La salud mental y la orientación laboral

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Fuera de lo que acostumbro a escribir, hoy me lanzo con unas reflexiones a raíz de una formación recibida sobre salud mental que me han hecho plantearme un tema que generalmente no trato aunque conozco de muy cerca.

De hecho, cuando hablamos de salud mental, todos pensamos en esas personas que tienen algún tipo de “trastorno o alteración psicológica”. La verdad es que, en realidad, nuestra salud mental es tan importante como la de los demás y, todos, a lo largo de la vida, vivimos algún tipo de acontecimiento que puede provocarnos un cambio emocional.

Y me vais a entender perfectamente, no hablamos de locura, ni de personas que tienen un certificado de dice que tienen unas necesidades diferentes o  necesitan mayor soporte para determinadas tareas. Hablamos de que, en realidad, todos necesitamos esa ayuda en determinados momentos de nuestras vidas.

Vamos con ejemplos concretos para situarnos como el caso de la pérdida de un ser querido que nos puede desconcentrar, provocarnos ansiedad, dicen que se considera algo normal que existan dos años de duelo. Otro ejemplo, cuando alguien pierde su empleo también nos encontramos ante un duelo, es una situación de pérdida y una situación que provoca en nosotros un trastorno en nuestra salud mental. Cada uno afronta las situaciones de forma diferente, la pérdida de poder adquisitivo, un accidente, el estrés laboral, son miles los ejemplos que se me ocurren y seguro que a vosotros también se os ocurren miles de ejemplos de momentos en vuestra vida en los que algo ha alterado vuestra salud mental, es decir, no os ha permitido estar al 100%, os ha desconcentrado, os ha hecho tener que esforzaros más de lo que habitualmente solíais para hacer determinadas cosas.

¿Y a dónde quiero llegar? Pues me estaba planteando el cómo los orientadores laborales actuamos ante este tema. Si realmente tenemos en cuenta que cada una de las personas que vienen a nuestros servicios, poseen ciertas limitaciones y tratamos de integrarlas para llegar a conseguir que esa persona sea capaz de encontrar, por sí misma, un empleo.

Es complicado decir que no nos creamos expectativas, otra cosa es si estas son buenas o malas, obviamente, en este caso creo que deberíamos aprender a mantener al margen nuestras expectativas en todo momento, puesto que si no acabamos “esperando” que la persona reaccione o sea de determinada manera ante la búsqueda de empleo, obviando el “mundo interno” que cada uno posee.

Alguien me recordaba hace poco, y se han escrito muchos artículos sobre ello, que tenemos derecho a estar mal y que debemos asumirlo como algo que forma parte de nuestras vidas en lugar de sentirnos culpables por ello. La vida no es todo optimismo y de color rosa.

Así que como orientadores hemos de tener muy en cuenta la salud mental de la persona que viene a buscar trabajo, en qué estado y momento se encuentra y que este estado no condicione ni determine el “techo” que la persona puede alcanzar. Ortega y Gasset decía nuestro comportamiento depende de nuestras creencias y éstas apenas son objeto de nuestro pensamiento consciente. Cuando se presenta ante nosotros una persona claramente nerviosa (sean las circunstancias que sean las que han provocado este estado emocional) no demos por hecho que esta persona no es capaz de conseguir empleo porque los límites no debemos ponerlos nosotros.

Un ejemplo para entender de qué manera condicionamos a otras personas es el diagnóstico de determinadas “capacidades” , aunque deberíamos plantearnos que se trata únicamente de una clasificación que no aporta nada a esa persona ni a su futuro. Las limitaciones se las pone cada uno, y decide también si quiere trabajar en ello o no, así que como orientador, quizás es importante que nos planteemos si lo que queremos es facilitar a la persona su cambio, si por el contrario queremos convertirnos en controladores del mismo o bien preferimos no complicarnos la vida y dejar que otros se ocupen. Y tú, como orientador ¿qué visión tienes del tema?

Sobre Mireia Gargallo

 

Licenciada en Psicología, Grado de Educación Social y Máster en Educación y TIC (E-learning) con experiencia de 4 años en selección de personal y 11 en orientación laboral.

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