leer con detalle la convocatoria de la oposición a la que quieres presentarte. En ella se suele especificar:

-Las normas generales de participación,

-Los requisitos de las personas participantes,

-El sistema selectivo,

-El modelo de solicitud, lugar y plazo de presentación,

-La documentación que hay que presentar,

-Las tasas a pagar (si las hubiese y los descuentos por ciertas circunstancias) y dónde hay que hacerlo,

-Etc.

¿Dónde puedo informarme?

Todas las convocatorias deben publicarse en boletines oficiales dependiendo del nivel del que estemos hablando: Estado, en su Boletín Oficial del Estado, Comunidades Autónomas (y Universidades), en sus respectivos Boletines Oficiales y a nivel de Ayuntamientos, en sus tablones de anuncios y webs municipales.

También hay otras webs que ofrecen información muy completa y que permiten no tener que consultar los boletines a diario. Ahora bien, tratándose de convocatorias de empleo público, con plazos para presentar las instancias, conviene revisarlas a menudo. Hay muchísimos más, también de webs particulares. Hablo de estos porque, además de ser webs de Administraciones Públicas, suelen ser los que más uso. Te animo a añadir y compartir aquellos que conozcas o te resulten interesantes.

  1. Punto de Acceso General de la Administración del Gobierno. Información sobre oposiciones, convocatorias, bolsas de empleo de los diferentes Ministerios y Organismos. Cuenta con un buscador y un boletín al que poder subscribirse para recibir la información en el correo electrónico.
  2. Banco de Datos de Información al Ciudadano (Murcia). Dispone de toda la información a la ciudadanía sobre la oferta de empleo público (temarios, exámenes, publicaciones, anuncios sobre las convocatorias), bolsas de trabajo, etc.
  3. Web de Emplead@ (Andalucía). La web de la Junta de Andalucía donde encontrar información sobre los procesos públicos, la provisión de puestos, acceso a los datos personales si eres empleado público, etc.
  4. Guía PROP de la Generalitat Valenciana. Muy útil subscribirse a su boletín de novedades que es muy completo.
  5. Trabajar en lo público. Definida como una red social y puesta en marcha por FeSP-UGT, es una iniciativa que pretende, no sólo aglutinar todas las novedades sobre convocatorias públicas de empleo, temarios, legislación sino, también, ser un foro de comunicación para los integrantes.

Y ahora, tú decides… Si crees que la Función Pública es tu destino, cree en ti y en tus posibilidades de éxito, no te dejes llevar por los comentarios negativos y comprométete al cien por cien. Por mi parte sólo me queda desearte mucho ánimo y mucha suerte!!

Sobre Lourdes C. Inglés

 

Técnico de Orientación Laboral. Acompaño en la búsqueda activa de empleo, busco y comparto conocimiento. Haz lo que te haga feliz.

Profesión: Técnico de Orientación Laboral

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