Malas fechas

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Hacerlo en el momento justo, no siempre es fácil acertar. Elegir un buen momento puede afectar al resultado que buscamos, pero a veces, no queda otra opción que intentarlo.

“Es que son malas fechas…”

Seguramente en algún momento habrás escuchado esa clásica respuesta, comentario o excusa. ¿Es cierto que hay fechas malas para algunas cosas? Puede parecer la frase ideal de aquel que pretende echar balones fuera, de aquel que se resigna al entorno negativo que le rodea. O también puede influir en cierta manera. En cualquier caso, teniendo todo en mente, y trabajando sólidamente podemos “sortear” o “mitigar” ese maleficio del calendario, ¿o no?

Los contextos pueden ser varios, las situaciones muy diferentes, pero por ejemplo, a la hora de buscar trabajo parece que hay mejores meses que otros, que hay que intensificar el envío de candidaturas en algunas temporadas, en cambio, da la sensación por lo que “recomiendan” que en otros momentos nadie busca a nadie, que las empresas están a otras cosas, ¿es verdad? ¿Hay mejores períodos para encontrar un nuevo puesto? Entonces, ¿qué hacemos? ¿dejamos de intentarlo por un tiempo?

Y si ya tenemos un trabajo, también el estar atento al calendario puede venirnos bien en algunas situaciones específicas. En algún momento, habrá que hablar con el jefe de ese aumento o de esas vacaciones que tienes en mente, aún no te atreves... ¿Cuándo será mejor momento para pedir y conseguir lo que pretendes? ¿Podrá la empresa sobrevivir en tu ausencia? ¿Mejor ausentarse en períodos de menor actividad? ¿Pides una cantidad justa acorde a tu progresión y resultados? O quizás lo más importante es calcular cuándo será el mejor momento para ir al despacho y directamente hablarle, ¿hay que esperar y saber con certeza que tu jefe está ese día de buenas? ¿Piensas que su respuesta variará si le pillas en un día malo, estresado o más ocupado de lo normal? ¿Es necesario tener una estrategia de aproximación y preparar tus argumentos por si necesitas convencerle?

Otra cuestión será saber fijar un buen día para celebrar un evento, acto o presentación, si queremos que haya una buena aceptación y que el público acuda. ¿Qué ocurre si hay varios eventos en la ciudad ese día? Especialmente si los otros son más relevantes, quizás sea difícil conseguir confirmaciones y un nivel de asistencia aceptable. Y si al final, el acto queda deslucido, no habrá servido de mucho todo nuestro esfuerzo. Por ello, a la hora de trabajar, de planificar y organizar todo, las fechas pueden influir, hay que averiguar si será un buen día, cuál es la agenda general, del sector, de la ciudad, del círculo en el que te interesa moverte, si no estás seguro, pregunta, asesórate o investiga, después ya decides y empiezas a montar todo. Y si ya no puedes evitar las coincidencias, por cuestiones de agenda, tendrás un mayor handicap que superar, asúmelo y supérate a ti mismo. ¿Qué puedes hacer diferente para lograrlo?

Ya sabes, el tiempo es oro, pero el tuyo también. Es cierto que en algunas situaciones parece vital. ¿Qué me dices de las listas de espera? ¿O cuando necesitas realizar algún tipo de procedimiento burocrático en verano, navidades o en semanas de puentes?

Vivimos corriendo de una cita con el médico el jueves a las 10:30 a una reunión de trabajo a las 11:00, miramos el reloj (del móvil) de forma automática, nos ponemos alarmas, llenamos nuestras agendas de compromisos y de muchos “save the date”, y aún no has encontrado un momento para tí, para lo que te interesa de verdad.

Bueno, quizás en algunas ocasiones haya que responder: serán malas fechas, pero yo necesito intentarlo ahora.

Sobre Davinia Capote

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