Las mil y una experiencias

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En cierta forma, ahora muchos pueden decir que cuentan con experiencia laboral, pero ¿qué tipo de experiencia se supone que debe adquirirse?

Bueno, ya sabemos todos cómo funciona el verano en cuestión de puestos de trabajo. De repente, se inflan los números, hay muchos contratos, dicen que el país se recupera… o los hoteles y chiringuitos se preparan para hacer su agosto. Se trata de esos contratos estivales, que mágica y lamentablemente, el día 31, desaparecen.

Y sabemos que con ese tipo de trabajos temporales nadie piensa en “hacer carrera”, ya ese término incluso parece sonar ingenuamente anticuado. Durante los “afortunados” meses o días en los que uno está contratado, se trabaja mucho (se gana menos), y se aprende, eso siempre, pero dentro de poco, de muy poco tiempo tocará hacer otra cosa, quizás algo totalmente diferente, puede que en otro sector o negocio del que no sepamos nada, o más de lo mismo, sin más, y con mucha probabilidad tampoco tendrá mucho que ver con nada de lo que hayamos estudiado o de lo que deseemos hacer realmente.

Así la teoría estudiada se aleja indefinidamente de la práctica real, ya que la formación que obtengamos al final será totalmente heterogénea. ¿Qué van a mostrar los currículums de muchas de esas personas? Una retahíla de diferentes empleos, una concatenación de breves experiencias y diferentes formaciones. No salimos de la rueda de la formación, nos seguimos formando, de la manera que sea, saltamos de aprendizaje en aprendizaje, y de trabajillo en trabajillo, sin poder aplicar en realidad nada de lo aprendido. No nos dan tiempo, ni oportunidad. Más talento a la basura. Quién sabe, puede que a la próxima...

A la que nos damos cuenta ya estamos en otro lugar, otra firma de breve contrato, volvemos a empezar. O si no, también podemos irnos a trabajar a otro país. Dicen que una estancia en el extranjero aporta mucho, esas vivencias fuera son un plus en experiencias. Pero a la vuelta, si volvemos...más allá de haber mejorado nuestro inglés ¿en qué realmente se benefician de ese tan valioso bagaje? Nos preguntamos si ese tiempo lejos nos haya dado la llave de poder aspirar a un trabajo de verdad. Tenemos ganas de contribuir, de ayudar, de implementar mejoras y lograr resultados, ¿nos dejarán?

Con mayor optimismo y empuje, nos preparamos para convertirnos en aspirantes y que disparen sus preguntas. Miran ese documento en el que debemos plasmar todo lo que sabemos, lo que hemos aprendido, trabajado y conseguido, al mismo tiempo que arrugan ligeramente la frente: “¿En qué estás especializado? ¿Has hecho muchas cosas? ¿No tienes demasiada experiencia en este campo en concreto?

Especialización vs. factótum. He ahí la cuestión.

Hablo de factótum, pensando no tanto en el personaje de la novela de Bukowski, un atormentado y embriagado escritor desempleado que va saltando de un trabajo a otro, sino en aquella persona con curiosidad e inquietudes, con un perfil más “renacentista”, que ha aprendido y absorbido muchas pero diferentes cosas. Puede que ese mes como camarero haya servido para lograr una mejor actitud de cara al público, una mayor agilidad o memoria…

Mirando alrededor nos damos cuenta de que el mundo es demasiado complejo para entenderlo centrándonos en un único ámbito o aspecto, además, si ahora se buscan en el empleado más competencias y aptitudes que conocimientos, ¿no es mejor ser versátil y estar preparado para el constante cambio? ¿Qué perjuicio laboral puede ocasionar el tener múltiples intereses y ser un poco polímata?

Es cierto que en algunos casos y posiciones específicas es necesario especializarse, como ocurre en áreas científicas. Pero en muchos otros campos, sería más interesante poseer una formación más integral y completa, deberían potenciar esa versatilidad, el relacionar materias y conocimientos para entender mejor ese entorno interconexionado.

A veces es difícil, da la sensación de que no encajamos en ningún sitio o en ninguna de las descripciones de las ofertas de empleo publicadas. Hay que saber quienes somos, qué queremos, hacia dónde nos queremos dirigir, y encontrar aquello en lo que podamos adquirir experiencia real pero también donde podamos aportar la nuestra. Para ello, aprende a contar tu interesante historia, con honestidad, dándole siempre valor a tu perfil único.

Sobre Davinia Capote

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