La receta milagrosa: generar CONFIANZA

Añadir nuevo comentario

Muchas veces, la solución que buscamos puede tener una forma sencilla, aunque parezca difícil de conseguir.

Cada vez que hablo sobre el trabajo con personas que buscan una mejora en sus vidas, invariablemente me doy cuenta que todas mis experiencias tienen un objetivo común: contribuir a reforzar la AUTOCONFIANZA de las personas.

¿Por qué?

Porque cuando uno no cree en sí mismo no encuentra en su interior la fuerza que necesita para cambiar aquellas cosas que, según los profesionales, debería mejorar. 

Es muy fácil (lo digo desde el punto de vista del formador o del facilitador) decirle a alguien que su actitud debería ser más proactiva, que tendría que aumentar su iniciativa y que estar motivado es primordial para fijar mejor el foco y conseguir los resultados que busca pero, como profesionales:

¿Nos paramos a pensar cómo se SIENTE esa persona por dentro, antes de atosigarla con obligaciones, tareas y objetivos?

He asistido a montones de formaciones como alumno, rodeado de otras personas desempleadas como yo en aquel momento, y de muchas de ellas lo único que he sacado han sido varias hojas de apuntes que, al día siguiente, no era capaz de comprender y mucho menos de asimilar, posiblemente porque durante la formación sentía que aquello no iba conmigo, que lo que yo necesitaba era que alguien se ocupase más de mi parte emocional que de mi cerebro, cosa que casi nunca se daba.

Desgraciadamente, no son los desempleados los únicos usuarios sensibles a sufrir estas circunstancias, hay más colectivos y personas individuales que se encuentran en la misma situación y, cuando tus recursos son más que limitados, es muy difícil conseguir ese tipo de acompañamiento o de terapia.

Por propia experiencia sé que el sentimiento de frustración que genera el ser consciente que no te has enterado casi de nada de aquella estupenda formación es tan grande, que lo único que hace es minarte un poco más tu ya debilitada autoconfianza. Sé que cuesta de creer para quien no lo ha vivido, pero por comentarios de otras muchas personas en la misma situación, no solo por mis propias vivencias, puedo asegurar que es así.

Por eso estoy convencido que ese es el primer punto que hay que tratar para conseguir el éxito en un proceso formativo o de orientación personal, dirigido a usuarios en estado de vulnerabilidad emocional.

No es fácil, pero tampoco imposible, y el aspecto que me parece más potente es demostrarles confianza a esas personas para intentar que ellas también confíen, primero en el proceso (formadores o facilitadores incluidos) y luego en sí mismas.

Se trata de generar una comunicación bidireccional: no es cuestión de posicionarnos como “los que sabemos qué es lo que necesitas” sino de ayudar al otro para que muestre SUS verdaderas necesidades emocionales, así podremos aportarle recursos que asimilará más fácilmente porque serán los que necesita en ese momento.

Cuando se trabaja en grupo, los usuarios van escuchando a los demás y los más reticentes acaban abriéndose porque se sienten en un entorno seguro, donde la confianza impregna el espacio y a las personas; entonces se consigue que la diferencia de nivel emocional entre ellos y el formador sea más pequeña, facilitando una mejor conexión entre todos y mayor credibilidad en los argumentos.

Ya sea en grupo o de forma individual, los recursos y conocimientos que se ofrecen a los usuarios acaban siendo integrados en su mayoría de una forma natural, al percibirlos como verdaderamente ÚTILES ya que les ayudan a obtener resultados en muy poco tiempo, facilitando así la recuperación progresiva de la confianza en sus propias capacidades.

Llegados a este punto ya se puede pensar en aportar otras formaciones relacionadas con la parte intelectual de la persona, cuando se ha generado un mínimo equilibrio emocional que permite pensar al usuario con mayor claridad, escuchándose más a sí mismo y decidiendo con mejor criterio cuál es el camino que quiere seguir, lo que le aporta mayor motivación y energía para lograrlo.

Según reza el título del artículo, la receta milagrosa que conseguirá mejores resultados en las personas es la de generar confianza, pero hay un ingrediente indispensable para conseguir este propósito, sin el cual, el fracaso está asegurado: se trata de la AUTENTICIDAD de los formadores o formadoras que faciliten el proceso.

Esa Autenticidad se demuestra creyendo realmente en las personas con las que se está trabajando, en que disponen de las capacidades necesarias para lograr las mejoras que necesitan en sus vidas. Si ellas detectan que la “confianza” que les queremos mostrar es fingida, nuestros esfuerzos no servirán absolutamente de nada.

Para que alguien crea que puede conseguir sus objetivos, los que dirigimos sus procesos de cambio debemos ser los primeros que creamos en ello. Seamos honestos, con ellos y con nosotros mismos.

Como dijo Albert Einstein:

“Dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás, ¡es la única manera!

Sobre Chema Montorio

Me apasiona que las personas descubran sus verdaderos potenciales y los hagan brillar, para su propio beneficio y el de los demás, contribuyendo al aumento de su auto-confianza y mejora personal.

¿Quieres hacer un curso con Chema Montorio ? apúntate aquí

Add comment

Ruteando con Sara-El mundo Freelance

Buenas Prácticas Ruteras

Newsletter