Llámame loca

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¿Os habéis planteado alguna vez cuán injusto es el lenguaje? Si estás harto o harta de escuchar una palabra utilizada por la mayoría de la gente, siempre en sentido peyorativo, es normal que no pienses en qué otros significados puede tener esa palabra, o incluso, si puede tener otras acepciones.

Hace no muchos días hablando con mi hermana caí en la cuenta de que me habían llamado loca varias veces en los últimos meses, así que me fui al diccionario y me quede con esta definición (al fin y al cabo, es cuestión de actitud y elección, tú decides cómo quieres ver la vida):

 Loca: Que tiene mucho empeño o interés en hacer una cosa o desea con fuerza que esta ocurra

 Así que quiero dedicar estas líneas a todos los que durante estos meses me han llamado loca, a todos ellos quiero gritarles que lo clamen con la misma fuerza y convicción con que yo lo creo:

Llámame loca porque creo en mí y en mis posibilidades, loca porque no me resigno a creer que “aunque la cosa está muy mal”, no voy a encontrar un nuevo empleo, o no voy a alcanzar mi objetivo profesional, sea el que sea. No estoy dispuesta a instalarme en la queja recurrente y he optado por tomar las riendas de mi responsabilidad, porque hasta que no nos caemos no somos conscientes de nuestras capacidades, porque todo resulta fluido y fácil, pero cada caída es una nueva oportunidad para levantarnos, y hacer algo nuevo o diferente.

Llámame loca porque es cierto que simplemente por estar en las redes sociales, nadie me va a “regalar un trabajo”, pero voy a poder estar en contacto con otros profesionales de los que poder aprender, con los que compartir inquietudes, con los que poder interactuar y estar siempre actualizada, con los que poder debatir y compartir experiencias, y además gratis, quién no quiere aprender o actualizarse profesionalmente es un ignorante consciente, o el que no aprende porque no quiere y sin embargo, tiene a su alcance las herramientas necesarias.

Llámame loca, porque aunque estoy harta de escuchar que en verano “no se mueve nada” y que “todo se para”, yo sigo buscando mi oportunidad, sin dejar de conectar con nuevos contactos, porque estoy convencida de que además de las vacaciones, el calor, y las fotos de pies en las playas, siguen publicándose nuevas ofertas de empleo que se retomaran en septiembre, porque ya lo dice Elena Arnaiz (@elenaarnaiz) en este post. Hay muchas cosas que puedes hacer por tu búsqueda de empleo en agosto.

 -Llámame loca porque soy madre, pero no estoy dispuesta a renunciar a seguir siendo mujer y profesional, porque aunque no las tengo todas de mi parte y me ponen muy difícil conciliar estas facetas,  yo no conozco, ni sé de techos de cristal o cuotas femeninas y cada mañana me levanto con el firme convencimiento de compatibilizar estos trabajos.

-Llámame loca, porque he aprendido a gestionar el desánimo y la frustración cuando no recibo respuesta  o feedback tras una entrevista o cuando me quedo en la siguiente fase del proceso de selección, porque por supuesto,  me vengo abajo, y me frustro, y lloro y después de derrumbarme, me pongo de pie, y me preguntó en qué he fallado, pero no para castigarme, me pregunto en qué puedo mejorar porque estoy convencida que llegará una próxima oportunidad y para entonces querré hacerlo mejor.

Llámame loca, porque me gusta mostrarme tal y como soy en una entrevista de trabajo o con mis amigos, con la misma naturalidad, sin caretas ni artificios, porque no pretendo aparentar ni ser quien no soy, porque si a ti no te gusta que te mientan porqué ibas tu a mentir a otros… si además tienen en su mano el poder ayudarte en tu búsqueda de empleo.

Llámame loca porque decidí afrontar la falta de trabajo, aquella crisis, como un cambio más, una transformación, una revolución, porque vivir, por si no te has dado cuenta todavía querido/a amigo/a, consiste en caer y levantarse. Así que después de cada caída o tropiezo, aprende a crear y pensar de manera diferente, da la vuelta a tu mundo, es el momento de reinventarse, hazlo, hazlo y no te quedes en simples palabras, porque la acción más pequeña vale más que la intención más grande, así que desafía la rutina y construye,  (todo lo que necesitas está dentro de ti,  aquello qué te gusta, aquello  que se te da bien, aquello que te apasiona, busca el punto de conexión). Es mucho peor el no-cambio, el resistirse a aceptar que las cosas han cambiado y mucho.

Llámame loca, porque necesité ayuda y acompañamiento para elaborar mi hoja de ruta, y la encontré en el Coaching, que fue la herramienta que me ayudó a definir mi objetivo en la búsqueda de empleo, pero que sobre todo me permitió redescubrirme a mí misma y fijar mi punto de partida y mi meta, mis fortalezas y mis debilidades para trabajarlas.

Así que llámame cuantas veces quieras loca, lunática, soñadora, chalada, ida o enajenada porque no estoy dispuesta a esperar una oportunidad y prefiero crear las circunstancias propicias para que ésta llegue, porque como una vez me contó alguien que había padecido una enfermedad muy grave, -he superado el cáncer porque he pensado y me he enfrentado a él como un loca-, ahora lo entiendo, porque los cuerdos saben mucho de fracasos y derrotas, y conocen el sabor amargo del miedo y la resignación…

Y a partir de ahora, ¿qué pensarás cuando te llamen loca/o?

 Foto: Manuel Morillo

 

Sobre Mercedes Romero

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