La vuelta al trabajo

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Volvemos de vacaciones  y nos encontramos correos pendientes de leer, post it por toda la mesa y montones de alertas en el programa de gestión. Nuestro estado zen vacacional se nos puede pasar antes de llegar a mediodía. ¿Qué hacemos? ¿Por dónde empezamos? Dejar atrás las vacaciones, puentes u otras licencias nos puede generar,  además de una relativa tristeza, ansiedad, angustia o estrés. ¡Pero no hay nada que no pueda superarse con la planificación adecuada!

Enfrentarnos al trabajo pendiente de días o semanas será menos desestabilizador si seguimos estas tres pautas:

- Revisar y clasificar

Tenemos un motón  de cosas para hacer pero en sprimer lugar no hagamos nada y habremos hecho ya mucho. Podemos sufrir la tentación de empezar a contestar correos, devolver llamadas... Y seguro que nos equivocamos. ¿Cuántos de esos asuntos son importantes?, ¿cuántos son urgentes?, ¿cuántos han sido resueltos ya por algún compañero? y ¿cuántos asuntos guardan relación entre sí?

Puede que tengamos entre manos un proyecto importante, urgente, sobre el que en nuestra ausencia nos hayan reclamado varios o todos los interesados y finalmente algún compañero haya asumido la tramitación y su entrega al cliente. ¿Crees que  el cliente habrá enviado un correo para informarte que ya se lo han solucionado o que alguno de tus compañeros habrá agrupado todos tus avisos por asunto para comunicarte que ya lo ha hecho él? Sí, sería lo ideal,  pero no es lo que  habitualmente nos encontramos.

Por ello tras reincorporarnos lo primero que haremos será una revision de todos los asuntos que nos hayan trasladado y la clasificación de los mismos en funcion de su urgencia, importancia y la posibilidad de que estén siendo tramitados por otras personas.

-Priorizar

Una vez que hayamos revisado y clasificado todos los asuntos pendientes tendremos una visión real de cuales de ellos son importantes, los que son urgentes, los que son urgentes e importantes y los  que podremos aplazar porque no son ni urgentes ni importantes. Comenzamos a trabajar sobre los urgentes e importantes  teniendo en cuenta el período de tiempo en el que seamos mas productivos dentro de nuestro horario laboral y en el que menos interrupciones o distracciones suframos.

- Programación

Por mucha revisión, clasificación y priorización que hagamos no conseguiremos finalizar las tareas en un solo día. El trabajo acumulado en una semana no se finaliza en otra semana, entre otras cosas porque no podremos dedicarnos en exclusividad a ello. Se presentarán nuevas tareas que escalarán en nuestra clasificación de prioridades al ser igual de importantes o urgentes que otras que arrastramos de nuestras vacaciones. Debemos programar la realización y ejecución de las tareas acumuladas siendo realistas y consecuentes con el tiempo que realmente les podremos dedicar en nuestra jornada laboral y respetando su orden de prioridad, aunque estemos tentados de aplazar alguna de ellas, y si este aplazamiento se produce por causa justificada, inmediatamente le asignaremos otro momento para su ejecución evitando que caigan en el cajón de los "aplazados sin día".

Llegado el día de la reincorporación puede que estas pautas no consigan mantener nuestro espíritu vacacional más allá de un par de horas pero al menos lograremos encaminar la vuelta evitando ser sepultados bajo tareas y tareas que no somos capaces de afrontar.

Sobre Marián Álvarez

Lo de Relaciones Laborales fue vocación. Las personas, devoción.

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